La recuperación
económica de EEUU, que en teoría dura ya cuatro años, no
está beneficiando directamente a los trabajadores del país. La necesidad
constante que tienen las empresas de recortar costes genera tensiones en el mercado
laboral y empobrece a la población. Según
los últimos datos del Departamento de Comercio, en el segundo trimestre
de este año, el PIB estadounidense aumentó un 3,3%. Este sería
el noveno trimestre consecutivo en el que la economía de EEUU crece más
de un 3%, lo que configura el segundo periodo de prosperidad más prolongado
de la historia, tras los 13 comprendidos entre los enero de 1983 y marzo de 1986.
Sin embargo, en este momento exuberante, las pérdidas de poder adquisitivo
y de derechos históricos empiezan a generalizarse entre los trabajadores
que pagan directamente los ajustes corporativos que resultan necesarios para mantener
la máquina en marcha. Tanto es así, que
según un reciente informe del Instituto Liberal de Política Económica,
la pérdida de poder adquisitivo de los dos últimos años,
que puede rondar el 12%, será la mayor que se haya registrado en cuatro
décadas. Por una suma de factores en la que se incluye por ejemplo, el
hecho de que desde 2003 hasta hoy, los sueldos medios han subido sólo la
mitad que los precios. Y también ha habido oleadas
de rebajas en los sueldos La tendencia no afecta únicamente al sector manufacturero,
donde por término medio los trabajadores han aceptado recortes salariales
de hasta el 10%. Hay otros sectores en peligro ante el aumento de la especialización
de la mano de obra en lugares como China o India y las posibilidades de deslocalización
que proporciona la tecnología. Además,
en el último lustro, el precio de los seguros médicos privados ha
aumentado un 60%, mientras disminuía el número de empresas que concedían
cobertura sanitaria. Seguros médicos. Según los últimos
datos de la Fundación Kaiser en 2005, sólo el 60% de las compañías
de EEUU proporciona coberturas médicas a sus empleados. Un sustancial recorte
desde el 66% que lo hacía en 2003 y aún mayor desde el 69% de 2000.
Y
en las empresas que han sido capaces de mantenerlas también se han producido
cambios sustanciales, como los recogidos en el reciente acuerdo sanitario firmado
por la empresa y los sindicatos en General Motors. El pacto aumentará en
una horquilla entre el 25% y el 30%, variable según la cuantía del
salario, la parte del pago de los servicios sanitarios que corresponde al trabajador. La
subida sería especialmente impactante para los trabajadores jubilados y
temporales que ahora sólo asumen el 7% de estos gastos, por el 27% que
ya abonan los empleados fijos en activo. Y mientras,
la incipiente inflación acecha y amenaza. Como confirma la fuerte subida
automática que experimentarán las pensiones a partir de enero, un
dato que los analistas consideran más fiable que el IPC oficial para saber
como han evolucionado los precios. En un comunicado
oficial publicado esta semana, la Agencia de Administración de la Seguridad
Social de EEUU, ha admitido que en enero de 2006, las pensiones asistenciales
recibirán un aumento lineal del 4,1%, unos 39 dólares de media (32,6
euros). Este incremento es el mayor que se produce
desde enero de 1991, cuando la subida fue del 5,4%. El incremento es producto
de la subida experimentada por los precios en el año fiscal 2005. Con
este alza la pensión asistencial media en EEUU se situará en 1002
dólares (837,79 euros), un 36% más que la actualmente vigente en
España, por ejemplo. Si bien en el país norteamericano los pagos
de la Seguridad Social sólo cubren al 35% de la población jubilada
o retirada del trabajo, mientras que en España esta retribución
tiene carácter universal. Para algunos analistas,
el incremento, aunque histórico, no servirá para cubrir las crecientes
dificultades de la población mayor de 65 años, en la que dos de
cada tres ciudadanos obtienen más de la mitad de los ingresos de esta fuente.
Y que se han enfrentado en lo que va de año a subidas sustanciales en precios
que afectan directamente a su vida cotidiana como la factura de la electricidad
que ha subido un 50%. Y el empobrecimiento afecta
a unas familias que ya tienen problemas. Dificultades que quizá a medio
plazo, puedan llegar a tener impacto macroeconómico. El endeudamiento es
uno de ellos. Y se acentúa. Según los
últimos datos hechos públicos por la Fundación para un Crédito
Responsable, un prestigioso “think tank” neoyorquino ligado a las
asociaciones de consumidores, la deuda acumulada por las familias estadounidenses
a través de las tarjetas de crédito ha alcanzado ya la cifra de
800.000 millones de dólares (665.945 millones de euros), tras experimentar
un crecimiento del 31% en el último lustro. Aunque
la trayectoria es aún más espectacular si se considera un plazo
de tiempo más largo: Desde 1990 hasta hoy, los ciudadanos de EEUU han triplicado
el volumen de su exposición crediticia en este tipo de préstamos.
En el mismo periodo las bancarrotas personales registradas anualmente han experimentado
un aumento del 181%, desde 616.000 a 1,8 millones. El
informe cifra en un 21,57% la parte de los ingresos anuales que las familias estadounidenses
tienen comprometida con las empresas emisoras de tarjetas de crédito. En
valores absolutos, 8.650 dólares (7.200 euros) de los 40.100 dólares
(33.380euros) que obtienen de promedio.
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