Viernes 14 de octubre de 2005
 
Harvard demuestra que las gestoras determinan los precios en el primer mercado bursátil mundial
 
Los fondos mueven Wall Street
Americaeconomica.com
 

Era un secreto a voces en la industria financiera estadounidense, pero ya dispone de una sólida base académica: la gestión de los fondos de inversión y sus movimientos son la causa principal de las subidas y bajadas de los precios en Wall Street. El fenómeno afecta a las acciones de las compañías de modo indiviudual y los sectores empresariales completos.

Esa es la conclusión de un docto estudio titulado: “Compras y ventas de activos en los mercados financieros” que ha sido elaborado por dos profesores de Finanzas de la Harvard Bussines Scholl, Joshua Coval y Erik Stafford, que puede consultarse en Internet (http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract-id=718201). Los estudiosos revelan que existen dos operaciones habituales en la mayoría de los fondos que son la principal causa de los posteriores movimientos encadenados de los mercados financieros.

La venta rápida, que se produce cuando un gestor debe vender una acción a toda prisa para no acumular depreciaciones en cartera, y la compra forzada, que ocurrre cuando un fondo está obligado a comprar una acción determinada, por motivos lógicos de evolución de mercado, o por otros algo más difíciles de preveer y que se relacionan con intereses de clientes concretos. En ambos casos, la presión de los rankings públicos es la principal razón. Cualquier fondo especializado que acaba en los últimos puestos de estas listas que publica habitualmente la prensa especializada recibe inmediatamente un aluvión de peticiones de reembolso por parte de su clientela. Y, por supuesto, los líderes sólo deben prepararse para recoger los fondos de los clientes que van a empezar a llamar a su puerta.

Lo que sucede entonces es que en ambos casos, los gestores actuan para reducir la cantidad de dinero en efectivo con el que deben trabajar. Las peticiones de reembolso desencadenan las ventas rápidas de acciones, como fórmula de aumentar la rentabilidad a corto plazo y volver a equilibrar la cartera en función de los activos de clientes. Y, al contrario la captación descontrolada de dinero fuerza compras rápidas que, la mayoría de las veces no habrían sido meditadas lo suficiente.

En ambos casos, las subidas o bajadas de los precios de las acciones de las empresas afectadas por los movimientos tienen muy poca relación con los precios objetivos que les corresponderían por fundamentales, beneficios o expectativas de negocio. Sobre todo porque se trata de movimientos acumulativos de un buen número de gestores que marcan la tendencia al alza o a la baja. Además, las consecuencias pueden ser dramáticas para las acciones con menor volumen medio de negociación diaria, incluso aunque sólo sea un gran fondo el que haya trabajado sobre ellas. Y casi peor si el movimiento provoca una subida de precio, o calentamiento. Entonces, hay muchas posibilidades de que algunos inversores minoristas queden atrapados en una trampa que se activará en cuanto el gestor en cuestión considera que ha llegado el momento de realizar beneficios.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.