Viernes 14 de octubre de 2005
 
Standard & Poor´s cree que las empresas brasileñas son más solventes que el Estado
 
El otro Brasil
Americaeconomica.com
 

Standard & Poor´s (S&P) acaba de mejorar la calificación de solvencia de la minera brasileña Vale Do Rio Doce hasta elevarla al estado denominado 'grado de inversión'. También la cervecera Ambev ha obtenido el mismo privilegio, que no tiene la deuda soberana del país. Las grandes corporaciones brasileñas sortean la incertidumbre política y cuentan cada día más con la confianza de los inversores internacionales. Mientras tanto, la valoración de la deuda pública del país no ha podido escapar a los escándalos de corrupción.

Además, Vale Do Rio Doce ha reanimado esta semana la Bolsa de Sao Paulo, la más importante de Brasil. El lunes la actividad en el parquet fue potente. El índice Bovespa se anotó un repunte del 1,02% y finalizó por encima de la cota psicológica de los 30.000 puntos que había perdido en las cinco sesiones anteriores tras acumular un retroceso del 5%. Este hecho ha alejado los temores que algunos analistas habían anunciado y en los que se implicaba una relación directa entre la incertidumbre política y la economía.

Aún así, la semana ha estado marcada por algún acontecimiento internacional, como los temores finalmente confirmados de que se iba a producir un espectacular aumento en la inflación estadounidense y el mercado brasileño ha cerrado con un retroceso del 1%.

En lo que respecta a las grandes corporaciones brasileñas la decisiva acción de los fondos estadounidenses especializados en “blue chips” de mercados emergentes volvió a notarse para lo bueno y para lo malo.

Durante el tercer trimestre de este año en el que se cerraba el ejercicio fiscal de EEUU, estas gestoras obtuvieron una revaloración de sus carteras del 17,3% y ostentan una media del 36,8% anual desde 2002. Y las grandes compañías brasileñas están entre las favoritas desde hace casi un lustro gracias al aumento experimentado en el precio de las materias primas en los últimos años. El aumento adicional de demanda parece haber sido la clave de un mecanismo de retroalimentación que, por el momento, sigue funcionando.

Otra de las grandes empresas brasileñas, en este caso estatal, tampoco se detiene. También esta semana, la filial naviera de Petrobras, Transpecto, ha presentado un ambicioso plan para modernizar la flota. En ese marco, ha lanzado una licitación para construir 26 buques petroleros, que juntos están valorados en 1.100 millones de dólares (911,87 millones de euros).

La oferta es muy apetecible para los grandes grupos navales locales y extranjeros. Transpetro ha afirmado que ya tiene lista una preselección de 28 candidatos, aunque no ha revelado los nombres de las compañías. Pero los medios locales ofrecen algunos de los escogidos, entre ellos el consorcio brasileño Camargo Correa y Andrade Gutiérrez, que cuentan con el apoyo de la subcoreana Hyundai.

Mientras la actividad económica de Brasil continúa bien, el Gobierno sigue con la digestión del escándalo político. La semana se inició con la atención puesta en los resultados de la segunda vuelta de las elecciones internas del Partido de los Trabajadores (PT). Y los días han sucedido al ritmo de los recuentos de los votos que finalmente han concedido la victoria al aliado de Lula, Ricardo Berzoini.

El domingo fue la cita en las urnas y el martes, los resultados provisionales ya daban una apretada victoria a Berzoini. Cuando se habían escrutado dos tercios de los votos, Berzoini aventaja en un 1,6% a su rival, Raúl Pont, apoyado por los sectores de izquierda. Más tarde, los resultados se confirmaron y Berzoini se ha convertido en el nuevo presidente del PT con el 51% de los apoyos.

Este triunfo supone un alivio para el mandatario brasileño, que ahora parece tener asegurado un futuro político y que podrá volver a ser candidato a presidente el año que viene. Para emprender la nueva andadura y superar el escabroso capítulo de la corrupción, Lula cuenta con el respaldo de Berzoini, que nada más conocer los resultados, ha definido que su objetivo principal es "preparar al PT para la segunda campaña electoral de Lula".

Si los pronósticos no se hubieran cumplido y Pont se hubiera convertido en el ganador, las cosas serían muy diferentes. La razón es que Pont encabeza a los miembros del partido más críticos con el Ejecutivo, los mismos que apuestas por cambios transcendentales en la política del PT y que descartan de forma contundente que el actual mandatario vuelva a ser candidato presidencial.

Pero no todas las noticias han sido buenas para el mandatario. En estos días han aparecido nuevas denuncias que acercan a Lula a la corrupción. El último hecho involucra al su hermano mayor, Genival Inacio Da Silva, de quién se rumorea que tenía una oficina para hacer de intermediario entre las empresas privadas y los órganos de Gobierno.




 



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