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Martes 25 de octubre de 2005 
 
El Santander confirma la compra
de Sovereign
 

El Grupo Santander ha confirmado la compra del 19,8% del banco estadounidense Sovereign Bancorp, con sede en Filadelfia, por valor de 2.400 millones de dólares (2.003 millones de euros), 27 dólares por acción, una adquisición que se pagará en efectivo. La entidad española tiene, además, una opción de compra de hasta el 100% de la firma en dos años a un precio mínimo por título de 40 dólares.

Sovereign ha confirmado que el dinero que reciba del Santander lo invertirá en la adquisición de otra entidad, Independence Community, por valor de 3.600 millones de dólares (3.005 millones de euros).

Los inversores, tanto españoles como estadounidenses, no han recibido con agrado el anuncio. En la Bolsa de Madrid, las acciones del Santander perdieron hoy un 3,13% mientras que el Ibex-35 retrocedió tan sólo un 0,55% y en Nueva York, los ADR de la entidad española se desplomaban al cierre de esta edición un 3,2%. Más duro era el castigo para los títulos de Sovereign Bancorp que caían casi un 10% hasta los 21,6 dólares por acción.

Algunas dudas. Entre los inversores parecían pesar algunas informaciones aparecidas en la prensa de EEUU que daban cuenta de la pelea que mantiene el fondo de San Diego Relational Investor con el actual consejo de administración de Sovereing.

Relational es todavía el mayor accionista de este banco con un 7,3% y ha publicado una dura nota en la que señala que el precio que se quiere pagar por Independence es demasiado elevado y responde sólo -lo mismo que la operación anunciada por el Santander- al deseo de diluir el poder de los actuales accionistas. También algunos analistas de EEUU, citados por la prensa, consideraban un error la adquisición del banco neoyorquino Independence, cuyos títulos subían un 24,8% en la preapertura de Wall Street.

El Santander ha hecho pública esta operación justo un año después de la adquisición del banco británico Abbey National mediante un canje de acciones, una operación que, en un principio, tampoco agradó a los mercados. La nueva aventura de la entidad que preside Emilio Botín se conoció la víspera de la presentación de resultados del tercer trimestre del banco, evento que presidió Botín y que se ha celebrado hoy en la sede londinense del Abbey National, en Triton Square, ubicación que se ha vestido hoy del color rojo corporativo del Santander.

Un edificio vestido de rojo. El edificio de cristal de acero del Abbey fue el escenario elegido por el presidente de la entidad española para presentar los resultados de los nueve primeros meses del año y anunciar un plan trienal para relanzar al propio Abbey.

Ante los medios de comunicación comparecieron Emilio Botín, Alfredo Sáenz, consejero delegado, y Francisco Gómez Roldán, consejero delegado del Abbey, los tres a golpe de corbata carmesí. Resultaba singular oirles realizar sus intervenciones en un inglés con marcado acento hispano. Les acompañaban en primera fila Francisco Luzón, consejero director general; Juan Rodríguez Inciarte, director general; José Tejón, director general de Intervención; José Antonio Álvarez, director financiero, y José María Fuster, jefe global de Tecnología.

Los resultados. En los nueve primeros meses el Santander obtuvo un beneficio atribuido de 3.878 millones de euros, con un aumento del 36,8% respecto al mismo periodo del año anterior. La cifra del tercer trimestre del año permite a los ejecutivos del banco ser optimistas con respecto al cumplimiento de la meta de beneficios comprometida para finales de año: 5.000 millones de euros.

Unos resultados que se engrosarán con los 2.200 millones de euros extraordinarios que reportará la entidad por la venta del 22% de Unión Fenosa (1.160 millones) y del 2,57% del Royal Bank of Scotland (717 millones). De esos beneficios extraordinarios, la entidad española destinará 675 millones a la reestructuración del Abbey y 325 millones a las prejubilaciones del banco en España. El resto irá a parar a los fondos propios de la entidad.

En cuanto al dividendo, Botín apuntó como guiño a los inversores que el pay out no será superior al 50%.

Planes para el Abbey. El Abbey ha aportado 492 millones al beneficio atribuido del grupo y se le ha recetado un plan trienal para que consolide su despegue, en palabras de Botín. Dicho plan prevé un crecimiento de ingresos de entre cinco y diez puntos porcentuales durante cada uno de los tres próximos años. Alcanzar un ratio de eficiencia del orden del 45% en 2008 y una rentabilidad sobre recursos propios del 18%.

En paralelo se le aplicará la plataforma informática Partenón de tan probada eficacia en el propio banco y en Banesto. En palabras del consejero delegado del Abbey, el mayor reto de la entidad consiste en alcanzar una posición sólida como banca universal a partir de la hegemonía que actualmente mantiene en el negocio hipotecario y de seguros.

Además, se continuará reestructurando el personal de la entidad (a lo largo de este ejercicio se habrán suprimido al menos 4.000 puestos de trabajo) y trabajando por lograr retener un porcentaje mayor de los 18 millones de clientes de escasa fidelidad con los que cuenta la entidad.

 
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