Viernes 21 de octubre de 2005
 
El Banco Central reduce la tasa selic en 50 puntos básicos hasta el 19%
 
Vitaminas para la economía brasileña
María Blasco
 

Esta semana el Banco Central de Brasil (BC) ha reducido los tipos de interés 50 puntos básicos (pb) hasta el 19%. La caída de la tasa selic en dos meses ha sido de 75 pb y se espera que la autoridad monetaria siga vertiendo su pócima revitalizante sobre la economía del país, un gesto que podría dar una alegría a Lula a final de año. El presidente brasileño podría despedir el 2005 con un crecimiento del PIB superior al 3,5% previsto. Una buena noticia para sus aspiraciones de ser reelegido en las elecciones presidenciales de 2006.

El ímpetu con el que el Banco Central de Brasil (BC) ha recortado los tipos de interés ha sorprendido a muchos analistas que esperaban una reducción menor, de 25 puntos básicos (pb). La autoridad monetaria con un recorte de 0,50 puntos porcentuales ha dejado la tasa selic en la menor cifra desde febrero de este año. Su arrojo ha gustado a los inversores, los empresarios, y, en general a los consumidores brasileños.

Todos ellos llevan ya mucho tiempo quejándose y criticando la política restrictiva de la autoridad monetaria y la actitud del Gobierno. No obstante, los tipos de interés siguen siendo elevados y desde algunos sectores se advierte que son necesarias más rebajas para evitar que se reduzca la inversión y el crecimiento.

Las críticas se aplacan. En cualquier caso, el gesto del BC contribuirá sin duda a aplacar las críticas contra la política económica de Lula, lo que sin duda le vendrá muy bien de cara a las elecciones presidenciales. Algunos expertos citados por la prensa brasileña aseguran que todavía hay margen para reducir la tasa selic de aquí a finales de año. La próxima reunión del Copom se celebrará los días 22 y 23 de noviembre, una nueva oportunidad para que Lula se reconcilie con los sectores productivos más críticos con su política.

De hecho, el BC ya ha conseguido animar la economía, o al menos las previsiones. La mayoría de los analistas considera que el efecto estimulante de las vitaminas repartidas por la autoridad monetaria comenzarán a percibirse en el cuarto trimestre del año. Pero es posible que incluso se adelante al tercer trimestre debido al impulso que generan las simples expectativas de reducción de la tasa selic, unas esperanzas que comenzaron ya hace unos meses cuando los precios empezaron a reaccionar a la política restrictiva del BC.

El Comité de Política Monetaria (Copom) del BC decidió esta semana por unanimidad el recorte de 0,5 puntos porcentuales y explicó en el comunicado que la decisión de flexibilizar su política en este momento no compromete las conquistas obtenidas en el proceso de lucha contra la inflación. El mismo texto que empleó cuando anunció el pasado mes un recorte de la tasa selic de 25 puntos porcentuales.

Un peligro en el horizonte. Sin embargo, las cosas pueden torcerse. Un día después de que el Copom anunciara su decisión se ha conocido un dato poco alentador. Según la Fundación Getulio Vargas, (FGV), el Índice General de Precios- Mercado (IGP-M) interrumpió en octubre las caídas logradas en los cinco meses anteriores y se incrementó un 0,61%. En este indicador están incluidos, entre otros, los precios al consumidor, los industriales y los costes de construcción.

En el caso de que se trate de algo coyuntural que no impida al BC seguir con su política de flexibilización, las variables macroeconómicas que podrá exhibir Lula a final de año serán mejor de lo esperado. El PIB podría crecer hasta el 4%, en lugar del 3,5% previsto, animado por el aumento del crédito, la vitalidad del consumo y el tirón de las exportaciones. Todo ello aderezado con el incremento de la inversión, algo que ya ha comenzado a percibirse. En el segundo trimestre del año, representaba ya más del 19% del PIB con lo que a finales de 2005 podría superar con creces el 20%.

La reducción de la tasa selic también podría contribuir a reducir un peligroso indicador, la cantidad de cheques sin fondos que circulan por Brasil. En septiembre, este papel mojado creció un 27,6% respecto al mismo mes del año anterior y un 4,3% desde agosto, según datos de la empresa de análisis de crédito Serasa. En el pasado mes, de cada mil cheques que entraron y fueron compensados por los bancos, 19,4 fueron devueltos por insuficiencia de fondos. En total, fueron se devolvieron 3,1 millones de cheques de un total de 157,7 millones.

Cheques sin fondos. La cifra se acerca peligrosamente al récord registrado en el mes de marzo pasado. Entonces, fueron 20,8 cheques de cada mil los que fueron devueltos por falta de dinero que los respaldasen. En cualquier caso, la media de cheques sin fondos es mayor que la del año pasado, lo que indica que muchos ahorradores brasileños están pasando apuros. Quizá sus problemas financieros comiencen a solucionarse tras la flexibilización de la política monetaria del Banco Central de Brasil (BC).

Según el economista de Serasa Andrés Chagas, el alargamiento de los plazos y el incremento del endeudamiento de la población están detrás de este comportamiento puesto que la renta disponible no crece en la misma proporción que la deuda. Chagas explica que hasta 2003 los comercios ofrecían la posibilidad de realizar compras a plazos en hasta tres meses, pero desde ese año los plazos se han doblado con lo que las adquisiciones realizadas, por ejemplo, se están pagando hasta septiembre. Eso si se pagan.

Parece que Lula, con la ayuda una vez más de la economía, podría vencer todas las dificultades surgidas tras el estallido de la crisis política y presentarse a la reelección con más posibilidades de ganar de las que muchos se esperaban hace tan sólo un par de meses.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.