Viernes 21 de octubre de 2005
 
El fin
 
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Por
 

EL AUMENTO DE LA CUOTA DE LOS TRABAJADORES, BASE DEL PACTO SANITARIO EN GENERAL MOTORS. Tras una durísima negociación, que ha durado más de siete meses, los representantes de General Motors (GM) y los de la Unión de Trabajadores de la Industria del Automóvil (UAW, por sus siglas en inglés), el principal sindicato de este sector en el país.
Siempre que los trabajadores aceptados lo refrenden en la votación al respecto que se llevará a cabo el próximo viernes, claro. El consejero delegado de GM, Rick Wagoner, aportó ayer algunas cifras, pero rehusó dar detalles concretos sobre el pacto hasta que los trabajadores lo voten este fin de semana. Sin embargo, hoy algunas filtraciones llegaban a los “blogs”. El pacto aumentaría en una horquilla entre el 25% y el 30%, variable según la cuantía del salario, la parte del pago de los servicios sanitarios que corresponde al trabajador. De confirmarse, la subida sería especialmente impactante para los trabajadores jubilados y temporales que ahora sólo asumen el 7% de estos gastos, por el 27% que ya abonan los empleados fijos en activo.
Veba. Pero este aumento quedará mitigado por la creación de un fondo voluntario de beneficios sanitarios para los empleados (VEBA, por sus siglas en inglés), al que la compañía aportará 3.000 millones de dólares, a desembolsar en los años 2006, 2007 y 2011, y otras cantidades adicionales si se cumplen ciertas metas financieras prefijadas relacionadas con los recortes de costes. El fondo funcionaría, según se rumorea, con el formato de cuentas individualizadas dotadas, en principio, con el dinero correspondiente a los derechos de cada beneficiario, según el gasto medio y con él se financiaría parte del aumento del copago.
Las grandes cifras. Wagoner y la UAW aseguran que la factura de los compromisos sanitarios se reducirá un 25% (15.000 millones de dólares) y que el coste de proporcionar cobertura sanitaria a los jubilados experimentará una reducción antes de impuestos de 3.000 millones de dólares al año. En una factura que en 2005 llegará hasta 5.600 millones.
Competencia. En una inesperada calificación de las ventajas del estado del bienestar, Wagoner, reconocía ayer ante algunos periodistas que los sistemas de cobertura sanitaria universal y pensiones públicas, vigentes en Europa y Japón, son una poderosa arma competitiva para las compañías rivales. Por ese motivo su compañía se ve obligada a dinamitar el actual esquema que había convertido a los empleados de este sector en el país casi en unos privilegiados. Wagoner acusó, una vez más a la Administración Bush de haber dejado que los costes de la sanidad estén fuera de control. La empresa calcula que sus costes de fabricación aumentan en 1.500 dólares por vehículo debido a la factura sanitaria, el triple que, por ejemplo, soporta Toyota, que, además no debe pagar esta factura más que a sus empleados estadounidenses.
Chrysler también quiere un acuerdo con la UAW. El éxito de las negociaciones mantenidas por General Motors (GM) y la UAW va a convertirse en el modelo a seguir por las otras dos grandes compañías de automoción estadounidenses. Ford y DaimlerChrysler. Hoy mismo, el consejero delegado de esta segunda compañía, Dieter Zetsche, ha declarado que el sindicato estadounidense debe adoptar en las otras compañías la mismas actitud dialogante que ha mantenido en GM y que espera iniciar este mismo mes una negociación en este sentido con la idea de reducir sustancialmente la factura sanitarias. Sin embargo, Zetsche, admitió que la situación de la empresa que dirige no es tan desesperada en ese sentido como la de su principal competidor y que el acuerdo deberá cristalizar en un modelo propio en el que, probablemente, no se repliquen con exactitud todas las características del pacto firmado en GM. Los analistas estiman que la empresa germano-estadounidense podría conseguir si llega a un acuerdo con la UAW un ahorro anual situado entre 285 y 385 millones de dólares.
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