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El
presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, mantiene
hoy una reunión con los principales partidos políticos
del país, el Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN) y el Partido Liberal Constitucional (PLC),
para discutir la propuesta del Fondo Monetario Internacional
(FMI) de incrementar en un 25% las tarifas de energía
eléctrica con el fin de hacer frente a los altos
precios del petróleo, del que depende en un 80% la
generación de electricidad de Nicaragua. La propuesta,
que según el FMI debe aplicarse sin demora, forma
parte de una de las medidas exigidas por este organismo
multilateral como condición para que Nicaragua pueda
acceder a sus préstamos financieros.
El
FMI, a través de su informe "Evaluación
de la situación macroeconómica y el programa
económico de Nicaragua", asegura que sus recomendaciones
no afectarán a la población más desfavorecida,
es decir, aquellos que consumen menos de 150 KW por hora
al mes, a quienes el Gobierno nicaragüense debe concederles
un subsidio. Además, el FMI detalla que es necesario
poner en marcha un mecanismo que permita ajustar de manera
automática las tarifas frente a las fluctuaciones
en el precio del crudo, según publica la prensa local
de Nicaragua.
El
encuentro es uno de los primeros realizados tras la tregua
que firmó Bolaños con el Poder Legislativo
la semana pasada, en la que acordaron aplazar las reformas
constitucionales propuestas por la Asamblea Nacional, hasta
enero de 2007. Unas medidas que mantuvieron enfrentados
al Ejecutivo con el Congreso durante casi un año,
ya que el primero rechazaba ratificar unas modificaciones
a la Carta Magna, que a su juicio limitaban el poder de
la Administración.
El
recuerdo de los apagones. La petición del
FMI provoca que los ciudadanos nicaragüenses recuerden
los cortes de electricidad que sufrieron el pasado mes de
septiembre, debido a la deuda que Unión Fenosa mantenía
con las generadoras eléctricas del país.
Para
solucionar esos apagones, Bolaños propuso reformar
el Presupuesto de la República para extraer 30 millones
de dólares (24 millones de euros) de las utilidades
de la planta estatal Hidrogesa y dárselos a Unión
Fenosa para que redujese su deuda. Una iniciativa que fue
respalda por los partidos de la oposición, el FSLN
y el PLC.
Además,
el Congreso de Nicaragua aprobó legalizar incrementos
mensuales del 1,5% en la tarifa de electricidad con el fin
de hacer frente a los elevados precios del petróleo.
Bolaños explicó que estos aumentos no afectarían
al 73% de los consumidores de menos de 150 KW por hora al
mes, que representan a las familias más pobres del
país.
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