Las
Sociedades Financieras de Objeto Limitado (Sofoles) mexicanas,
especializadas en la concesión de préstamos
a determinados sectores, han tenido hasta ahora el camino
libre para realizar su negocio debido a la dejación
voluntaria que realizaron los bancos tras la crisis del
Tequila. Pero las entidades financieras tradicionales han
vuelto a este mercado y las cosas se están complicando. Las sofoles
tienen difícil competir en coste con los bancos.
Según
explican fuentes del sector a Americaeconomica.com,
el coste de financiación de los bancos es bastante
inferior a la de las sofoles debido a que los primeros pueden
captar pasivos de sus clientes (depósitos) para alimentar
la actividad crediticia mientras que las sofoles no tienen
esta posibilidad. Esta circunstancia hace que sea más
fácil para las entidades financieras tradicionales
ofrecer préstamos a tipos de interés más
bajos para captar clientes.
Nuevas
fórmulas. Por este motivo, un nutrido grupo
de sofoles ha solicitado autorización para operar
como banco múltiple y poder realizar las transacciones
habituales de una entidad financiera clásica. Pero
otras han optado por otras fórmulas, como la 'bursatilización'
de las carteras de crédito.
Las
sofoles reúnen en un grupo un volumen de créditos
que luego colocan entre los inversores, principalmente entre
los fondos de pensiones y aseguradoras que encuentran en
estas operaciones un importante instrumento de ahorro a
largo plazo. Es lo que en España se denomina titulización.
Pero,
además, la necesidad de seguir creciendo a través
de la concesión de créditos ha animado a otras
sofoles a innovar mecanismo para captar recursos. Hace unos
meses Metrofinanciera, la quinta mayor sofol del país,
entró en un innovador mercado para conseguir dinero
con el que financiar su crecimiento. La novedad es que ese
dinero, por primera vez, proviene del extranjero a través
de una emisión de valores denominados en dólares.
Innovaciones.
Para poder emitir en moneda estadounidense tuvieron
que intervenir varios intermediarios que garantizaran sus
títulos (su calificación es BBB+). Por ejemplo,
Dresdner Switzerland garantizaron un swap basado
en monedas e intereses cruzados, mientas que la Sociedad
Hipotecaria Federal (SHF), un banco de desarrollo estatal
garantizó el 10% de la transacción y ofreció
también su aval para un crédito parcial por
valor del 14,2% de la cartera de préstamos que sirve
de colateral. El valor de la emisión fue de 125 millones
de dólares (101 millones de euros) a un plazo de
siete años.
No
obstante, y a pesar de las dificultades para obtener recursos,
las sofoles cuentan con varias ventajas que las convierten
en un duro competidor para las entidades financieras, tanto
que muchas entidades han decidido acortar distancias por
lo sano adquiriendo sofoles.
Entre
esas ventajas, según algunos expertos, se encuentra
el hecho de que son firmas muy especializadas con gran conocimiento
del mercado y que puedan conceder préstamos denominados
en la Unidad de Inversión (UDI) mientras que los
bancos lo hacen sólo en pesos. La UDI es una unidad
de cuenta cuyo valor se modifica diariamente en función
del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y que tiene
como función proteger el poder adquisitivo de los
inversores y ahorradores. Normalmente los préstamos
en UDIs están ligados al comportamiento de los salarios
mínimos.
Además
de suponer una ventaja para el cliente, también la
sofol sale beneficiada ya que están mas protegidos
ante un repunte drástico de la inflación que
ponga en peligro la calidad de la cartera crediticia.
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