Viernes 14 de octubre de 2005
 
El FMI irrumpe en la precampaña electoral argentina
 
Otro combate entre Kirchner y Rato
María Andreu
 

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha querido entrar en la tensa disputa entre Duhalde y Kirchner. Una "batalla electoral" que determinará el equipo triunfador de las elecciones generales del próximo 23 de octubre. Según el organismo, el plan económico del presidente para evitar la inflación es un fracaso. El presidente del FMI, Rodrigo Rato, está convencido de que Argentina debería hacer todo lo contrario, es decir, desestimar la política del dólar alto y elevar las tasas de interés.

Una semana después de que se conociera que el índice de precios al consumo ha subido entre agosto y septiembre un 1,2%, el FMI ha dado dos consejos al Gobierno de Kirchner para controlar la inflación. Dos métodos de los que el Ejecutivo se muestra orgulloso.

Precisamente, el equipo de Kirchner piensa que haber mantenido bajo control la cotización del peso para evitar que se revalorice frente al dólar es uno de los éxitos de su política económica, por el que se ha conseguido que las empresas locales aumenten las exportaciones y se bajen las importaciones. De igual manera, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, descarta tajantemente animar al Banco Central a subir las tipos de interés puesto que un cambio en este sentido podría repercutir directamente en el crecimiento económico del país.

El portavoz del Gobierno argentino, Alberto Fernández, ha respondido al FMI y ha declarado que el Ejecutivo está trabajando en esta materia económica. Además, Fernández ha asegurado que el Gobierno podrá solucionar esta coyuntura con el actual modelo financiero y con el proyecto de país que quiere construir.

Pero la opinión del FMI es firme. El organismo estima que una devaluación del dólar permitiría la entrada de muchos más productos del exterior al país y que los argentinos podrían comprar más barato. Además, también apuestan por una subida de las tipos de interés, que incentivaría el ahorro y restringiría el gasto.

Al mismo tiempo que el organismo que preside Rato daba estas sugerencias, también lanzaba una advertencia con un pronóstico muy negativo para el país austral. Según sus proyecciones, Argentina podría registrar en los próximos dos años la segunda mayor inflación en toda la región latinoamericana, sólo por detrás de Venezuela. Según los datos que maneja el FMI, el índice de precios al consumo argentino será del 9,5% en 2005 y del 10,4% en 2006.

Pero Kirchner y su Gobierno están muy seguros de sí mismos y están dispuestos a atajar este problema, ya tienen hasta a un responsable: los supermercados. El presidente ha responsabilizado a las cadenas minoristas de pactar aumentos en los artículos que venden, una práctica ilegal que habría tenido mucho que ver con el nuevo dato de la inflación.

Pero si es cierto que las hipermercados se ponen de acuerdo para elevar el valor de los productos, este método tiene las horas contadas. La Subsecretaría de la Defensa del Consumidor junto al Ministerio de Economía están diseñando un nuevo marco legal para las grandes cadenas minoristas. La nueva norma obligará a los supermercados a hacer públicos todos los cambios de los precios y sancionará con elevadas multas la publicidad engañosa. También se realizarán más inspecciones.

Cuando los supermercados eleven el precio de alguno de sus artículos tendrán que indicar a los consumidores que el valor de esos productos ha sufrido una variación. Así, tendrán que señalizar la fecha a partir de la cual entra en vigor el nuevo precio y también marcar cuál era el anterior.

Además, cada uno de los artículos tendrá que tener perfectamente señalizado su precio, tanto en los expositores como en los panfletos de publicidad comercial. La Subsecretaría del Consumidor registrará en un listado los valores que ofrece cada uno de los supermercados y sancionará con multas las incongruencias entre este listado y las ofertas publicadas.

Para controlar que las nuevas exigencias se cumplan, se emprenderán minuciosas inspecciones. Una supervisión que también se extenderá a investigar a las grandes cadenas minoristas para comprobar que las leyes del libre mercado se cumplen y no se pactan los precios. Son tres grandes compañías las que van a estar en el punto de mira: CenCosul, Carrefour y Coto, que juntas controlan el 75% del mercado de alimentación argentino.

Las justificaciones de Kirchner y su nueva estrategia para evitar que los precios sigan creciendo tienen un doble destinatario. No sólo se dirigen al FMI, también van directas contra Eduardo Duhalde. El ex presidente está aprovechando los últimos días de campaña electoral para atacar al mandatario en su punto más débil: la economía.

Aunque los continuos enfrentamientos podrían responder sólo a la estrategia electoral. Fuentes muy próximas al mandatario, como el ministro de Defensa, José Pampuro, ha asegurado en los últimos días que después de las urnas los dos líderes del justicialismo tienen previsto iniciar el diálogo. La misma idea de limar asperezas y conseguir un bloque ideológico unido es apoyada por muchos miembros del ala peronista de Kirchner.

Entre ellos, Alberto Balestrini, el candidato a diputado por Buenos Aires en las listas de la esposa del presidente, Cristina Fernández. El político ha llegado a asegurar que muchos de los representantes del ex mandatario ven con buenos ojos el proyecto de Kirchner, pero que las circunstancias electorales han provocado el enfrentamiento.

Sin embargo, otros miembros del Gobierno niegan que el acercamiento se vaya a efectuar. El portavoz del Ejecutivo argentino, Alberto Fernández, ha desmentido de forma contundente que el mandatario esté interesado en pactar con Duhalde. Según Fernández, ambos líderes representan ideas muy distintas y sería imposible formar un bloque unido. Una postura que ha respaldado la esposa del ex presidente, Chiche Duhalde.

 


 





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