Viernes 21 de octubre de 2005
 
El ex presidente ecuatoriano está encarcelado en una prisión de máxima seguridad acusado de 'atentar contra la seguridad del Estado'
 
El retorno de Lucio Gutiérrez
Alba Gil
 

La llegada a Ecuador y posterior encarcelación del ex presidente Lucio Gutiérrez ha creado un verdadero torbellino en el país. La noticia ha impactado tanto a los ecuatorianos que casi ha eclipsado el último fracaso político del Gobierno de Alfredo Palacios, que ha visto cómo el Tribunal Supremo Electoral ha desestimando su propuesta para realizar un referéndum sobre la convocatoria de una Asamblea Constituyente. La expectación de los medios de comunicación se centra en Gutiérrez y sus partidarios aprovechan este tirón para exigir su puesta en libertad.

Esta situación es muy incómoda para el Ejecutivo de Palacios, que en los últimos días sólo ha recibido fuertes varapalos. El primero fue la renuncia de su ministro de Interior, Oswaldo Molestina, que ha decidido alejarse del cargo por fuertes discrepancias con el presidente acerca precisamente de la consulta popular. Ahora bloqueada, según la versión oficial.

Sólo dos días después de la dimisión de Molestina, Lucio Gutiérrez aterrizaba en el aeropuerto de Manta y de inmediato era trasladado a una cárcel de máxima seguridad de Quito, la capital ecuatoriana.

Antes de que el ex mandatario subiera al avión que le llevaría de regreso desde Colombia a Ecuador, ya había saltado la polémica. El ex mandatario convocó una rueda de prensa y describió de forma contundente cuáles eran sus intenciones: Volver a su país y recuperar el poder.

El anuncio provocó un verdadero revuelo en Ecuador, sobre todo, cuando el Gobierno de Palacio ordenó movilizar a las fuerzas de seguridad del Estado para cumplir con la orden de detención que interpuso la Justicia ecuatoriana tres meses después de su destitución. Desde el pasado mes de julio, Lucio Gutiérrez está acusado de "atentar contra la seguridad del Estado". En esa fecha, el ex presidente se encontraba en EEUU y desde allí aseguró ante la prensa internacional que Alfredo Palacios había organizado un golpe de Estado para retirarlo del poder e instó a los ecuatorianos a que desobedecieran al nuevo Ejecutivo.

El ex presidente habla desde su celda. Pero después de que Gutiérrez cumpliera su promesa y pisara suelo ecuatoriano, las autoridades del país también han ejecutado sus advertencias y lo han encarcelado. Cuando el Gobierno de Palacios pensaba que el caso ya se había cerrado, unas imágenes de vídeo provocaron un nuevo alboroto. El ex presidente consiguió meterse en la casa de todos los ciudadanos del país a través del televisor. El canal Teleamazonas emitió durante el fin de semana un vídeo en el que se mostraba a Lucio Gutiérrez en una de las celdas del centro penitenciario en el que está preso. En la grabación, el ex mandatario leía un mensaje a la nación, en el que aseguraba que él seguía siendo el "presidente constitucional de la República".

La emisión de estas imágenes molestó mucho al Gobierno de Palacio, que encomendó al nuevo ministro de Interior en funciones, Galo Chiriboga, emprender una investigación para averiguar cómo Gutiérrez logró sortear las medidas de seguridad, grabar el vídeo y difundirlo. Los primeros sospechosos son las visitas que Gutiérrez recibió durante las primeras 48 horas de arresto: algunos familiares y amigos. Por el momento, no se ha obtenido ningún resultado.

A partir de ese momento, Chiriboga ha reforzado la seguridad de la prisión. A Lucio Gutiérrez se le han reducido las visitas e incluso se ha instalado una cámara de vigilancia permanente en su propia celda.

La defensa de Lucio Gutiérrez. La nueva situación no ha gustado nada a los partidarios del ex mandatario. Los integrantes del Partido Sociedad Patriótica de Ecuador (PSP), agrupación que lidera el propio Gutiérrez, quieren que su jefe de filas quede en libertad. Y para conseguirlo están dispuestos a iniciar una oleada de manifestaciones y presionar a la Justicia ecuatoriana para que revoque su orden de prisión.

Pero las acciones para sacar de la cárcel al ex presidente no se quedan ahí. Los abogados del ex presidente van a recurrir ante la Corte Internacional de Derechos Humanos. En esta institución, los abogados letrados interpondrán una denuncia contra el actual Gobierno ecuatoriano y defenderán la puesta en libertad de Gutiérrez.

La defensa del ex mandatario considera que esa acusación de "atentado contra la seguridad del Estado" no tiene justificación alguna, ya que la Constitución ecuatoriana reconoce el derecho de libre expresión. Tomando como base este argumento, los letrados han definido la situación de Gutiérrez como de refugiado político. Y además, han asegurado que el ex presidente está sufriendo algunos 'maltratos' en la prisión donde está recluido. Según los abogados, los funcionarios de este centro penitenciario increpan al ex mandatario y no respetan sus horas de sueño.

Pero esto no es lo que está creando más inquietud en el Gabinete de Palacios. Lo que más preocupa al Gobierno es la gran velocidad a la que se han difundido los rumores que sugieren que Lucio Gutiérrez, un militar retirado, está contactando con otros altos cargos del Ejército para recuperar el poder. Tras la publicación de las primeras noticias en la prensa local que alertaban de estos posibles contactos, el ministro de Defensa, Oswaldo Jarrín, ofreció una comparecencia para desmentirlo. El ministro ha asegurando que las Fuerzas Armadas de Ecuador no respaldan a Lucio Gutiérrez y no se involucran en las cuestiones políticas.

La crisis del Gobierno de Palacios. El actual presidente ecuatoriano no se ha pronunciado respecto a nada de lo sucedido con Lucio Gutiérrez. Palacios concentra todas sus fuerzas en su reforma política, pero hasta ahora sólo ha conseguido fracasos.

Ante la feroz oposición de la mayoría de los miembros del Congreso en contra de la denominada consulta popular, el mandatario ha puesto en marcha un segundo plan y ha cambiado el espíritu de ese referéndum. El presidente ya no quiere conocer el parecer de los ecuatorianos sobre reformas constitucionales como la creación de un Parlamento bicameral. Ahora, buscaba la aprobación de su pueblo para convocar una Asamblea Constituyente. Un objetivo que ha truncado el Tribunal Supremo Electoral, que ha respondido con una negativa a la solicitud de Palacios. La decepción del presidente es todo un éxito para la oposición, que incluso solicita la dimisión del mandatario y la anticipación de las elecciones previstas para 2006.


 

 


 

 

 

 








 

Edita Asesores de Publicaciones S.L.