Viernes 14 de octubre de 2005
 
 
La Asociación Española de Periodismo Científico presenta su informe anual
 
La encrucijada Ciencia
Alberto Miguel Arruti
 

La Asociación Española de Periodismo Científico ha publicado el anuario correspondiente al presente año. Se trata del informe más completo y más concienzudo sobre el panorama científico y técnico de España. Se abre el informe con unas palabras de la ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, en las que afirma que “la principal política científica y tecnológica es la de recursos humanos. No hay investigación sin investigadores, ni desarrollo tecnológico sin tecnólogos. Y no basta su existencia, o su número: importan mucho sus condiciones de trabajo, sus incentivos a corto plazo, y la claridad del horizonte”.

En el anuario se recoge la investigación, que llevan a cabo las distintas comunidades autónomas, al tiempo que las universidades, las fundaciones, las empresas, los centros tecnológicos y los parques científicos y tecnológicos. Un capítulo importante va dedicado a la divulgación científica, sea ésta realizada a través de los medios de comunicación, a base de cursos o a través de los museos de la ciencia y la técnica y de instalaciones afines. No se olvida tampoco el papel de Internet sobre estas cuestiones.

El capítulo dedicado a la investigación, científica y tecnológica, patrocinada por las empresas, no conduce al capitalismo. Así, un cuadro de indicadores de la inversión empresarial en I+D, publicado por la Comisión Europea en el año pasado, sitúa sólo a nueve empresas españolas entre las 500 compañías con mayores inversiones en I+D, y la primera de ellas aparece en el puesto 96 de la clasificación. El único camino para alcanzar los objetivos propuestos por el Consejo Europeo en Lisboa: inversión en I+D del 3% del PIB en 2010, pasa necesariamente por el compromiso de la empresa privada.

Pero lo cierto es que, año tras año, el gasto en I+D de las empresas crece muy lentamente en toda Europa. De todos modos, conviene recordar que, desde 1997, España ha experimentado un crecimiento muy superior al de los cuatro grandes países de la Unión Europea (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia) pero, no obstante, el avance se mantiene con un desfase notable entre el gasto empresarial en España y en el resto de Europa.

En el informe que comentamos, la divulgación científica tiene un protagonismo importante. Se trata de una especialidad, dentro del periodismo, encargada no sólo de informar, sino también de divulgar. Este doble aspecto resulta esencial en toda sociedad democrática. La técnica exige, con frecuencia, elevadas inversiones. Ante un problema, generalmente, caben distintas soluciones técnicas. Escoger una de ellas implica una decisión humana. Casi podríamos decir una decisión política. Urge que el hombre de la calle conozca esta problemática, al menos, en su último sentido, para poder votar.

Además, la ciencia es un aspecto más de la cultura. Resulta vergonzoso, o casi inconcebible, que un hombre de nuestro tiempo no conociese a Cervantes o a Goya. Pero lo mismo es que desconozca a Newton o a Einstein. El primer periodista, en España, que tuvo conciencia de esta situación fue Manuel Calvo Hernando, quien desde 1973, año en que se creó la Asociación Española de Periodismo Científico, e inclusive desde antes, viene luchando porque se conozca esta problemática. Por eso, ha podido escribir que “la actualidad informativa estará cada día más impregnada de ciencia y tecnología, y de este modo la información penetrará en esa sociedad compleja y apasionante, que aguarda a nuestros descendientes”.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.