|
Cuando
todo parecia índicar que el presidente de Perú,
Alejandro Toledo, volvía a recuperar la confianza
de su pueblo con un 30% de popularidad, uno de los índices
más altos de su gestión, nuevos rumores ensombrencen
ahora su mandato. Según unas grabaciones en manos
de un canal de televisión peruano, el ex canciller Fernando Olivera reveló
a un empresario televisivo que en su designación
como ministro de Relaciones Exteriores faltaba la firma
del entonces jefe del Gabinete, Carlos Ferrero. El
mismo alto funcionario que en agosto presentó su
dimisión al manifestar su disconformindad con el
nombramiento de Olivera, con lo que se inició una
de las mayores crisis del Gobierno toledano.
El
Ejecutivo, implicado también en la trama junto al
actual canciller peruano, ha barajado la posibilidad de
que estas grabaciones sean falsas y ha puesto en marcha
un proceso de investigación para descubrirlo. La
Comisión de Fiscalización y Contraloría
del Congreso peruano conocerá hoy los resultados
de los expertos encargados del análisis, miembros de la
Universidad Pontifica Católica, la Universidad Nacional
de Ingeniería y el Colegio de Ingenieros del Perú.
El
veredicto podría afectar a las relaciones que Alejandro
Toledo mantiene con Olivera, ya que éste es líder
del Frente Independiente Moralizador (FIM), un partido que
gobierna en coalición con el Ejecutivo toledano
desde 2001. Sin embargo, el presidente peruano afirmó que su alianza
con el FIM sigue firme y que no se discute bajo ningún
término su revisión o continuidad. Prácticamente
las mismas palabras que defendió cuando se inició
la crisis en su Gobierno el pasado mes de agosto.
Olivera
y Ferrero, enemigos. La tormenta se desató
cuando el ministro de Relaciones Exteriores anterior a Olivera,
Miguel Rodríguez Cuadros anunció su dimisión
para, según fuentes consultadas por Americaeconomica.com,
convertirse en el representante de Naciones Unidas en Ginebra.
Toledo nombró entonces a su aliado en el poder, Fernando
Olivera, para que ocupase el cargo.
Pero
esta decisión no sentó bien a Carlos Ferrero,
que renunció a su puesto como primer ministro por
discrepar con la decisión del presidente de Perú.
Con él, tuvieron que presentar la dimisión
el resto de sus colegas para que volviesen a jurar sus
cargos, tal como legisla la Constitución peruana.
Altibajos
en la popularidad de Toledo. Esta crisis convirtió
la popularidad del mandatario en uno de los peores índices
en Latinoamérica. En agosto registró un 8%,
tres puntos porcentuales menos en relación a junio,
frente al 72% que obtuvo el presidente de El Salvador, Antonio
Saca.
Sin
embargo, el nombramiento de Pablo Kuzcynski como primer
ministro, en sustitución de Ferrero, concedió
tranquilidad a su legislatura. Según declaró
el propio Toledo durante la XV Cumbre Iberoamericana de
jefes de Estado y de Gobierno en la ciudad española
de Salamanca, su índice de popularidad había
alcanzado entre un 20% y 30%, lo que provocó que ante
los medio de comunicación exclamáse un sonado: "¡Lo
hemos hecho bien, muchachos!".
|