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En
una nueva y espectacular mutación los hedge
funds (fondos de cobertura) han optado por entrar
en el negocio de los créditos corporativos de riesgo.
Un sector que los bancos tradicionales han optado por abandonar
paulatinamente en los últimos tiempos.
Los
fondos de cobertura siguen buscando la credibilidad. Y en
su camino para intentar establecerse en los mercados financieros
como agentes habituales han decidido ahora suplantar a los
bancos en algunos frentes que éstos parecen decididos
a abandonar en EEUU ante el progresivo endurecimiento de
las condiciones de crédito provocado por el proceso
de aumento gradual del tipo de interés de referencia
que lleva a cabo la Reserva Federal (FED).
Eso
sí, al hacerlo mantienen sus peculiares característica
y provocan, quizá a su pesar, más de un recelo
entre los supervisores internacionales.
Tanto
los bancarios como los responsables de los mercados. Hasta
ahora era habitual que los hedges negociaran intensamente
con la deuda corporativa de alto riesgo.
Pero
ahora han ido más lejos y ya conceden directamente
créditos a compañías. Y las cantidades
en juego empiezan a ser significativas. Según el
último informe de la consultora Loan Pricing, los
hedges acaparan ya el 50% de un mercado cuyo volumen en
EEUU suma 509.000 millones de dólares.
Supervisores.
Los expertos señalan dos incertidumbres fundamentales
en relación con esta nueva actividad de los hedges.
Primero, la poca experiencia que tienen en la concesión
de créditos que podría provocar errores de
cálculo y problemas posteriores con la morosidad.
Además,
hay serias sospechas de que los fondos de cobertura, en
algunos casos, intentan sacar partido de su posición
de prestamistas para usar la información a la que
acceden en la negociación bursátil, en lo
que sería un evidente conflicto de intereses, y quizá
también un delito.
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