Viernes 14 de octubre de 2005
 
María Ema Mejía, ex canciller de Colombia
 
“España cumple más sus deberes que sus pasiones”
Miguel Humanes
 

Esta bella y elegante diplomática critica a España por haber sacrificado su ‘pasión’ por América Latina en favor de sus obligaciones con la Unión Europea. En su participación en el XI Foro Eurolatinoamericano de Comunicación organizado en Salamanca (España) por la Asociación de Periodistas Europeos (APE), la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y la Corporación Andina de Fomento (CAF), Mejía lamentó que las Cumbres Iberoamericanas hayan perdido el impulso y la ambición que tuvieron en la década de los 90. La también ex embajadora de Colombia en España señala que Latinoamérica se debate entre los modelos de Chávez y Uribe, un paradigma tardío de derechas e izquierdas. Mejía también confía en que la Corte Constitucional de su país apruebe el cambio constitucional que permita a Álvaro Uribe ser reelegido presidente.

- Usted ha participado de una u otra forma en las Cumbres Iberoamericanas desde su inicio, en Guadalajara (México) 1991. ¿Cuál es su valoración de estas citas de jefes de Estado?

- Como ex embajadora en España y ex canciller de Colombia, yo coincido con la tesis de quienes afirman que el simple hecho del encuentro político de los jefes de Estado y de Gobierno es algo positivo. En los 90 creo que fue mejor, las Cumbres eran más ambiciosas, sirvieron para impulsar los mecanismos de integración y para generar un espacio político mayor; eramos muy ambiciosos entonces. Y creo que en este último lustro han perdido un poco el deseo y se da una batalla entre EEUU y Europa en la que uno no sabe muy bien dónde pueden estar muy bien los encuentros y desencuentros entre América Latina, que se debate internamente con los modelos ideológicos Bogotá-Caracas, y España, a la que noto un poco perdida.

- Hablando de España, usted es muy crítica con la posición española (¿y también con la portuguesa?) con respecto a la posible apertura del mercado agrícola europeo a los productos latinoamericanos. ¿Por qué?

- Porque considero que España se debate entre el deber y el deseo. Y me refiero a España porque yo diría que Portugal no existe, lamentablemente, en su tarea frente a América Latina, puede que mantenga temas puntuales con Brasil, pero no ha jugado un papel que creo yo que fue el invocado en Guadalajara a España y Portugal. Con respecto a España, en mi opinión cumple más sus deberes que sus pasiones –que son América Latina-. Ha olvidado las pasiones y ha ido como a la moral cristiana que le imponen sus compromisos con Europa. Es más poderosos el llamado económico que el compromiso histórico y el banano es el mejor ejemplo y las visas (visados). Las visas son lo simbólico, lo político... ¿cómo es posible que España imponga visas a Colombia? Pues por que le obliga la Unión Europea (UE) y sus compromisos con ella. Y cómo es posible que exista un arancel de banano para los países que se supone que fueron los que invocaron estas cumbres, esos compromisos de desarrollo económico y solidaridad. Ese arancel logramos bajarlo del 210% al 175%, pero aún así estos impuestos harán que por lo menos la Comunidad Andina (CAN) pierda esas posibilidades de recuperación de la tremenda brecha de inequidad que tenemos.

- Tampoco es muy alentador su diagnóstico sobre la CAN...

- Definitivamente no en la medida en que tres de los países de la CAN (formada por Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador y Bolivia) estamos negociando directamente el tratado de libre comercio (TLC) con EEUU y Venezuela, que se rehúsa hacerlo por un lado, también se rehúsa hacerlo desde el seno de la CAN. Entonces la llamada del presidente Chávez al “bolivarianismo”, que forma parte de su ideario político, pues se desdibuja totalmente, al menos en el tema de integración económica y en el del bloque más antiguo comercial y político (la CAN) y además debilita la integración de la CAN. Entonces, no sé bien qué iremos a discutir en mayo a Viena (Cumbre Eurolatinoamericana) porque el futuro del primer acuerdo de integración, que fue la Comunidad Andina de Naciones en la época de Manuel Marín (vicepresidente de la Comisión Europea de 1986 a 1999) era como el gran proyecto, por su peso político y por la estructura andina que se tenía, pues ahora se ve perdido. Y ahí veo yo, una vez más, el acercamiento nuestro a Washington, a través de un TLC que tal vez lo logremos antes que la famosa integración económica y política con Europa.

- En el XI Foro Eurolatinoamericano de Comunicación celebrado en Salamanca usted ha señalado que las inversiones españolas en Latinoamérica se han ido ‘privatizando’. ¿Nos lo explica?

- Así ha sido, totalmente. Porque lo que fueron inicialmente unas inversiones de empresas públicas (españolas) en empresas públicas (latinoamericanas) en sectores de servicios, hoy son empresas privadas. Telefónica es el principal ejemplo. Ese acceso español a los países de América Latina a través de compras de empresas era como parte de las relaciones de Estado, de las relaciones políticas, de amistad, hoy los interlocutores españoles son empresas privadas que evidentemente buscan expandir sus mercados a América Latina, y eso por supuesto hace que se pierdan lo que pueden ser mecanismos de integración que tenían un poco más de sentido político, si se quiere, y hoy son relaciones estrictamente económicas.

- ¿Cómo vive Latinoamérica la pugna entre los modelos de Chávez y Uribe?

- América Latina se ve un poco en el paradigma, un poco tardío, entre derechas e izquierdas. El propio presidente Uribe dice muchas veces “esto no es un problema ideológico”, pero lo es en la medida en que la política del presidente Chávez, con su chequera petrolera, es importante y ya se sale a buscar apoyos regionales, Centroamérica, el Caribe..., lo propio hace el presidente Uribe, con su alianza con Washington (y la de Washington hacia su socio más importante que tiene políticamente en la región, que es Colombia). Y eso nos coloca en una situación nueva, con ese paradigma que evidentemente es, por lo menos, incitante, y peligros al mismo tiempo y le parece a uno que se alejara de Europa. Vamos a ver en esta Cumbre qué ocurre porque podemos tener sorpresas: hay incertidumbre sobre Chávez, su discurso, ¿jugarán en serio y apostarán todos los presidentes por el relanzamiento de las Cumbres, con un acercamiento real, con una instancia política -la Secretaría General Iberoamericana- liderada por un americanista como Enrique Iglesias y le dejarán jugar? Entonces yo creo que ese un desafío que también se le plantea a estas Cumbres. ¿Habrá un modelo que se imponga o seremos capaces de sacrificar esa visión de los dos modelos en aras de una nueva integración con las Cumbres Iberoamericanas y con la comunidad iberoamericana.

- Un tema de candente actualidad en su país es si Uribe podrá ser reelegido o no como presidente de la República. ¿Qué piensa usted?

- Yo creo que estamos a días, y puede que a horas, de la aprobación de la Corte Constitucional, que yo creo que va a ser una decisión positiva por parte de los nueve magistrados que tienen potestad para ratificar o no las decisiones del Congreso colombiano y yo creo que hay una enorme posibilidad de que el presidente Uribe sea reelegido. Claro que nuestra historia de reelecciones presidenciales no ha sido muy afortunada y en la historia de América Latina tampoco, pero no por eso se puede decir que la reelección no sea un mecanismo legítimo en la medida en que si los ciudadanos la aprueban pues por qué no. Lo que pasa es que en una tradición presidencialista como la nuestra, pareciera que la reelección pudiera debilitar las instituciones, a diferencia de los regímenes parlamentarios en los que es más frecuente decidir si un presidente continúa o no de acuerdo con el poder popular. Pero yo no veo hoy una Corte Constitucional compuesta por nueve ciudadanos colombianos, por magistrados que sean, diciéndole “no” a un candidato que cuenta con más del 80% de respaldo popular, según todas las encuestas colombianas. Creo que la reelección se producirá y así tendremos a dos presidentes como Uribe y Chávez, reelegidos el año entrante probablemente y sus dos modelos que seguirán compitiendo durante otros cuatro años más por lo menos (cuatro en el caso nuestro y seis en el venezolano).


- Embajadora, usted también es miembro de la “Comisión de Facilitación Civil con el Ejército de Liberación Nacional de Colombia (ELN)”. ¿Qué es esta organización?

- A lo que nos dedicamos precisamente es a facilitar instancias entre el Gobierno y el comando central del ELN y ahora estamos en un momento en el que el presidente Uribe y el propio comando central han autorizado al vocero (portavoz) del ELN, Francisco Galán, a salir de la cárcel de Itahue para estar durante 90 días fuera de la prisión buscando mecanismos de acercamiento con la sociedad civil, con países amigos, con instancias que permitan, ojalá, a partir de diciembre o enero que haya un encuentro directo, el primero que se daría entre el comando central y el Gobierno de Colombia. En lo que va corrido de mandato de Uribe, no se han reunido nunca ni el secretariado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ni el comando central del ELN con la alta instancia del Gobierno, con ninguna instancia gubernamental, sino con elementos facilitadores y yo confío en que el presidente Uribe, una vez superado este tema de la reelección, entremos en campaña en cuestión de días y tengamos la decisión de buscar mecanismos de acercamiento político, porque a eso hemos de llegar. Si Uribe es reelegido, en los próximos cinco años tiene que haber un proceso de acercamiento político y finalmente acabaremos en una mesa de negociaciones, lo que hacemos ahora es intentar facilitar que ese mecanismo se dé independientemente de las circunstancias electorales, que será difícil pero que espero que el Gobierno y la comandancia, como si dijéramos, de las insurgencias colombianas tengan la generosidad de no dilatar la búsqueda de la paz para los colombianos.

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