Viernes 21 de octubre de 2005
 
La Reserva Federal seguirá con su política de "neutralidad" en los tipos de interés
 
Regresa su majestad el dólar
Jane Watson
 

Puede que la economía de EEUU se vea amenazada durante un par de trimestres por el efecto de los huracanes y el aumento de los precios energéticos, pero el dólar tendrá un futuro brillante. Aún sin Greenspan, la Reserva Federal de EEUU (FED) lo garantiza.

El miércoles el billete verde iniciaba con decisión el asalto a la barrera de resistencia de su cotización frente al euro, que los chastistas han situado en 1,19. Sin embargo, tras algunas complicaciones la divisa europea acabó revalorizándose un 0,3% frente a su rival.

El movimiento se produjo en un entorno de volatilidad marcado por la repentina fuerza con que el huracán Wilma se acerca a las costas de Florida (Grado 5, vientos de 280 kilómetros por hora). También pudo influir la decisión de algunos bancos centrales de comprar euros (Ucrania y China, según los rumores), justo en el momento que empezaban a resultar baratos.

Puros movimientos coyunturales. La remontada tal vez se inicie hoy, o la próxima semana, pero ningún analista duda: sucederá. Menos aún los operadores de mesa que trabajan el día a día. Disponen de un indicador evidente: Las posiciones a largo que mantiene los “hedge funds” y los otros actores especulativos del mercado siguen fijando en una cotización de 1,18 euros por dólar a corto plazo. Y después el infinito.

Y si las consideraciones técnicas no bastaban, sólo hay que fijarse en el despliege sin precedentes realizado por los miembros de la FED, para despejar las dudas de los mercados. En el plazo de tres días, hasta una decena de altos cargos del sistema de bancos centrales federales de EEUU se ha presentado en público con un mensaje homogéneo y perfectamente definido: Las subidas de tipos de interés van a continuar. Incluso, después de que Greenspan se jubile.

Para algunos expertos, la multiplicación de voces procedentes de la autoridad monetaria en el tramo final del mandato del banquero central más popular de la historia tiene un sentido claro: evitar el vacío de poder, reforzando la imagen de la institución por encima de los personalismos.

El listado de oradores es demasiado largo para que podamos reproducirlo, pero quizá las palabras más significativas fueran las pronunciadas por Roger Ferguson, actual vicepresidente de la FED que reconocía la posibilidad de que los altos precios de la energía le costasen un punto de crecimiento al PIB de USA de este año. Sí. Pero aseguró que no había razones para detener el aumento de los tipos de interés. Sus motivos: la economía sigue creciendo a buen ritmo, una afirmación confirmada por el “libro beige” de la FED, y la inflación es el principal problema del país.

Y lo decía sólo unas horas después de que el Instituto de la Seguridad Social situase el aumento real de los precios en el ejercicio fiscal cerrado en setiembre en el 4,1%, el mayor de los últimos 14 años, este seraá el porcentaje de revalorización automática que se aplicará a las pensiones mínimas, un dato considerado por los analistas como el más fiable para medir el IPC anual.

No sólo eso, la posible burbuja inmobiliaria, otra de las preocupaciones del Banco Central, sigue engordando. El ritmo de construcción de nuevas viviendas aumentó en septiembre aumentó un 3,4%, y la petición de permisos para iniciar la construcción de residencias ha alcanzado la cifra de 2,108 millones en los últimos 12 meses, la mayor en 32 años.

Eso sí, la autoridad monetaria de EEUU mantendrá una política neutral en los tipos de interés de referencia. Pero esa certeza no sirve de consuelo a los analistas, sobre todo porque ayer, Janet Yellen, la presidenta de la FED de San Francisco aportó una cifra, según ella, la neutralidad en la actual coyuntura se encuentra situada en cualquier cifra entre las comprendidas entre el 3.5% y el 5.5%.

De modo que hay mucho márgen para seguir aplicando incrementos consecutivos de un cuarto de punto reunión tras reunión. Aunque Alan Greenspan abandone su asiento en el Comité Abierto del Banco Central estadounidense.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.