|
Después
de conocer la victoria en las elecciones legislativas argentinas del
domingo pasado, el equipo de Kirchner se ha puesto a trabajar.
El objetivo es ganar aliados para que las propuestas oficialistas
puedan salir adelante. Los 112 diputados que ha ganado el
Frente de la Victoria no bastan, se necesitan siete más.
Con 129 votos a favor, el bloque del presidente podrá
elegir quién será el presidente y el vicepresidente
del Congreso.
El portavoz
del Gobierno argentino, Alberto Fernández, ha declarado
a la prensa que el Frente de la Victoria, agrupación
que lidera el propio Kirchner, iniciará en las próximas
horas los contactos con el resto de grupos con representación
en el Congreso, aunque no ha precisado con qué bloques
llevará a cabo las conversaciones. Sin embargo, el
pasado viernes, 48 horas antes de que los argentinos estuvieran
llamados a las urnas, Fernández desmintió
con contundencia los rumores que indicaban que Kirchner
y Duhalde podrían formar un bloque unido.
El Frente
de la Victoria sólo necesita siete diputados más
a su favor. Estos parlamentarios podrían surgir de
cualquiera de los grupos con representación en el
Congreso. Entre ellos podrían estar los radicales,
la Unión Cívica Radical, que cuentan con 41
escaños y que algunos de ellos ya se han aliado con
Kirchner, como los gobernadores de Misiones, Santiago y
Corrientes.
Pero también se barajan otros bloques,
como la Alternativa por una República de Iguales
(ARI), que ha conseguido 14 diputados, y el Partido Socialista,
que tiene 6 asientos. Por su parte, los peronistas opositores
a Kirchner han obtenido 41 diputados. Duhalde ha ganado
30, Rodriguez Saá cinco y Menem tres.
La preocupación
de Kirchner por conseguir la mayoría en el Congreso
no se extiende al Senado. En la Cámara alta, las
elecciones le han otorgado al presidente una holgada mayoría.
El Frente de la Victoria ha conseguido 43 senadores de los
72 que componen la Cámara, seis más de los
37 necesarios para aprobar los proyectos del Gobierno.
|