| La
apertura comercial de Honduras es necesaria para fortalecer
el estado de Derecho y garantizar la estabilidad democrática
del país. Así lo aseguró hoy el presidente
hondureño, Ricardo Maduro, en respuesta a los periodistas
sobre los beneficios del tratado de libre comercio entre
Centroamérica y EEUU (Cafta). El mandatario considera
que el acuerdo establece un marco internacional que favorece
la inversión extranjera en Honduras porque crea reglas
comunes entre los miembros del TLC que protegen la entrada
de capitales.
El
presidente de Honduras realizó hoy estas declaraciones
en una rueda de prensa convocada por 'Nueva Economía
Forum' en Madrid (España) con el fin de ofrecer su
visión de los resultados obtenidos en la XV Cumbre
Iberoamericana celebrada el pasado fin de semana en la ciudad
española de Salamanca. Maduro calificó de
positivos los acuerdos alcanzados durante el encuentro,
de los que destacó las ayudas económicas que
se ofrecerán a los países afectados por el
huracán Stan, y los convenios alcanzados
en materia migratoria.
Además,
Maduro elogió los programas de cooperación
del Gobierno español en Honduras, que consideró
como "un modelo a seguir". En este sentido,
el presidente hondureño mencionó la iniciativa
de España de canjear la deuda bilaterial a cambio
de programas de educación.
Maduro
recordó también que la propuesta del G-8 de
condonar la deuda que los países más pobres
mantienen con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco
Mundial (BM) ha reducido en un 60% la deuda externa de Honduras,
y anunció que actualmente negocia con el Banco Interamericano
de Desarrollo (BID) la posibilidad de que este organismo multilateral
también participe en la propuesta de las naciones
más industrializadas del planeta.
Un
país pobre. El presidente de Honduras explicó
que, a pesar de la iniciativa del G-8, la República
se encuentra en una situación crítica ya que
el 65% de los habitantes se encuentra en situación de extrema pobreza.
Maduro reconoció que para solventar esta situación,
Honduras tendría que tener un crecimiento económico
de un 6% anual durante 20-25 años, pero el incremento del PIB está actualmente por debajo del 3%.
El
mandatario mencionó el problema de la inseguridad
ciudadana de los habitantes hondureños a consecuencia
de las maras, unos grupos de delicuentes que "actúan
sin esconderse", lo que, a juicio de Maduro, es "una
señal de incapacidad del Estado para detenerlos".
Esta situación crea un clima de desconfianza de los
ciudadanos de Honduras hacia las instituciones y dificulta
además las inversiones extranjeras en el país
ante la falta de seguridad.
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