Viernes 14 de octubre de 2005
 
El presidente de México, Vicente Fox, propone permitir la entrada en Pemex de capital privado
 
El juguete favorito de los mexicanos
Víctor López
 

Petróleos Mexicanos (Pemex) se ha convertido en el centro de atención de la mayor parte de los agentes económicos y políticos de México. Después de que el presidente del país azteca, Vicente Fox, decidiese dar la espalda a la reforma fiscal de la petrolera estatal, cuyo fin era aliviar su carga impositiva, los principales políticos miran ahora hacia el capital privado. Una opción que algunos ven con sienten cierto recelo y otros, como una forma de romper el monopolio durante décadas en el sector energético. Pero mientras esto se discute, Pemex sigue sin haber encontrado solución a su agujero económico: el pasado marzo, su deuda total acumulada ascendía a 515.890 millones de pesos (32.266 millones de euros).

Fox se ha propuesto como una de sus principales metas, antes de dejar el trono del Ejecutivo tras las elecciones generales de 2006, impulsar la industria energética nacional. Y puesto que la reforma fiscal de la paraestatal que el Congreso aprobó el pasado mes de julio no le convenció, por los 6.000 millones de dólares (5.396 millones de euros) que podría dejar de recibir el fisco en concepto de impuestos y derechos de Pemex, ha propuesto al Poder Legislativo abrir la petrolera al capital privado.

Una iniciativa que, según el portavoz Presidencial, Rubén Aguilar, busca complementar la inversión pública con la privada en la exploración, explotación, y actividades relacionadas con el gas natural no asociado al petróleo. Además, según el Ejecutivo mexicano, estas medidas también permitirían mejorar la seguridad en las infraestructuras destinadas a la energía y remodelar los conductos e instalaciones de Pemex.

Sin embargo, Fox se encuentra con una importante barrera para poder sacar su objetivo adelante: la Constitución mexicana otorga a Pemex, precisamente el monopolio de las labores de exploración, explotación, almacenamiento y distribución de la energía dentro del país. Por tanto, el líder del Ejecutivo ha propuesto al Congreso reformar los artículos de la Carta Magna que abarquen esta materia. Fox considera que con su medida el Estado no perderá el control de Pemex y se podrá superar la crisis energética por la que atraviesa la República, tras las últimas catástrofes naturales que han elevado el precio del barril internacional de crudo, así como renovar la infraestructura de la petrolera.

Pero los principales partidos de la oposición, no se lo van a poner fácil. La Norma Fundamental de México, también recoge en su artículo 135, que para reformar el Texto, es necesario que el Congreso, con el voto de las dos terceras partes aprueben las reformas planteadas desde el Ejecutivo. De los 500 escaños que componen la Cámara de los Diputados, 222 son ocupados por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que se oponen a las medidas de Fox al considerar que las intenciones del Ejecutivo buscan privatizar Pemex.

Cambios en el Gobierno. En medio de la discusión entre el mandatario mexicano y el Legislativo, el secretario de Energía (Sener), Fernando Elizondo, ha presentado su dimisión, ya que quiere asegurarse un escaño en el Senado mexicano tras las próximas elecciones. No obstante, la salida de Elizondo de la Sener podría albergar otros motivos, según algunos periódicos locales. El ex secretario de Energía fue el impulsor de la reforma fiscal de Pemex, y podría haber abandonado su cargo por la negativa de Fox de aprobarla.

Por suerte para el presidente de México, el nuevo responsable de la Sener, Fernando Canales, está a favor de la privatización de la paraestatal, con el fin de reducir la deuda económica de la petrolera. Así lo demostró el pasado lunes durante el Congreso Euroamericano de Energía que se celebró en Madrid, al admitir que sin inversión privada, Pemex no podrá afrontar más planes de exploración.

Lo que Canales tiene claro es que no se puede permitir que una empresa estatal que genera 800.000 millones de pesos anuales (62.621 millones de euros) haya operado, en su opinión, sin control durante más de 60 años y sin informar sobre sus cuentas. Por ello, el secretario de la Sener ha propuesto que la Subsecretaría de Hidrocarburos supervise todas las actividades que realice la petrolera, desde la exploración hasta las labores de producción de crudo y gas, que incluyen transporte, almacenamiento, distribución y ventas. Según funcionarios de la Sener, esta iniciativa ha funcionado con éxito en Noruega, Brasil y Canadá, países en los que un ente autónomo determina los planes de trabajo que la industria debe seguir para obtener el mayor beneficio posible.

El sueño de Slim. El magnate mexicano Carlos Slim ha visto en esta disputa sobre la forma de solucionar la crisis económica de Pemex, una oportunidad para ampliar su imperio empresarial. El pasado 29 de septiembre, Slim, junto a otros grandes empresarios presentó un proyecto con el fin de impulsar el crecimiento de México y fortalecer la democracia de la República. El documento, titulado “Acuerdo Nacional para la Unidad, el Estado de Derecho, el Desarrollo, la Inversión y el Empleo”, pretende llegar a ser un plan de gobierno para el candidato que gane las próximas elecciones Presidenciales. En él, Slim no se olvida de Pemex y detalla la necesidad de abrir la petrolera estatal a la privatización, un sueño por el que siempre ha suspirado el presidente de Telmex.

Pero el favorito para la Presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, del Partido de la Revolución Democrática (PRD) le ha dicho a Slim que no quiere oír nada sobre privatizar Pemex. Aunque el aspirante perredista ha valorado el informe que ha presentado el magnate mexicano, López Obrador considera que dará su apoyo a Slim siempre y cuando se añada una cláusula especial en la que se asegure que no se privatizará la industria energética.

Roberto Madrazo, uno de los aspirantes del PRI al trono del Ejecutivo, la formación política que tiene mayoría en el Congreso y el Senado mexicano, también coincide con Obrador en no romper el monopolio de Pemex, una empresa que en su opinión se debe convertir en la locomotora del país. Sin embargo, no rechaza de manera tan radical la aparición de capital privado en la petrolera estatal.

Madrazo ha propuesto la creación de una compañía dependiente de Pemex, dedicada a las labores y de extracción y gas, y sacar el 20% de sus acciones a Bolsa. Una iniciativa que permitirá la entrada de capital extranjero en la productora de petróleo sin romper su monopolio.

 

 

 

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