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La
Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual
(FAP), que agrupa a las filiales españolas de las grandes
majors de Hollywood ha criticado con dureza el proyecto de
ley propuesto por el Gobierno. Según
ellos, la nueva legislación fomentará la piratería
al eliminarse las barreras anti-copia.
En
un comunicado emitido la pasada semana, la FAP afirma que el artículo
161 contempla la eliminación de las medidas anti-copia con
la que se protegen soportes audiovisuales como los DVDs, con
el fin de que cualquier usuario pudiera hacerse hasta tres copias
para su uso privado de una obra.
Además,
la FAP señala que la ley arruinaría al mercado doméstico,
sector que ya viene padeciendo pérdidas millonarias a causa
de la piratería. Para ellos se van a poner en peligro más
de 30.000 puestos de trabajo. Y aún van más lejos,
sus directivos explican que estos planes del Gobierno también
comprometen el futuro de la industria cinematográfica, en
parte porque amenaza a los ingresos que vienen de la posterior comercialización
de largometrajes a través de los DVD's.
Asimismo,
este grupo de empresas ha asegurado que este proyecto de ley, que
actualmente está en trámite parlamentario, vulnera
la Directiva comunitaria, la acuerdos de la Convención de
Berna y los tratados de la OMPI.
En
su comunicado, la FAP advierte que, de no modificarse el artículo
en cuestión, "varias asociaciones de videoclubes han
anunciado ya movilizaciones para manifestar su oposición
a esta norma y su protesta ante la falta de respeto en nuestro país
a la propiedad intelectual y la lentitud del Gobierno para poner
en marcha el plan antipiratería aprobado hace meses".
El
Ministerio de Cultura, departamento que impulsa esta ley, no se
ha pronunciado todavía con respecto a estas críticas.
Fuentes del sector señalan que las majors están
presionando al Gobierno porque saben que si se elimina el anti-copy
se verán obligadas a retirar tanto del mercado como de sus
almacenes numerosos ejemplares con las consiguientes pérdidas.
Además
sería como tirar a la basura todo el dinero que han gastado
en I+D en este tipo de tecnología, aseguran estos observadores,
quienes añaden que las majors saben que no
hay una barrera física que pueda establecer un límite
de tres copias.
Ahora
la FAP podría buscar apoyos. Ahora bien, la SGAE y otras
entidades gestoras de derechos de autor tampoco tienen muchas ganas
de disputas con el Gobierno porque sus objetivos ya los tienen perfectamente
cubiertos con el canon, dicen estos observadores.
Tampoco las productoras españolas parecen alinearse con las
majors. De hecho las relaciones con el Gobierno no son
malas y prueba de ello es la presentación que la semana que
viene van a realizar Cultura y Egeda, entidad que preside Enrique
Cerezo, de una sociedad de garantía recíproca del
sector.
Los
miembros de la FAP. La FAP está integrada por filiales
de Walt Disney, NBC Universal, Time Warner, Viacom, News Corp y
Sony, entre otras firmas. Además están empresas tecnológicas
como la finlandesa Nokia, la francesa Vivendi, Microsoft, el gigante
de los vídeojuegos Electronic Arts así como la Editorial
Planeta De Agostini, accionista de referencia de Antena 3 TV.
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