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Lunes 17 de octubre de 2005 
 
El presidente de Honduras asegura que la apertura del país favorece la estabilidad
 

La apertura comercial de Honduras es necesaria para fortalecer el estado de Derecho y garantizar la estabilidad democrática del país. Así lo aseguró hoy el presidente hondureño, Ricardo Maduro, en respuesta a los periodistas sobre los beneficios del tratado de libre comercio entre Centroamérica y EEUU (Cafta). El mandatario considera que el acuerdo establece un marco internacional que favorece la inversión extranjera en Honduras porque crea reglas comunes entre los miembros del TLC que protegen la entrada de capitales.

El presidente de Honduras realizó hoy estas declaraciones en una rueda de prensa convocada por 'Nueva Economía Forum' en Madrid (España) con el fin de ofrecer su visión de los resultados obtenidos en la XV Cumbre Iberoamericana celebrada el pasado fin de semana en la ciudad española de Salamanca. Maduro calificó de positivos los acuerdos alcanzados durante el encuentro, de los que destacó las ayudas económicas que se ofrecerán a los países afectados por el huracán Stan, y los convenios alcanzados en materia migratoria.

Además, Maduro elogió los programas de cooperación del Gobierno español en Honduras, que consideró como "un modelo a seguir". En este sentido, el presidente hondureño mencionó la iniciativa de España de canjear la deuda bilaterial a cambio de programas de educación.

Maduro recordó también que la propuesta del G-8 de condonar la deuda que los países más pobres mantienen con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) ha reducido en un 60% la deuda externa de Honduras, y anunció que actualmente negocia con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la posibilidad de que este organismo multilateral también participe en la propuesta de las naciones más industrializadas del planeta.

Un país pobre. El presidente de Honduras explicó que, a pesar de la iniciativa del G-8, la República se encuentra en una situación crítica ya que el 65% de los habitantes se encuentra en situación de extrema pobreza. Maduro reconoció que para solventar esta situación, Honduras tendría que tener un crecimiento económico de un 6% anual durante 20-25 años, pero el incremento del PIB está actualmente por debajo del 3%.

El mandatario mencionó el problema de la inseguridad ciudadana de los habitantes hondureños a consecuencia de las maras, unos grupos de delicuentes que "actúan sin esconderse", lo que, a juicio de Maduro, es "una señal de incapacidad del Estado para detenerlos".

Esta situación crea un clima de desconfianza de los ciudadanos de Honduras hacia las instituciones y dificulta además las inversiones extranjeras en el país ante la falta de seguridad.

 
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