Los principales blogs financieros estadounidenses
intentaban desligar la figura de quién será
el nuevo presidente de la Reserva Federal de EEUU (FED)
de la forma sorprendente en que se ha producido su nombramiento.
Según
la opinión más extendida, la debilidad política
del presidente Bush, cuyo grado de aceptación entre los
ciudadanos se mantiene estancado en el 35%, ha forzado la
nominación de Bernanke, quien no era la opción
favorita del entorno de la Casa Blanca, una situación
sospechosamente similar a la que se produjo el pasado mes de junio, cuando el flamante candidato a presidir
la FED fue elevado hasta la jefatura del Consejo de Asesores
Económicos de la Casa Blanca.
Ahora
la mayoría republicana en las cámaras buscará
una ratificación de urgencia. Bernanke está
destinado en principio a borrar la impresión negativa
que ha dejado la decisión de Bush de promover a Harriet
Miers, una abogada de su entorno sin experiencia judicial,
como aspirante a sentarse en el Tribunal Supremo. Para los
comentaristas, el hecho de que el nominado a la Presidencia
de la FED no sea del “nucleo duro” de texanos que rodea
al presidente es la clave de lo ocurrido. Lo mismo que su
sólida preparación académica.
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