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Aunque
los coletazos de los últimos ciclones han sido devastadores
en las infraestructuras estadounidenses, México va
intentar obtener beneficios del país vecino. El director
general de la Consultoría Jurídica de Negociaciones mexicanas (CJN), Hugo Perezcano Díaz, ha anunciado
que en los próximos meses insistirá a Washington para
que anule las tarifas arancelarias que gravan las importaciones
estadounidenses de cemento de México. De esta forma,
Perezcao asegura que la Casa Blanca calmará las presiones
de los constructores de EEUU, que exigen la entrada del
producto mexicano debido a su bajo coste y a la carencia
del mismo en el país.
Las
propuestas del responsable de la CJN han sido apoyadas por
el ex presidente de la Cámara de Cemento Rodolfo
Ruiz que ha indicado que aunque las negociaciones
con EEUU pueden ser difíciles, es importante aprovechar
la coyuntura de los huracanes para presionar. Sin embargo,
aún cuando el acuerdo se convirtiese en realidad,
el presidente de México, Vicente Fox, tendrá
que esperar 90 días para que analicen con detalle
las consecuencias de estas modificaciones.
Perezcano
ha recordado además que el inicio de estas
negociaciones tuvo lugar el pasado mes de agosto,
cuando a pocos días del paso de Katrina, representantes
de la Administración de Comercio Internacional de
EEUU habían planteado la posibilidad de eliminar
el arancel al cemento mexicano.
Según
fuentes consultadas por Americaeconomica.com, la
Administración Bush recibe continuas presiones de
la Asociación Norteamericana de Construcciones de
Vivienda, ya que la entidad asegura que no se puede responder
a la demanda de cemento, material necesario para reconstruir
las infraestructuras afectadas por el desastre meterológico.
Negociaciones
difíciles. Desde 1990 las exportaciones
mexicanas de cemento pagan una cuota de hasta un 80% de
las ventas como una medida antidumping para proteger
a los productores de EEUU. A causa de esta cuota, la compra
por parte del país estadounidense de cemento procedente
de México han supuesto 1,24 millones de toneladas
en 2004, lo que supone una disminución de un 72,5%
en relación a la década de los ochenta, cuando
no existía el arancel.
El
Gobierno de Vicente Fox acudió a la Organización
Mundial del Comercio (OMC) en 2003 para denunciar esta situación
y pidió que se analizase si la medida antidumping estadounidense está permitida en los reglamentos
del comercio mundial. La OMC respondió que el arancel
impuesto por EEUU no iba acorde con la normativa del organismo
internacional y solicitó su retirada. La Administración
Bush, a pesar de la insistencia de los Estados de Florida
y Texas no sólo no lo eliminó, sino que ni
siquiera lo disminuyó.
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