| El
conflicto autonómico boliviano se ha extendido una semana
más, sin que haya surgido solución alguna y sin que
se haya producido un acercamiento entre las partes enfrentadas.
La última novedad ha sido la toma de postura del presidente
Eduardo Rodríguez, que ha presentado formalmente una propuesta
para hacer una distribución de los escaños que se
disputan las regiones enfrentadas.
La intervención del mandatario ha sido una sorpresa, hasta
ahora sólo había actuado a través de amenazas,
en las que advertía que dejaría su cargo si las elecciones
generales, previstas para el 4 de diciembre, no se realizan en el
plazo previsto.
El presidente ha establecido como fecha límite el próximo
lunes. Si ese día los bandos enfrentados no han conseguido
un acuerdo común, el mandatario sugerirá en el Congreso
que Santa Cruz se sume dos diputados, Cochabamba uno y Potosí,
La Paz y Oruro pierdan un asiento en el Congreso.
El
propio Rodríguez ha definido este esquema de reparto como
una solución en la que "los que piden más se
conformarían con poco y los que pierden mucho se conformarían
con perder poco". Además, Rodríguez ha asegurado
que éste sería un "acuerdo razonable" que
está sustentado en el principio de equidad y justicia.
Pero
hasta el próximo lunes, los representantes políticos
de las provincias implicadas seguirán negociando. De momento,
el diálogo ha sido un fracaso, cada una de las partes está
firmemente posicionada. Las posturas que manifiestan Santa Cruz
y Cochabamba, las regiones que aumentarían su representación,
y las de Potosí, La Paz y Oruro, las que perderían,
son totalmente opuestas.
Las
autonomías desfavorecidas se niegan a perder escaños
y exigen que se modifique la Constitución para ampliar el
número total de diputados en el Congreso. Un método
que satisfacería la demanda de las provincias orientales,
pero sin que las occidentales salgan perjudicadas.
En
contra, Santa Cruz y Cochabamba se oponen a aceptar el cambio constitucional.
Argumentan que no quieren salirse de la legalidad vigente. Las reuniones
que comenzaron el sábado pasado entre ambos frentes están
estancadas en este punto.
En
un principio, el Gobierno y los presidentes de las cámaras
bolivianas optaron por que las provincias acordaran un modo de reparto
de los escaños y lo presentaran de forma conjunta en el Congreso.
El Ejecutivo y el Legislativo ofrecieron esta posibilidad a los
representantes autonómicos después de acordar que
las elecciones se celebrarán en la fecha prevista y que se
iba a ejecutar el fallo del Tribunal Constitucional que insta a
los cambios en las asignaciones de escaños.
En
ese pacto también aseguraron que la nueva distribución
se iba a hacer con 'equidad', para que cada una de las provincias
tuviera una mínima representación en el Congreso.
Pero a partir de ahí, no existe ningún punto más
en común.
A los
negociadores de las dos brigadas autonómicas se les acaba
el tiempo. Están obligados a suscribir un pacto antes del
lunes, en caso contrario, sus exigencias serán supeditadas
por el modelo de distribución que ha presentado Eduardo Rodríguez.
El mandatario va a pasar las tensas horas de diálogo lejos
del país, ha viajado a España, a la XV Cumbre Iberoamericana
de Salamanca. A su vuelta, se puede encontrar dos cosas: que las
autonomías hayan consensuado una postura común o que
el enfrentamiento se haya subido de tono. Ante esta segunda posibilidad,
Rodríguez ya tiene claro lo que va a hacer.
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