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La
llegada a Ecuador y posterior encarcelación del ex presidente
Lucio Gutiérrez ha creado un verdadero torbellino en el país.
La noticia ha impactado tanto a los ecuatorianos que casi ha eclipsado
el último fracaso político del Gobierno de Alfredo
Palacios, que ha visto cómo el Tribunal Supremo Electoral
ha desestimando su propuesta para realizar un referéndum
sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente. La expectación
de los medios de comunicación se centra en Gutiérrez
y sus partidarios aprovechan este tirón para exigir su puesta
en libertad.
Esta
situación es muy incómoda para el Ejecutivo de Palacios,
que en los últimos días sólo ha recibido fuertes
varapalos. El primero fue la renuncia de su ministro de Interior,
Oswaldo Molestina, que ha decidido alejarse del cargo por fuertes
discrepancias con el presidente acerca precisamente de la consulta
popular. Ahora bloqueada, según la versión oficial.
Sólo dos días después de la dimisión
de Molestina, Lucio Gutiérrez aterrizaba en el aeropuerto
de Manta y de inmediato era trasladado a una cárcel de máxima
seguridad de Quito, la capital ecuatoriana.
Antes
de que el ex mandatario subiera al avión que le llevaría
de regreso desde Colombia a Ecuador, ya había saltado la
polémica. El ex mandatario convocó una rueda de prensa
y describió de forma contundente cuáles eran sus intenciones:
Volver a su país y recuperar el poder.
El anuncio provocó un verdadero revuelo en Ecuador, sobre
todo, cuando el Gobierno de Palacio ordenó movilizar a las
fuerzas de seguridad del Estado para cumplir con la orden de detención
que interpuso la Justicia ecuatoriana tres meses después
de su destitución. Desde el pasado mes de julio, Lucio Gutiérrez
está acusado de "atentar contra la seguridad del Estado".
En esa fecha, el ex presidente se encontraba en EEUU y desde allí
aseguró ante la prensa internacional que Alfredo Palacios
había organizado un golpe de Estado para retirarlo del poder
e instó a los ecuatorianos a que desobedecieran al nuevo
Ejecutivo.
El
ex presidente habla desde su celda. Pero después
de que Gutiérrez cumpliera su promesa y pisara suelo ecuatoriano,
las autoridades del país también han ejecutado sus
advertencias y lo han encarcelado. Cuando el Gobierno de Palacios
pensaba que el caso ya se había cerrado, unas imágenes
de vídeo provocaron un nuevo alboroto. El ex presidente consiguió
meterse en la casa de todos los ciudadanos del país a través
del televisor. El canal Teleamazonas emitió durante
el fin de semana un vídeo en el que se mostraba a Lucio Gutiérrez
en una de las celdas del centro penitenciario en el que está
preso. En la grabación, el ex mandatario leía un mensaje
a la nación, en el que aseguraba que él seguía
siendo el "presidente constitucional de la República".
La
emisión de estas imágenes molestó mucho al
Gobierno de Palacio, que encomendó al nuevo ministro de Interior
en funciones, Galo Chiriboga, emprender una investigación
para averiguar cómo Gutiérrez logró sortear
las medidas de seguridad, grabar el vídeo y difundirlo. Los
primeros sospechosos son las visitas que Gutiérrez recibió
durante las primeras 48 horas de arresto: algunos familiares y amigos.
Por el momento, no se ha obtenido ningún resultado.
A partir de
ese momento, Chiriboga ha reforzado la seguridad de la prisión.
A Lucio Gutiérrez se le han reducido las visitas e incluso
se ha instalado una cámara de vigilancia permanente en su
propia celda.
La
defensa de Lucio Gutiérrez. La nueva situación
no ha gustado nada a los partidarios del ex mandatario. Los integrantes
del Partido Sociedad Patriótica de Ecuador (PSP), agrupación
que lidera el propio Gutiérrez, quieren que su jefe de filas
quede en libertad. Y para conseguirlo están dispuestos a
iniciar una oleada de manifestaciones y presionar a la Justicia
ecuatoriana para que revoque su orden de prisión.
Pero
las acciones para sacar de la cárcel al ex presidente no
se quedan ahí. Los abogados del ex presidente van a recurrir
ante la Corte Internacional de Derechos Humanos. En esta institución,
los abogados letrados interpondrán una denuncia contra el
actual Gobierno ecuatoriano y defenderán la puesta en libertad
de Gutiérrez.
La
defensa del ex mandatario considera que esa acusación de
"atentado contra la seguridad del Estado" no tiene justificación
alguna, ya que la Constitución ecuatoriana reconoce el derecho
de libre expresión. Tomando como base este argumento, los
letrados han definido la situación de Gutiérrez como
de refugiado político. Y además, han asegurado que
el ex presidente está sufriendo algunos 'maltratos' en la
prisión donde está recluido. Según los abogados,
los funcionarios de este centro penitenciario increpan al ex mandatario
y no respetan sus horas de sueño.
Pero
esto no es lo que está creando más inquietud en el
Gabinete de Palacios. Lo que más preocupa al Gobierno es
la gran velocidad a la que se han difundido los rumores que sugieren
que Lucio Gutiérrez, un militar retirado, está contactando
con otros altos cargos del Ejército para recuperar el poder.
Tras la publicación de las primeras noticias en la prensa
local que alertaban de estos posibles contactos, el ministro de
Defensa, Oswaldo Jarrín, ofreció una comparecencia
para desmentirlo. El ministro ha asegurando que las Fuerzas Armadas
de Ecuador no respaldan a Lucio Gutiérrez y no se involucran
en las cuestiones políticas.
La
crisis del Gobierno de Palacios. El actual presidente ecuatoriano
no se ha pronunciado respecto a nada de lo sucedido con Lucio Gutiérrez.
Palacios concentra todas sus fuerzas en su reforma política,
pero hasta ahora sólo ha conseguido fracasos.
Ante
la feroz oposición de la mayoría de los miembros del
Congreso en contra de la denominada consulta popular, el mandatario
ha puesto en marcha un segundo plan y ha cambiado el espíritu
de ese referéndum. El presidente ya no quiere conocer el
parecer de los ecuatorianos sobre reformas constitucionales como
la creación de un Parlamento bicameral. Ahora, buscaba la
aprobación de su pueblo para convocar una Asamblea Constituyente.
Un objetivo que ha truncado el Tribunal Supremo Electoral, que ha
respondido con una negativa a la solicitud de Palacios. La decepción
del presidente es todo un éxito para la oposición,
que incluso solicita la dimisión del mandatario y la anticipación
de las elecciones previstas para 2006.
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