EL AUMENTO DE LA
CUOTA DE LOS TRABAJADORES, BASE DEL PACTO SANITARIO EN GENERAL MOTORS.
Tras una durísima negociación, que ha durado más
de siete meses, los representantes de General Motors (GM) y los
de la Unión de Trabajadores de la Industria del Automóvil
(UAW, por sus siglas en inglés), el principal sindicato de
este sector en el país.
Siempre que los trabajadores aceptados lo refrenden en la votación
al respecto que se llevará a cabo el próximo viernes,
claro. El consejero delegado de GM, Rick Wagoner, aportó
ayer algunas cifras, pero rehusó dar detalles concretos sobre
el pacto hasta que los trabajadores lo voten este fin de semana.
Sin embargo, hoy algunas filtraciones llegaban a los “blogs”.
El pacto aumentaría en una horquilla entre el 25% y el 30%,
variable según la cuantía del salario, la parte del
pago de los servicios sanitarios que corresponde al trabajador.
De confirmarse, la subida sería especialmente impactante
para los trabajadores jubilados y temporales que ahora sólo
asumen el 7% de estos gastos, por el 27% que ya abonan los empleados
fijos en activo.
Veba. Pero este aumento quedará mitigado por la creación
de un fondo voluntario de beneficios sanitarios para los empleados
(VEBA, por sus siglas en inglés), al que la compañía
aportará 3.000 millones de dólares, a desembolsar
en los años 2006, 2007 y 2011, y otras cantidades adicionales
si se cumplen ciertas metas financieras prefijadas relacionadas
con los recortes de costes. El fondo funcionaría, según
se rumorea, con el formato de cuentas individualizadas dotadas,
en principio, con el dinero correspondiente a los derechos de cada
beneficiario, según el gasto medio y con él se financiaría
parte del aumento del copago.
Las grandes cifras. Wagoner y la UAW aseguran que la factura de
los compromisos sanitarios se reducirá un 25% (15.000 millones
de dólares) y que el coste de proporcionar cobertura sanitaria
a los jubilados experimentará una reducción antes
de impuestos de 3.000 millones de dólares al año.
En una factura que en 2005 llegará hasta 5.600 millones.
Competencia. En una inesperada calificación de las ventajas
del estado del bienestar, Wagoner, reconocía ayer ante algunos
periodistas que los sistemas de cobertura sanitaria universal y
pensiones públicas, vigentes en Europa y Japón, son
una poderosa arma competitiva para las compañías rivales.
Por ese motivo su compañía se ve obligada a dinamitar
el actual esquema que había convertido a los empleados de
este sector en el país casi en unos privilegiados. Wagoner
acusó, una vez más a la Administración Bush
de haber dejado que los costes de la sanidad estén fuera
de control. La empresa calcula que sus costes de fabricación
aumentan en 1.500 dólares por vehículo debido a la
factura sanitaria, el triple que, por ejemplo, soporta Toyota, que,
además no debe pagar esta factura más que a sus empleados
estadounidenses.
Chrysler también quiere un acuerdo con la UAW. El éxito
de las negociaciones mantenidas por General Motors (GM) y la UAW
va a convertirse en el modelo a seguir por las otras dos grandes
compañías de automoción estadounidenses. Ford
y DaimlerChrysler. Hoy mismo, el consejero delegado de esta segunda
compañía, Dieter Zetsche, ha declarado que el sindicato
estadounidense debe adoptar en las otras compañías
la mismas actitud dialogante que ha mantenido en GM y que espera
iniciar este mismo mes una negociación en este sentido con
la idea de reducir sustancialmente la factura sanitarias. Sin embargo,
Zetsche, admitió que la situación de la empresa que
dirige no es tan desesperada en ese sentido como la de su principal
competidor y que el acuerdo deberá cristalizar en un modelo
propio en el que, probablemente, no se repliquen con exactitud todas
las características del pacto firmado en GM. Los analistas
estiman que la empresa germano-estadounidense podría conseguir
si llega a un acuerdo con la UAW un ahorro anual situado entre 285
y 385 millones de dólares.
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