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& Poor´s (S&P) acaba de mejorar la calificación
de solvencia de la minera brasileña Vale Do Rio Doce hasta
elevarla al estado denominado 'grado de inversión'. También
la cervecera Ambev ha obtenido el mismo privilegio, que no tiene
la deuda soberana del país. Las grandes corporaciones brasileñas
sortean la incertidumbre política y cuentan cada día
más con la confianza de los inversores internacionales. Mientras
tanto, la valoración de la deuda pública del país
no ha podido escapar a los escándalos de corrupción.
Además,
Vale Do Rio Doce ha reanimado esta semana la Bolsa de Sao Paulo,
la más importante de Brasil. El lunes la actividad en el
parquet fue potente. El índice Bovespa se anotó un
repunte del 1,02% y finalizó por encima de la cota psicológica
de los 30.000 puntos que había perdido en las cinco sesiones
anteriores tras acumular un retroceso del 5%. Este hecho ha alejado
los temores que algunos analistas habían anunciado y en los
que se implicaba una relación directa entre la incertidumbre
política y la economía.
Aún así,
la semana ha estado marcada por algún acontecimiento internacional,
como los temores finalmente confirmados de que se iba a producir
un espectacular aumento en la inflación estadounidense y
el mercado brasileño ha cerrado con un retroceso del 1%.
En lo que respecta
a las grandes corporaciones brasileñas la decisiva acción
de los fondos estadounidenses especializados en “blue chips”
de mercados emergentes volvió a notarse para lo bueno y para
lo malo.
Durante el tercer
trimestre de este año en el que se cerraba el ejercicio fiscal
de EEUU, estas gestoras obtuvieron una revaloración de sus
carteras del 17,3% y ostentan una media del 36,8% anual desde 2002.
Y las grandes compañías brasileñas están
entre las favoritas desde hace casi un lustro gracias al aumento
experimentado en el precio de las materias primas en los últimos
años. El aumento adicional de demanda parece haber sido la
clave de un mecanismo de retroalimentación que, por el momento,
sigue funcionando.
Otra de las
grandes empresas brasileñas, en este caso estatal, tampoco
se detiene. También esta semana, la filial naviera de Petrobras,
Transpecto, ha presentado un ambicioso plan para modernizar la flota.
En ese marco, ha lanzado una licitación para construir 26
buques petroleros, que juntos están valorados en 1.100 millones
de dólares (911,87 millones de euros).
La oferta es
muy apetecible para los grandes grupos navales locales y extranjeros.
Transpetro ha afirmado que ya tiene lista una preselección
de 28 candidatos, aunque no ha revelado los nombres de las compañías.
Pero los medios locales ofrecen algunos de los escogidos, entre
ellos el consorcio brasileño Camargo Correa y Andrade Gutiérrez,
que cuentan con el apoyo de la subcoreana Hyundai.
Mientras la
actividad económica de Brasil continúa bien, el Gobierno
sigue con la digestión del escándalo político.
La semana se inició con la atención puesta en los
resultados de la segunda vuelta de las elecciones internas del Partido
de los Trabajadores (PT). Y los días han sucedido al ritmo
de los recuentos de los votos que finalmente han concedido la victoria
al aliado de Lula, Ricardo Berzoini.
El domingo fue
la cita en las urnas y el martes, los resultados provisionales ya
daban una apretada victoria a Berzoini. Cuando se habían
escrutado dos tercios de los votos, Berzoini aventaja en un 1,6%
a su rival, Raúl Pont, apoyado por los sectores de izquierda.
Más tarde, los resultados se confirmaron y Berzoini se ha
convertido en el nuevo presidente del PT con el 51% de los apoyos.
Este triunfo
supone un alivio para el mandatario brasileño, que ahora
parece tener asegurado un futuro político y que podrá
volver a ser candidato a presidente el año que viene. Para
emprender la nueva andadura y superar el escabroso capítulo
de la corrupción, Lula cuenta con el respaldo de Berzoini,
que nada más conocer los resultados, ha definido que su objetivo
principal es "preparar al PT para la segunda campaña
electoral de Lula".
Si los pronósticos
no se hubieran cumplido y Pont se hubiera convertido en el ganador,
las cosas serían muy diferentes. La razón es que Pont
encabeza a los miembros del partido más críticos con
el Ejecutivo, los mismos que apuestas por cambios transcendentales
en la política del PT y que descartan de forma contundente
que el actual mandatario vuelva a ser candidato presidencial.
Pero
no todas las noticias han sido buenas para el mandatario. En estos
días han aparecido nuevas denuncias que acercan a Lula a
la corrupción. El último hecho involucra al su hermano
mayor, Genival Inacio Da Silva, de quién se rumorea que tenía
una oficina para hacer de intermediario entre las empresas privadas
y los órganos de Gobierno.
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