El
Congreso de Nicaragua todavía no ha decidido qué
hacer con 651 misiles SAM-7 de los 1.100 que guarda el ejército
del país en sus almacenes y cuya destrucción
reclama EEUU por miedo a que caigan en manos de terroristas.
De momento, el Poder Legislativo discutirá esta semana
una propuesta del gobernante Partido Liberal Constitucional
(PLC), que tiene 53 de los 91 escaños del Plenario,
para reformar la Ley de Armas, con el fin de que se reduzca
de 56 a 47 el apoyo de los diputados necesarios para aceptar
su destrucción. Una medida sobre la que los sandinistas,
que ocupan 38 asientos, no parecen estar de acuerdo.
La
primera secretaria de la Asamblea Nacional, María
Auxiliadora Alemán, del PLC, asegura que es necesario
reducir el número de votos en la iniciativa para
destruir los misiles, ya que forma parte de una ley ordinaria.
Sin embargo, desde el principal partido de la oposición,
el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN),
piden cautela en la destrucción de armamento porque,
en su opinión, sirve para proteger la soberanía
y el espacio aéreo del país.
La
decisión de reformar la ley se produce días
después de que EEUU anunciase que reactivará
la ayuda militar de 2,3 millones de dólares (1,9
millones de euros) a Nicaragua con la confianza de que elimine
más cohetes. La Casa Blanca suspendió esta
contribución el pasado mes de julio, después
de que los partidos de la oposición rechazasen la
solicitud que presentó en marzo el mandatario nicaragüense,
Enrique Bolaños,
de destruir los 651 misiles Sam-7.
El
ministro de Defensa, Avil Ramírez, confía
en que el Congreso apruebe por fin la destrucción
de los misiles y cumplir así con el Gobierno de EEUU.
Una opinión que ha sido respalda por el embajador
estadounidense en Managua, Paul Trivelli, quien ha declarado
a la prensa local que Nicaragua debe deshacerse del armamento.
Temor
estadounidense. EEUU ha mostrado su preocupación
en varias ocasiones ya que teme que los artefactos, de origen
soviético, puedan caer en manos de terroristas. Además,
los misiles son capaces de derribar aviones comerciales
y se pueden lanzar desde el hombro de cualquier persona.
Sin
embargo, el Ejército de Nicaragua ha asegurado que
tanto expertos nacionales como de Rusia han constatado
que el armamento está guardado bajo excelentes medidas
de seguridad y que su preservación no supone ningún
peligro para la seguridad del país.
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