Viernes 21 de octubre de 2005
 
El presidente de la Asamblea Nacional cubana, Ricardo Alarcón, se convierte en el rostro de Cuba en EEUU
 
Fidel Castro gana sin jugar
Cuba Económica
 

La intensa propaganda anticastrista que realizan siempre en cualquier ocasión los encarnizados enemigos del líder cubano es la mejor publicidad que Fidel Castro podía tener, sobre todo en los últimos tiempos. Gracias a sus feroces enemigos, algunos hechos que en realidad no tienen demasiada relevancia se convierten en inesperadas victorias de su política exterior.

Y eso lo consigue incluso sin necesidad de estar presente. Algo así acaba de pasar en la reciente celebración de la Cumbre Iberoamericana de Salamanca, donde los radicales de España y Miami han calificado de éxito sin precedentes para la isla la declaración oficial con un entusiasmo que el propio embajador de EEUU en Madrid, Eduardo Aguirre, ha estado lejos de compartir.

De hecho, el diplomático estadounidense, ha agradecido al Rey y al Gobierno español su actuación como elemento moderador en la reunión de Salamanca y le ha quitado importancia al hecho de que se haya realizado una condena del “bloqueo”. Quizá sea que, como todos los de su oficio, conoce la diferencia entre lo que se incluye en una declaración final y lo que se desagrega de ella como comunicado extraordinario, algo que los más fieros soldados de la fé anticastrista o no saben, o simplemente ocultan.

Ofensiva diplomática. Y así realzan más este éxito que el propio canciller cubano, Felipe Pérez Roque, presente en el cónclave. En el último mes, además, tanto Pérez Roque como Ricardo Alarcón han multiplicado su presencia en el exterior de una forma poco común desde hace unos años.

Sobre todo en el caso del presidente de la Asamblea. Lo mismo que ha sucedido con el vicepresidente del Gobierno cubano, Carlos Lage, en este caso tanto fuera como dentro de la isla. Una circunstancia curiosa que vuelve a multiplicar las caras del Gobierno cubano ante sus interlocutores mundiales y que no ha pasado tampoco desapercibida para los analistas políticos. Y ya circulan todo tipo de versiones sobre este asunto.

En el caso de Ricardo Alarcón, este alto funcionario cubano se ha convertido en los últimos tiempos en la imagen del Gobierno de Fidel Castro en EEUU. Su actividad política se ha multiplicado y es ahora uno de los políticos de la isla con más influencia en la escena internacional. Su trabajo de difusión de las ideas de la Administración cubana se han centrado en EEUU, sin duda el territorio más difícil de conquistar.

Alarcón y la comunidad afroamericana. Su última aparición la realizó el pasado domingo 16 de octubre. Alarcón envió a través de un mensaje difundido por videoconferencia una calurosa felicitación al líder de la Nación del Islam, Louis Farrakhan, quien organizó ese mismo día en Washington una multitudinaria marcha de afroamericanos contra la política de George Bush.

En la manifestación también participó uno de los aliados de Fidel Castro en EEUU, el reverendo Jesse Jackson, y organizaciones como la Asociación Nacional por el avance de la gente de color y el rapero Russell Simmons. Entre otras consignas, los manifestantes criticaron la decisión de Washington de rechazar la ayuda que Cuba le ofreció tras el paso del huracán Katrina. Con este acto de apoyo a la comunidad negra estadounidense, Alarcón reforzó su popularidad en EEUU, una popularidad que ya se había multiplicado gracias a su locuacidad durante su participación en la Asamblea de la ONU a mediados de septiembre.

En esa ocasión, el político cubano concedió sorprendentemente varias entrevistas a diferentes medios de comunicación, una de ellas al potente grupo panamericano Univisión. En ella, Alarcón descartó la posibilidad de convertirse en un hombre de transición (al estilo de Adolfo Suárez en España) porque, según aseguró, no va a haber transición en Cuba, “lo único que se va a producir es avance, progreso y que otras generaciones nos vayan reemplazando”. También reveló su salario como presidente de la Asamblea Nacional, 150 pesos (unos 15 dólares) mensuales.

Incredulidad. El periodista, incrédulo, preguntó a Alarcón cómo sobrevivía con tan poco dinero, momento que el alto funcionario cubano aprovechó para recordar que en Cuba, nadie paga por la asistencia sanitaria ni por la educación. Alarcón, preguntado por la posibilidad de que se iniciaran juicios contra los actuales políticos de Cuba respondió tajante: “esas sandeces sólo son posibles en Miami”.

La última intervención pública del presidente de la Asamblea Nacional se produjo el pasado 17 de octubre en La Habana durante una audiencia pública sobre el bloqueo de Washington contra la isla.

Alarcón denunció allí que el Gobierno de George Bush tiene un plan, con calendario incluido, para anexionar Cuba a EEUU. Y como prueba destacó el hecho de que “si en Iraq nombraron un proconsul tras la invasión, en Cuba lo hicieron de antemano” con la designación de un funcionario del Departamento de Estado a cargo de la transición y la estabilización en Cuba.

La declarada enemistad ente Washington y La Habana está dando al país cubano propaganda y hueco en los medios de comunicación, algo que, al menos de momento, beneficia más a Fidel Castro, quien ha conseguido ser el protagonista de la Cumbre de Salamanca sin pisar España.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.