El
impacto de los tipos de interés en Brasil ha repercutido
en un incremento de 100.000 millones de reales (36.926 millones
de euros) de deuda interna en tan sólo un año,
hasta alcanzar en septiembre los 933.200 millones de reales
(344.599 millones de euros). A pesar del incremento, la
situación de las cuentas públicas del país
ha mejorado porque se ha incrementado el porcentaje de títulos
que no están vinculados a la tasa selic.
El
porcentaje de los bonos denominados prefijados, aquellos
que no están indexados ni a la tasa selic ni a
los precios y que tienen un valor definido en el momento
de emisión, respecto al total de la deuda interna
se ha incrementado hasta el 25,76% hasta sumar 240.390 millones
de reales (88.767 millones de euros), un volumen nunca visto
desde que el Ministerio de Hacienda inició la serie
histórica de títulos prefijados en diciembre
de 1999.
Como
muestra de este incremento basta un dato. En enero de 2003,
cuando Lula llegó al poder, el porcentaje de deuda
prefijada era del 1,91% del total.
El
porcentaje de los bonos indexados a la evolución
de los tipos de interés cayó desde el 55,85%
en agosto al 54,33% en septiembre hasta alcanzar los 507.000
millones de reales (187.218 millones de euros), y la cantidad
de deuda vinculada al tipo de cambio ha pasado a representar
el 3,82% desde el 4,11% de agosto hasta situarse en los
35.600 millones (13.145 millones de euros).
Este
cambio en el perfil de la deuda responde al deseo del Gobierno
de mejorar su estructura y reducir su vulnerabilidad a variaciones
del tipo de cambio o de los tipos de interés.
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