| El
Fondo Monetario Internacional (FMI) ha querido entrar en la tensa
disputa entre Duhalde y Kirchner. Una "batalla electoral"
que determinará el equipo triunfador de las elecciones generales
del próximo 23 de octubre. Según el organismo, el
plan económico del presidente para evitar la inflación
es un fracaso. El presidente del FMI, Rodrigo Rato, está
convencido de que Argentina debería hacer todo lo contrario,
es decir, desestimar la política del dólar alto y
elevar las tasas de interés.
Una
semana después de que se conociera que el índice de
precios al consumo ha subido entre agosto y septiembre un 1,2%,
el FMI ha dado dos consejos al Gobierno de Kirchner para controlar
la inflación. Dos métodos de los que el Ejecutivo
se muestra orgulloso.
Precisamente,
el equipo de Kirchner piensa que haber mantenido bajo control la
cotización del peso para evitar que se revalorice frente
al dólar es uno de los éxitos de su política
económica, por el que se ha conseguido que las empresas locales
aumenten las exportaciones y se bajen las importaciones. De igual
manera, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, descarta
tajantemente animar al Banco Central a subir las tipos de interés
puesto que un cambio en este sentido podría repercutir directamente
en el crecimiento económico del país.
El
portavoz del Gobierno argentino, Alberto Fernández, ha respondido
al FMI y ha declarado que el Ejecutivo está trabajando en
esta materia económica. Además, Fernández ha
asegurado que el Gobierno podrá solucionar esta coyuntura
con el actual modelo financiero y con el proyecto de país
que quiere construir.
Pero
la opinión del FMI es firme. El organismo estima que una
devaluación del dólar permitiría la entrada
de muchos más productos del exterior al país y que
los argentinos podrían comprar más barato. Además,
también apuestan por una subida de las tipos de interés,
que incentivaría el ahorro y restringiría el gasto.
Al
mismo tiempo que el organismo que preside Rato daba estas sugerencias,
también lanzaba una advertencia con un pronóstico
muy negativo para el país austral. Según sus proyecciones,
Argentina podría registrar en los próximos dos años
la segunda mayor inflación en toda la región latinoamericana,
sólo por detrás de Venezuela. Según los datos
que maneja el FMI, el índice de precios al consumo argentino
será del 9,5% en 2005 y del 10,4% en 2006.
Pero
Kirchner y su Gobierno están muy seguros de sí mismos
y están dispuestos a atajar este problema, ya tienen hasta
a un responsable: los supermercados. El presidente ha responsabilizado
a las cadenas minoristas de pactar aumentos en los artículos
que venden, una práctica ilegal que habría tenido
mucho que ver con el nuevo dato de la inflación.
Pero
si es cierto que las hipermercados se ponen de acuerdo para elevar
el valor de los productos, este método tiene las horas contadas.
La Subsecretaría de la Defensa del Consumidor junto al Ministerio
de Economía están diseñando un nuevo marco
legal para las grandes cadenas minoristas. La nueva norma obligará
a los supermercados a hacer públicos todos los cambios de
los precios y sancionará con elevadas multas la publicidad
engañosa. También se realizarán más
inspecciones.
Cuando
los supermercados eleven el precio de alguno de sus artículos
tendrán que indicar a los consumidores que el valor de esos
productos ha sufrido una variación. Así, tendrán
que señalizar la fecha a partir de la cual entra en vigor
el nuevo precio y también marcar cuál era el anterior.
Además,
cada uno de los artículos tendrá que tener perfectamente
señalizado su precio, tanto en los expositores como en los
panfletos de publicidad comercial. La Subsecretaría del Consumidor
registrará en un listado los valores que ofrece cada uno
de los supermercados y sancionará con multas las incongruencias
entre este listado y las ofertas publicadas.
Para
controlar que las nuevas exigencias se cumplan, se emprenderán
minuciosas inspecciones. Una supervisión que también
se extenderá a investigar a las grandes cadenas minoristas
para comprobar que las leyes del libre mercado se cumplen y no se
pactan los precios. Son
tres grandes compañías las que van a estar en el punto
de mira: CenCosul, Carrefour y Coto, que juntas controlan el 75%
del mercado de alimentación argentino.
Las justificaciones de Kirchner y su nueva estrategia para evitar
que los precios sigan creciendo tienen un doble destinatario. No
sólo se dirigen al FMI, también van directas contra
Eduardo Duhalde. El ex presidente está aprovechando los últimos
días de campaña electoral para atacar al mandatario
en su punto más débil: la economía.
Aunque
los continuos enfrentamientos podrían responder sólo
a la estrategia electoral. Fuentes muy próximas al mandatario,
como el ministro de Defensa, José Pampuro, ha asegurado en
los últimos días que después
de las urnas los dos líderes del justicialismo tienen previsto
iniciar el diálogo. La
misma idea de limar asperezas y conseguir un bloque ideológico
unido es apoyada por muchos miembros del ala peronista de Kirchner.
Entre ellos, Alberto Balestrini, el candidato a diputado por Buenos
Aires en las listas de la esposa del presidente, Cristina Fernández.
El político ha llegado a asegurar que muchos de los representantes
del ex mandatario ven con buenos ojos el proyecto de Kirchner, pero
que las circunstancias electorales han provocado el enfrentamiento.
Sin
embargo, otros miembros del Gobierno niegan que el acercamiento
se vaya a efectuar. El portavoz del Ejecutivo argentino, Alberto
Fernández, ha desmentido de forma contundente que el mandatario
esté interesado en pactar con Duhalde. Según Fernández,
ambos líderes representan ideas muy distintas y sería
imposible formar un bloque unido. Una postura que ha respaldado
la esposa del ex presidente, Chiche Duhalde.
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