La
nueva cúpula directiva del Partido de los Trabajadores
(PT) que lidera Lula ha dado una muestra de la que será
su política contra los corruptos. El PT ha expulsado
de esta formación política al ex tesorero
Delubio Soares, la primera sanción interna relacionada
con los escándalos de los sobornos. Mientras tanto,
Lula y su Gobierno siguen perdiendo puntos en las encuestas.
El
PT ha seguido la recomendación de la Comisión
de Ética del partido y ha sometido a la votación
de los 56 miembros del órgano de dirección
la expulsión de Soares. El "sí" ganó
por una mayoría de 37 votos.
Soares
dimitió en julio como tesorero por su participación
en los casos de corrupción, una implicación
que él mismo reconoció después. Ha sido esta
confesión la que ha propiciado su expulsión
del PT.
Al
parecer, Soares fue uno de los principales artífices,
junto al publicista Marcos Valerio, del esquema montado
para sobornar a diputados de otros partidos con el objetivo
de garantizarse el apoyo a los proyectos del Gobierno en
el Congreso.
Otra
caída en las encuestas. La nueva directiva
del PT espera con esta drástica sanción contribuir
a recobrar la credibilidad de esta formación política
y del Gobierno. Algo que la Administración brasileña
y el presidente Lula necesitan urgentemente para frenar
su caída en las encuestas.
Según
la agencia Datafolha, los brasileños siguen castigando
al Gobierno y a Lula por el estallido de los casos de corrupción.
Según una encuesta divulgada hoy, el porcentaje de
la población que califica al Ejecutivo de bueno u
óptimo es el mismo que el que lo considera malo o
pésimo: el 28%. En agosto, esa cifra era en el primer
caso del 31% y en el segundo del 26%.
El
prestigio de Lula también sufre un varapalo. Cae
11 puntos porcentuales si se compara con los datos de julio,
mes en el que por primera vez se incluye la pregunta que
hace referencia directa a la percepción que tiene
la población del presidente. En ese momento, el 51%
de los brasileños encuestados afirmó que la
labor de Lula era buena y hoy son sólo el 40% los
que la califican de esta manera. El porcentaje de los que
opinan mal del presidente se ha incrementado desde el 12%
al 20%.
Triunfa
el 'sí' a las armas. Estos datos son una
muy mala noticia para el Gobierno brasileño, lo mismo
que el resultado del referéndum sobre las armas que
se celebró el domingo en el país y en el que
ha fracasado la opción defendida por la Administración.
El
Ejecutivo había propuesto ilegalizar la venta de
armas para frenar el número de muertos por disparos
en el país. Pero los brasileños han decidido,
con un 64% de los votos, en contra de esta prohibición.
La pregunta concreta a la que debieron responder los ciudadanos
fue: "¿El comercio de armas de fuego y munición
deber ser prohibido en Brasil?. Sólo el 36% de la
población votó "sí".
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