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Los
inversores japoneses continúan sin encontrar suficiente
atractivo en el yen, que ha caído a sus mínimos
desde septiembre de 2003 frente el dólar, y siguen
comprando activos extranjeros a medida que se amplían
las expectativas de diferencial de tipos con EEUU y la eurozona.
El
dólar ha llegado a superar la referencia de 116 yenes
por primera vez en los dos últimos años, con
lo que la depreciación de la divisa nipona se elevaba
a cerca del 12% respecto al billete verde en lo que va de
año.
Las
sólidas expectativas de recuperación de la
economía japonesa, incluida la previsión de
un próximo fin de la deflación, no bastan
para provocar la reacción alcista del yen.
Desde
el año 2001 el Banco de Japón mantiene los
tipos de interés prácticamente a cero, y el
mercado aún ve muy lejanos posibles movimientos al
alza.
Por
el contrario, los analistas comienzan a descontar que las
subidas de los tipos en EEUU continuarán en 2006,
un año para el que también se prevén
variaciones al alza en la eurozona.
El
diferencial de los tipos de interés de Japón
respecto a EEUU y la zona euro presenta una perspectiva
ascendente. Los inversores nipones han sido compradores
netos de bonos extranjeros durante cinco semanas consecutivas.
Sólo en la que finalizó el pasado 21 de octubre,
el importe de las compras de bonos extranjeros ascendió
a 5.300 millones de dólares.
Exportaciones. La depreciación del yen no
supone precisamente una amenaza para las empresas niponas,
que se ven favorecidas en sus exportaciones. Hoy mismo la
automovilística Honda Motor, que obtiene un 64% de
su beneficio en Norteamérica, ha revisado al alza,
por segunda vez este año, sus previsiones de ganancias
gracias a la fortaleza del dólar.
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