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Esta
bella y elegante diplomática critica a España por
haber sacrificado su ‘pasión’ por América
Latina en favor de sus obligaciones con la Unión Europea.
En su participación en el XI Foro Eurolatinoamericano de
Comunicación organizado en Salamanca (España) por
la Asociación de Periodistas Europeos (APE), la Fundación
Nuevo Periodismo Iberoamericano y la Corporación Andina de
Fomento (CAF), Mejía lamentó que las Cumbres Iberoamericanas
hayan perdido el impulso y la ambición que tuvieron en la
década de los 90. La también ex embajadora de Colombia
en España señala que Latinoamérica se debate
entre los modelos de Chávez y Uribe, un paradigma tardío
de derechas e izquierdas. Mejía también confía
en que la Corte Constitucional de su país apruebe el cambio
constitucional que permita a Álvaro Uribe ser reelegido presidente.
-
Usted ha participado de una u otra forma en las Cumbres Iberoamericanas
desde su inicio, en Guadalajara (México) 1991. ¿Cuál
es su valoración de estas citas de jefes de Estado?
- Como ex embajadora en España y ex canciller de Colombia,
yo coincido con la tesis de quienes afirman que el simple hecho
del encuentro político de los jefes de Estado y de Gobierno
es algo positivo. En los 90 creo que fue mejor, las Cumbres eran
más ambiciosas, sirvieron para impulsar los mecanismos de
integración y para generar un espacio político mayor;
eramos muy ambiciosos entonces. Y creo que en este último
lustro han perdido un poco el deseo y se da una batalla entre EEUU
y Europa en la que uno no sabe muy bien dónde pueden estar
muy bien los encuentros y desencuentros entre América Latina,
que se debate internamente con los modelos ideológicos Bogotá-Caracas,
y España, a la que noto un poco perdida.
-
Hablando de España, usted es muy crítica con la posición
española (¿y también con la portuguesa?) con
respecto a la posible apertura del mercado agrícola europeo
a los productos latinoamericanos. ¿Por qué?
- Porque considero que España se debate entre el deber y
el deseo. Y me refiero a España porque yo diría que
Portugal no existe, lamentablemente, en su tarea frente a América
Latina, puede que mantenga temas puntuales con Brasil, pero no ha
jugado un papel que creo yo que fue el invocado en Guadalajara a
España y Portugal. Con respecto a España, en mi opinión
cumple más sus deberes que sus pasiones –que son América
Latina-. Ha olvidado las pasiones y ha ido como a la moral cristiana
que le imponen sus compromisos con Europa. Es más poderosos
el llamado económico que el compromiso histórico y
el banano es el mejor ejemplo y las visas (visados). Las visas son
lo simbólico, lo político... ¿cómo es
posible que España imponga visas a Colombia? Pues por que
le obliga la Unión Europea (UE) y sus compromisos con ella.
Y cómo es posible que exista un arancel de banano para los
países que se supone que fueron los que invocaron estas cumbres,
esos compromisos de desarrollo económico y solidaridad. Ese
arancel logramos bajarlo del 210% al 175%, pero aún así
estos impuestos harán que por lo menos la Comunidad Andina
(CAN) pierda esas posibilidades de recuperación de la tremenda
brecha de inequidad que tenemos.
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Tampoco es muy alentador su diagnóstico sobre la CAN...
- Definitivamente no en la medida en que tres de los países
de la CAN (formada por Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador
y Bolivia) estamos negociando directamente el tratado de libre comercio
(TLC) con EEUU y Venezuela, que se rehúsa hacerlo por un
lado, también se rehúsa hacerlo desde el seno de la
CAN. Entonces la llamada del presidente Chávez al “bolivarianismo”,
que forma parte de su ideario político, pues se desdibuja
totalmente, al menos en el tema de integración económica
y en el del bloque más antiguo comercial y político
(la CAN) y además debilita la integración de la CAN.
Entonces, no sé bien qué iremos a discutir en mayo
a Viena (Cumbre Eurolatinoamericana) porque el futuro del primer
acuerdo de integración, que fue la Comunidad Andina de Naciones
en la época de Manuel Marín (vicepresidente de la
Comisión Europea de 1986 a 1999) era como el gran proyecto,
por su peso político y por la estructura andina que se tenía,
pues ahora se ve perdido. Y ahí veo yo, una vez más,
el acercamiento nuestro a Washington, a través de un TLC
que tal vez lo logremos antes que la famosa integración económica
y política con Europa.
-
En el XI Foro Eurolatinoamericano de Comunicación celebrado
en Salamanca usted ha señalado que las inversiones españolas
en Latinoamérica se han ido ‘privatizando’. ¿Nos
lo explica?
- Así ha sido, totalmente. Porque lo que fueron inicialmente
unas inversiones de empresas públicas (españolas)
en empresas públicas (latinoamericanas) en sectores de servicios,
hoy son empresas privadas. Telefónica es el principal ejemplo.
Ese acceso español a los países de América
Latina a través de compras de empresas era como parte de
las relaciones de Estado, de las relaciones políticas, de
amistad, hoy los interlocutores españoles son empresas privadas
que evidentemente buscan expandir sus mercados a América
Latina, y eso por supuesto hace que se pierdan lo que pueden ser
mecanismos de integración que tenían un poco más
de sentido político, si se quiere, y hoy son relaciones estrictamente
económicas.
-
¿Cómo vive Latinoamérica la pugna entre los
modelos de Chávez y Uribe?
- América Latina se ve un poco en el paradigma, un poco tardío,
entre derechas e izquierdas. El propio presidente Uribe dice muchas
veces “esto no es un problema ideológico”, pero
lo es en la medida en que la política del presidente Chávez,
con su chequera petrolera, es importante y ya se sale a buscar apoyos
regionales, Centroamérica, el Caribe..., lo propio hace el
presidente Uribe, con su alianza con Washington (y la de Washington
hacia su socio más importante que tiene políticamente
en la región, que es Colombia). Y eso nos coloca en una situación
nueva, con ese paradigma que evidentemente es, por lo menos, incitante,
y peligros al mismo tiempo y le parece a uno que se alejara de Europa.
Vamos a ver en esta Cumbre qué ocurre porque podemos tener
sorpresas: hay incertidumbre sobre Chávez, su discurso, ¿jugarán
en serio y apostarán todos los presidentes por el relanzamiento
de las Cumbres, con un acercamiento real, con una instancia política
-la Secretaría General Iberoamericana- liderada por un americanista
como Enrique Iglesias y le dejarán jugar? Entonces yo creo
que ese un desafío que también se le plantea a estas
Cumbres. ¿Habrá un modelo que se imponga o seremos
capaces de sacrificar esa visión de los dos modelos en aras
de una nueva integración con las Cumbres Iberoamericanas
y con la comunidad iberoamericana.
-
Un tema de candente actualidad en su país es si Uribe podrá
ser reelegido o no como presidente de la República. ¿Qué
piensa usted?
- Yo creo que estamos a días, y puede que a horas, de la
aprobación de la Corte Constitucional, que yo creo que va
a ser una decisión positiva por parte de los nueve magistrados
que tienen potestad para ratificar o no las decisiones del Congreso
colombiano y yo creo que hay una enorme posibilidad de que el presidente
Uribe sea reelegido. Claro que nuestra historia de reelecciones
presidenciales no ha sido muy afortunada y en la historia de América
Latina tampoco, pero no por eso se puede decir que la reelección
no sea un mecanismo legítimo en la medida en que si los ciudadanos
la aprueban pues por qué no. Lo que pasa es que en una tradición
presidencialista como la nuestra, pareciera que la reelección
pudiera debilitar las instituciones, a diferencia de los regímenes
parlamentarios en los que es más frecuente decidir si un
presidente continúa o no de acuerdo con el poder popular.
Pero yo no veo hoy una Corte Constitucional compuesta por nueve
ciudadanos colombianos, por magistrados que sean, diciéndole
“no” a un candidato que cuenta con más del 80%
de respaldo popular, según todas las encuestas colombianas.
Creo que la reelección se producirá y así tendremos
a dos presidentes como Uribe y Chávez, reelegidos el año
entrante probablemente y sus dos modelos que seguirán compitiendo
durante otros cuatro años más por lo menos (cuatro
en el caso nuestro y seis en el venezolano).
- Embajadora, usted también es miembro de la “Comisión
de Facilitación Civil con el Ejército de Liberación
Nacional de Colombia (ELN)”. ¿Qué es esta organización?
- A lo que nos dedicamos precisamente es a facilitar instancias
entre el Gobierno y el comando central del ELN y ahora estamos en
un momento en el que el presidente Uribe y el propio comando central
han autorizado al vocero (portavoz) del ELN, Francisco Galán,
a salir de la cárcel de Itahue para estar durante 90 días
fuera de la prisión buscando mecanismos de acercamiento con
la sociedad civil, con países amigos, con instancias que
permitan, ojalá, a partir de diciembre o enero que haya un
encuentro directo, el primero que se daría entre el comando
central y el Gobierno de Colombia. En lo que va corrido de mandato
de Uribe, no se han reunido nunca ni el secretariado de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), ni el comando central
del ELN con la alta instancia del Gobierno, con ninguna instancia
gubernamental, sino con elementos facilitadores y yo confío
en que el presidente Uribe, una vez superado este tema de la reelección,
entremos en campaña en cuestión de días y tengamos
la decisión de buscar mecanismos de acercamiento político,
porque a eso hemos de llegar. Si Uribe es reelegido, en los próximos
cinco años tiene que haber un proceso de acercamiento político
y finalmente acabaremos en una mesa de negociaciones, lo que hacemos
ahora es intentar facilitar que ese mecanismo se dé independientemente
de las circunstancias electorales, que será difícil
pero que espero que el Gobierno y la comandancia, como si dijéramos,
de las insurgencias colombianas tengan la generosidad de no dilatar
la búsqueda de la paz para los colombianos.
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