| La
Asociación Española de Periodismo Científico
ha publicado el anuario correspondiente al presente año.
Se trata del informe más completo y más concienzudo
sobre el panorama científico y técnico de España.
Se abre el informe con unas palabras de la ministra de Educación
y Ciencia, María Jesús San Segundo, en las que afirma
que “la principal política científica y tecnológica
es la de recursos humanos. No hay investigación sin investigadores,
ni desarrollo tecnológico sin tecnólogos. Y no basta
su existencia, o su número: importan mucho sus condiciones
de trabajo, sus incentivos a corto plazo, y la claridad del horizonte”.
En el anuario se recoge la investigación, que llevan a cabo
las distintas comunidades autónomas, al tiempo que las universidades,
las fundaciones, las empresas, los centros tecnológicos y
los parques científicos y tecnológicos. Un capítulo
importante va dedicado a la divulgación científica,
sea ésta realizada a través de los medios de comunicación,
a base de cursos o a través de los museos de la ciencia y
la técnica y de instalaciones afines. No se olvida tampoco
el papel de Internet sobre estas cuestiones.
El capítulo dedicado a la investigación, científica
y tecnológica, patrocinada por las empresas, no conduce al
capitalismo. Así, un cuadro de indicadores de la inversión
empresarial en I+D, publicado por la Comisión Europea en
el año pasado, sitúa sólo a nueve empresas
españolas entre las 500 compañías con mayores
inversiones en I+D, y la primera de ellas aparece en el puesto 96
de la clasificación. El único camino para alcanzar
los objetivos propuestos por el Consejo Europeo en Lisboa: inversión
en I+D del 3% del PIB en 2010, pasa necesariamente por el compromiso
de la empresa privada.
Pero
lo cierto es que, año tras año, el gasto en I+D de
las empresas crece muy lentamente en toda Europa. De todos modos,
conviene recordar que, desde 1997, España ha experimentado
un crecimiento muy superior al de los cuatro grandes países
de la Unión Europea (Alemania, Francia, Reino Unido e Italia)
pero, no obstante, el avance se mantiene con un desfase notable
entre el gasto empresarial en España y en el resto de Europa.
En el informe que comentamos, la divulgación científica
tiene un protagonismo importante. Se trata de una especialidad,
dentro del periodismo, encargada no sólo de informar, sino
también de divulgar. Este doble aspecto resulta esencial
en toda sociedad democrática. La técnica exige, con
frecuencia, elevadas inversiones. Ante un problema, generalmente,
caben distintas soluciones técnicas. Escoger una de ellas
implica una decisión humana. Casi podríamos decir
una decisión política. Urge que el hombre de la calle
conozca esta problemática, al menos, en su último
sentido, para poder votar.
Además, la ciencia es un aspecto más de la cultura.
Resulta vergonzoso, o casi inconcebible, que un hombre de nuestro
tiempo no conociese a Cervantes o a Goya. Pero lo mismo es que desconozca
a Newton o a Einstein. El primer periodista, en España, que
tuvo conciencia de esta situación fue Manuel Calvo Hernando,
quien desde 1973, año en que se creó la Asociación
Española de Periodismo Científico, e inclusive desde
antes, viene luchando porque se conozca esta problemática.
Por eso, ha podido escribir que “la actualidad informativa
estará cada día más impregnada de ciencia y
tecnología, y de este modo la información penetrará
en esa sociedad compleja y apasionante, que aguarda a nuestros descendientes”.
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