Viernes 14 de octubre de 2005
 
Este segmento del mercado inmobiliario de EEUU muestra las primeras síntomas de agotamiento
 
Las viviendas de lujo, ya no tan de lujo
J. Jameson
 

Según algunos informes publicados estos días, el presidente de la Reserva Federal (FED), Alan Greenspan, va a poder jubilarse con toda tranquilidad el próximo 31 de diciembre. Sus acciones de política monetaria habrían contribuido a enfriar paulatinamente los mercados inmobiliarios de más riesgo en EEUU. Por primera vez en meses, el aumento de la velocidad en la oferta de residencias no se corresponde con los ritmos de venta. Un fenómeno que estaría sucendiendo incluso en lugares como Nueva York, donde el peligro de recalentamiento era más pronunciado que en otras ciudades.

En la exclusiva zona de Manhattan, según la Asociación de Corredores Inmobiliarios, el precio del metro cuadrado en el tercer trimestre del año se ha reducido un 13% con respecto a los tres meses inmediatamente anteriores. Además, la cantidad de tiempo que tarda en venderse una vivienda habría aumentado en el mismo periodo un 30,4%. Otros lugares de peligro como el Condado de Fairfax, la zona residencial exclusiva de Washington, están sufriendo la ralentización. Según datos de los intermediarios del área, citados por la prensa local, el número de hogares a la venta se habría ampliado un 50% en un año. Y los compradores empiezan a escasear.

Sin embargo, California parece salirse de la tendencia y mantener un ritmo propio más ralentizado, con un aumento de la oferta total de sólo un 16% en los últimos 365 días. El glamour es el glamour.

Transicción. Los expertos hablan de un momento de transicción en el precio de la vivienda que ya es apreciable. Estos y otros datos que han ido apareciendo en los últimos días, configuran, según la mayor parte de los expertos y los habituales de los blogs inmobiliarios especializados, los signos más evidentes de un mercado en transición.

Los propietarios de viviendas y los promotores inmobiliarios tardan más tiempo en colocar sus ofertas porque los precios son demasiado altos, pero no bajan porque en esta zona del mercado se mantiene la certeza de que la tendencia sigue siendo al alza. Sin embargo, los compradores empiezan a creer en una posible caída de los precios y no se dan tanta prisa en comprar como cuando estaban convencidos de que los costes iban a seguir ampliándose a toda velocidad. Habría indicios de que la desaceleración es imparable: la subida paulatina de los tipos de interés hipotecarios (ya por encima del 6%) y el incremento de la factura energética de los consumidores, entre otros.

Ahora, la incertidumbre, sin embargo, crece. ¿Estamos ante un enfriamiento saludable? ¿Se trata del inicio de un proceso de caída de los precios imparable y sostenido? En estos puntos hay una gran diversidad de criterios entre los análisis de urgencia elaborados al respecto. Y también quién recuerda que, algunos expertos, llevan mucho tiempo asegurando que va a producirse el estallido de la burbuja, que empezó a engordar hace ahora diez años, y que tendrá devastadoras consecuencias macroeconómicas. Pero, no es la primera vez en ese tiempo que se produce un momento de ralentización y después un rebote que impulsa

Edita Asesores de Publicaciones S.L.