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El presidente de
Bolivia, Eduardo Rodríguez, tiene por delante una jornada
decisiva. Hoy viernes, llevará hasta el pleno del Congreso
un proyecto para redistribuir los escaños, de cara
las elecciones previstas el próximo 4 de diciembre. Con la
nueva propuesta, el mandatario quiere acabar con el enfrentamiento
que protagonizan las provincias bolivianas desde hace tres semanas,
enzarzadas en una auténtica 'guerra' después del fallo
del Tribunal Constitucional que ha instado al Congreso a reasignar
los asientos en el Parlamento.
El presidente boliviano ha decidido actuar para acabar con una situación
conflictiva que podría cambiar el calendario electoral establecido.
Una de las posibilidades que se barajan para solucionar este enfrentamiento
es retrasar las elecciones. Opción a la que se opone Rodríguez.
Cuando el mandatario asumió la Presidencia, tras la renuncia
de Carlos Mesa, se comprometió a ocupar su cargo de una manera
transitoria sólo hasta que se fijara la cita electoral. El
presidente quiere cumplir con su palabra, por eso se niega tajantemente
a prolongar su mandato. Incluso, ha llegado a advertir que renunciaría
a su cargo si la fecha de los comicios se modifica.
A
pesar de la amenaza, Rodríguez lleva a cabo una política
conciliadora. Ésta es la segunda vez que lanza un proyecto
oficial para reasignar los escaños. Además, la primera
vez que lo hizo amplió el plazo en un intento para que fueran
los representantes autonómicos los que llegaran a un acuerdo.
Los
que protagonizan la lucha son los representantes políticos
de cinco provincias Bolivianas. Dos orientales, Santa Cruz y Cochabamba,
que exigen aumentar su representación en el Congreso, y tres
occidentales, Potosí, La Paz y Oruro, que se niegan a perder
diputados. La postura de ambos frentes es tan inflexible que el
entedimiento se hace imposible. Mientras, el país sigue en
vilo, sin conocer con seguridad si se realizarán las elecciones
y sin conocer cuántos parlamentarios tendrá cada autonomía.
En la primera propuesta, Rodríguez asignó
a Santa Cruz 24 diputados, a Cochabamba 18, a La Paz 30, a Oruro
14 y a Potosí 9. En el nuevo proyecto, el mandatario ha otorgado
a la provincia cruceña 23, a Cochabamba 17, a La Paz 31 y
ha dejado con el mismo número de escaños a Oruro y
Potosí.
El
pasado día 12 de octubre, Rodríguez anunció
que tenía un plan para acatar el fallo del Tribunal Constitucional
y hacer una nueva redistribución de los asientos del Congreso.
El propio mandatario definió su solución como un reparto
en la que "los que piden más se conformarían
con poco y los que pierden mucho se conformarían con perder
poco".
En aquella fecha, el presidente advirtió a los negociadores
provinciales que tenían de plazo máximo hasta el lunes
pasado. Si tras el regreso de Rodríguez de la Cumbre Iberoamericana
de Salamanca, las provincias no tenían listo una propuesta
conjunta y consensuada, se llevaría ese esquema al pleno
de Congreso. Pero llegó ese día y las autonomías
mantenían las mismas discrepancias. Entonces el mandatario
optó por dar más margen de tiempo, que ha transcurrido
sin que se obtuviera ningún éxito.
Cuando
ya habían transcurrido tres semanas consecutivas de enfrentamiento,
Rodríguez sentó en la misma mesa de negociaciones
a los presidentes de las Cámaras y a los representantes provinciales
y, en esa reunión, anunció su nuevo modelo.
El
Congreso decide. La idea de Rodríguez no ha tenido
la recepción que esperaba. Los comités cívicos
de cada una de las provincias enzarzadas en esta 'guerra' están
en contra.
Volvamos
al día de hoy. Los representantes regionales concentran su
atención en lo que sucede en la sesión plenaria, que
al cierre de esta edición no había concluido. Confían
en que la mayoría de los diputados rechacen las pretensiones
de Rodríguez y ya han convocado reuniones en sus provincias
para definir una estrategia de lucha y defender sus propios intereses.
Las líneas de actuación de las regiones orientales
contemplan manifestaciones de protesta y tampoco descartan otro
tipo de recursos jurídicos, como acudir a los tribunales
de justicia. Las regiones occidentales, por su parte, también
están dispuestas a defender sus escaños buscando el
apoyo popular y retoman otra vez las amenazas de no participar en
las elecciones.
Estas horas son de máxima incertidumbre. El presidente de
Bolivia está inmerso en una verdadera encrucijada. Si el
Congreso no le respalda y no se aprueba su esquema de reparto, la
'guerra autonómica' se prolongará durante un tiempo
indefinido. Si se aprueba, el enfrentamiento podría repercutir
directamente en las elecciones. Los días podrían sucederse
sin que ninguna de las partes estuviera dispuesta a flexibilizar
su posición. Pero si ocurriese lo contrario, y los diputados
aprueban la distribución que propone el mandatario, el conflicto
también estaría más que asegurado.
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