| La intensa propaganda
anticastrista que realizan siempre en cualquier ocasión los
encarnizados enemigos del líder cubano es la mejor publicidad
que Fidel Castro podía tener, sobre todo en los últimos
tiempos. Gracias a sus feroces enemigos, algunos hechos que en realidad
no tienen demasiada relevancia se convierten en inesperadas victorias
de su política exterior.
Y eso lo consigue incluso sin necesidad de
estar presente. Algo así acaba de pasar en la reciente celebración
de la Cumbre Iberoamericana de Salamanca, donde los radicales de
España y Miami han calificado de éxito sin precedentes
para la isla la declaración oficial con un entusiasmo que
el propio embajador de EEUU en Madrid, Eduardo Aguirre, ha estado
lejos de compartir.
De hecho, el diplomático estadounidense,
ha agradecido al Rey y al Gobierno español su actuación
como elemento moderador en la reunión de Salamanca y le ha
quitado importancia al hecho de que se haya realizado una condena
del “bloqueo”. Quizá sea que, como todos los
de su oficio, conoce la diferencia entre lo que se incluye en una
declaración
final y lo que se desagrega de ella como comunicado
extraordinario, algo que los más fieros soldados de la
fé anticastrista o no saben, o simplemente ocultan.
Ofensiva diplomática. Y
así realzan más este éxito que el propio canciller
cubano, Felipe Pérez Roque, presente en el cónclave.
En el último mes, además, tanto Pérez Roque
como Ricardo Alarcón han multiplicado su presencia en el
exterior de una forma poco común desde hace unos años.
Sobre todo en el caso del presidente de la
Asamblea. Lo mismo que ha sucedido con el vicepresidente del Gobierno
cubano, Carlos Lage, en este caso tanto fuera como dentro de la
isla. Una circunstancia curiosa que vuelve a multiplicar las caras
del Gobierno cubano ante sus interlocutores mundiales y que no ha
pasado tampoco desapercibida para los analistas políticos.
Y ya circulan todo tipo de versiones sobre este asunto.
En el caso de Ricardo Alarcón, este
alto funcionario cubano se ha convertido en los últimos tiempos
en la imagen del Gobierno de Fidel Castro en EEUU. Su actividad
política se ha multiplicado y es ahora uno de los políticos
de la isla con más influencia en la escena internacional.
Su trabajo de difusión de las ideas de la Administración
cubana se han centrado en EEUU, sin duda el territorio más
difícil de conquistar.
Alarcón y la comunidad afroamericana.
Su última aparición la realizó el
pasado domingo 16 de octubre. Alarcón envió a través
de un mensaje difundido por videoconferencia una calurosa felicitación
al líder de la Nación del Islam, Louis Farrakhan,
quien organizó ese mismo día en Washington una multitudinaria
marcha de afroamericanos contra la política de George Bush.
En la manifestación también participó
uno de los aliados de Fidel Castro en EEUU, el reverendo Jesse Jackson,
y organizaciones como la Asociación Nacional por el avance
de la gente de color y el rapero Russell Simmons. Entre otras consignas,
los manifestantes criticaron la decisión de Washington de
rechazar la ayuda que Cuba le ofreció tras el paso del huracán
Katrina. Con este acto de apoyo a la comunidad negra estadounidense,
Alarcón reforzó su popularidad en EEUU, una popularidad
que ya se había multiplicado gracias a su locuacidad durante
su participación en la Asamblea de la ONU a mediados de septiembre.
En esa ocasión, el político cubano concedió
sorprendentemente varias entrevistas a diferentes medios de comunicación,
una de ellas al potente grupo panamericano Univisión. En
ella, Alarcón descartó la posibilidad de convertirse
en un hombre de transición (al estilo de Adolfo Suárez
en España) porque, según aseguró, no va a haber
transición en Cuba, “lo único que se va a producir
es avance, progreso y que otras generaciones nos vayan reemplazando”.
También reveló su salario como presidente de la Asamblea
Nacional, 150 pesos (unos 15 dólares) mensuales.
Incredulidad. El periodista,
incrédulo, preguntó a Alarcón cómo sobrevivía
con tan poco dinero, momento que el alto funcionario cubano aprovechó
para recordar que en Cuba, nadie paga por la asistencia sanitaria
ni por la educación. Alarcón, preguntado por la posibilidad
de que se iniciaran juicios contra los actuales políticos
de Cuba respondió tajante: “esas sandeces sólo
son posibles en Miami”.
La última intervención pública
del presidente de la Asamblea Nacional se produjo el pasado 17 de
octubre en La Habana durante una audiencia pública sobre
el bloqueo de Washington contra la isla.
Alarcón denunció allí
que el Gobierno de George Bush tiene un plan, con calendario incluido,
para anexionar Cuba a EEUU. Y como prueba destacó el hecho
de que “si en Iraq nombraron un proconsul tras la invasión,
en Cuba lo hicieron de antemano” con la designación
de un funcionario del Departamento de Estado a cargo de la transición
y la estabilización en Cuba.
La declarada enemistad ente Washington y La
Habana está dando al país cubano propaganda y hueco
en los medios de comunicación, algo que, al menos de momento,
beneficia más a Fidel Castro, quien ha conseguido ser el
protagonista de la Cumbre de Salamanca sin pisar España.
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