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Lunes 17 de octubre de 2005 
 
'Resucita' en Perú la crisis del Gobierno de Alejandro Toledo
 

Cuando todo parecia índicar que el presidente de Perú, Alejandro Toledo, volvía a recuperar la confianza de su pueblo con un 30% de popularidad, uno de los índices más altos de su gestión, nuevos rumores ensombrencen ahora su mandato. Según unas grabaciones en manos de un canal de televisión peruano, el ex canciller Fernando Olivera reveló a un empresario televisivo que en su designación como ministro de Relaciones Exteriores faltaba la firma del entonces jefe del Gabinete, Carlos Ferrero. El mismo alto funcionario que en agosto presentó su dimisión al manifestar su disconformindad con el nombramiento de Olivera, con lo que se inició una de las mayores crisis del Gobierno toledano.

El Ejecutivo, implicado también en la trama junto al actual canciller peruano, ha barajado la posibilidad de que estas grabaciones sean falsas y ha puesto en marcha un proceso de investigación para descubrirlo. La Comisión de Fiscalización y Contraloría del Congreso peruano conocerá hoy los resultados de los expertos encargados del análisis, miembros de la Universidad Pontifica Católica, la Universidad Nacional de Ingeniería y el Colegio de Ingenieros del Perú.

El veredicto podría afectar a las relaciones que Alejandro Toledo mantiene con Olivera, ya que éste es líder del Frente Independiente Moralizador (FIM), un partido que gobierna en coalición con el Ejecutivo toledano desde 2001. Sin embargo, el presidente peruano afirmó que su alianza con el FIM sigue firme y que no se discute bajo ningún término su revisión o continuidad. Prácticamente las mismas palabras que defendió cuando se inició la crisis en su Gobierno el pasado mes de agosto.

Olivera y Ferrero, enemigos. La tormenta se desató cuando el ministro de Relaciones Exteriores anterior a Olivera, Miguel Rodríguez Cuadros anunció su dimisión para, según fuentes consultadas por Americaeconomica.com, convertirse en el representante de Naciones Unidas en Ginebra. Toledo nombró entonces a su aliado en el poder, Fernando Olivera, para que ocupase el cargo.

Pero esta decisión no sentó bien a Carlos Ferrero, que renunció a su puesto como primer ministro por discrepar con la decisión del presidente de Perú. Con él, tuvieron que presentar la dimisión el resto de sus colegas para que volviesen a jurar sus cargos, tal como legisla la Constitución peruana.

Altibajos en la popularidad de Toledo. Esta crisis convirtió la popularidad del mandatario en uno de los peores índices en Latinoamérica. En agosto registró un 8%, tres puntos porcentuales menos en relación a junio, frente al 72% que obtuvo el presidente de El Salvador, Antonio Saca.

Sin embargo, el nombramiento de Pablo Kuzcynski como primer ministro, en sustitución de Ferrero, concedió tranquilidad a su legislatura. Según declaró el propio Toledo durante la XV Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno en la ciudad española de Salamanca, su índice de popularidad había alcanzado entre un 20% y 30%, lo que provocó que ante los medio de comunicación exclamáse un sonado: "¡Lo hemos hecho bien, muchachos!".


 
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