Viernes 14 de octubre de 2005
 
Del “Hay que..” al “Vamos a...”
Miguel Humanes
 

Cuando los mandatarios iberoamericanos hablan de las cumbres, pareciera que fueran críticos y no agentes activos de este mecanismo que pretende impulsar la integración de las 22 naciones iberoamericanas.

“Hay que lograr que las cumbres sean útiles” dice Álvaro Uribe, presidente de Colombia, “Espero que consigamos avances concretos”, apunta Tabaré Vázquez (Uruguay), “Hay que potenciar los programas académicos”, señala Ricardo Maduro (Honduras), “Intuyo que estamos en gran momento para el reforzamiento de la institucionalización...”, declara Zapatero...

“Confíamos que...” y uno se pregunta: ¿son declaraciones previas a un partido de fútbol en el que no se sabe a ciencia cierta lo que va a pasar? ¿Dónde están los “Vamos a...”? ¿Dónde está la decisión y el compromiso declarado con el desarrollo de esta comunidad?

¿Tan endeble es la familia iberoamericana que sus miembros parecen encomendarse a los dioses para que, con un poco de suerte añadida, se logren los objetivos marcados en las cumbres?

Esperemos que no. Mientras, los salamantinos son a la vez protagonistas y expectadores de su cumbre.

Después de una víspera con una lluvia incesante que deslució la llegada de los mandatarios iberoamericanos, Salamanca acogió el viernes la apertura de la XV Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno con un sol radiante. Tras los nubarrones de la sorprendente e ‘inesperada’ (como siempre) ausencia de Fidel Castro, los reyes de España han brillaron con luz propia y buena parte de los salmantinos que tuvo la oportunidad de verlos, dio gritos de alegría.

La ciudad está hermosa, con su historia inabarcable radiante, aunque encorsetada por unas medidas de seguridad que la han convertido casi en una prisión. Un columnista de un diario local echa pestes contra el delegado del Gobierno en Castilla-León porque hace meses que declaró que Salamanca sería una “ciudad segura y abierta” durante la Cumbre y de “abierta” lo cierto es que no tiene nada.

Numerosos cortes de calles en el centro hacen casi imposible hasta desplazarse a pie, a comerciantes, restaurantes, al ciudadano de la calle... les han cortado las calles. Cientos de policías se apuestan por los recovecos más imposibles de la urbe castellana y más vale no preguntarles por ninguna dirección porque no la saben, no son de la tierra. Han venido ‘de visita’ como los mandatarios iberoamericanos.

“Coffee, coffee!” ¿Qué hacen dos elegantes dependientas de una tienda de modas aledaña a la Plaza Mayor pidiendo café en inglés y a gritos en mitad de la calle? No piden café, es “Kofi, Kofi” Annan, el secretario general de la ONU que acaba de salir de su hotel acompañado de su nórdica mujer y de unos altos mandos militares con más banderitas en el uniforme que canas tiene Fidel Castro en la barba. “Ay, no nos saluda, no nos ha visto”, se lamentan las dependientas abruptamente orilladas de la alta diplomacia internacional.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.