Una vez más
el Partido Justicialista (PJ), los peronistas, goza en Argentina
de los beneficios y de las desventajas de ser prácticamente
la única formación política del país.
Allí está todo: el Gobierno, la oposición,
el pasado y el futuro. Aunque, por primera vez, parece que los enfrentamientos
que se han producido en la campaña electoral de las legislativas
del próximo domingo podrían provocar un cisma.
O tal vez no. La gresca que durante un mes
han organizado Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde, hasta ahora
tradicionales aliados para conseguir el máximo apoyo electoral
posible a las listas que encabezan sus respectivas esposas, ha crispado
mucho el ambiente del partido al que ambos, de momento, pertenecen.
Es mucho lo que está en juego. En las elecciones del domingo
se renovará la mitad de los 257 escaños del Congreso
de Argentina y un tercio del Senado, formado por 72 miembros. También
se elegirán nuevos cargos en los parlamentos municipales
y provinciales.
Pero también quedan figuras neutrales,
como el ministro de Economía, Roberto Lavagna, y ya han empezado
a surgir voces que reclaman una negociación inmediata, el
mismo día siguiente de los comicios, y la restauración
total del Justicialismo. Los moderados ganan puntos ante el complicado
panorama con el que los peronistas de uno y otro bando pueden tener
que enfrentarse en la ciudad de Buenos Aires el mismo lunes.
La bronca resucita a Carrió.
En la capital, ni Duhalde ni Kirchner parecen tener demasiadas
posibilidades. En medio de la bronca ha resucitado Luisa Carrió,
que hasta podría ganar con su propuesta populista que ya
no tiene referente en ninguna de las formaciones políticas
de oposición hasta ahora conocida, ni radicales, ni viejos
frepasistas ni socialistas.
Y si no vence ella, el ganador será
Mauricio Macri, el industrial futbolero, hijo de una familia de
magnates, que no consiguió abrirse paso de un modo ortodoxo
en el Justicialismo y que encabeza un grupo auto denominado Propuesta
Republicana, que si los resultados le son favorables en la capital
del país, podría aspirar a convertirse en una referencia
en toda la nación.
Mientras, los candidatos de Kirchner y Duhalde
están, según las encuestas a una distancia de más
de 11 puntos de los posibles ganadores, brecha más sangrante
para el favorito del actual presidente, el canciller argentino,
Rafael Bielsa.
Ante esa situación de posible descrédito
que dejaría tocado a un hombre fundamental del Ejecutivo,
el ministro de Defensa argentino, José Pampuro, se ha apresurado
a decir que justo después de que hablen las urnas, Duhalde
y Kirchner tienen previsto iniciar el diálogo.
Un bloque ideológico unido.
La idea de limar asperezas y conseguir un bloque ideológico
unido es apoyada también por muchos miembros del ala peronista
de Kirchner. Uno de ellos es Alberto Balestrini, el candidato a
diputado por Buenos Aires en las listas de la esposa del presidente,
Cristina Fernández.
Balestrini ha declarado al diario Clarín
que es muy necesario que el 24 de octubre ambos bandos, el de Duhalde
y el de Kirchner, formen una coalición para apoyar las políticas
del Gobierno. El político ha llegado a asegurar que muchos
de los representantes del ex mandatario ven con buenos ojos el proyecto
de Kirchner, pero que las circunstancias electorales han provocado
el enfrentamiento.
Sin embargo, otros miembros del Gobierno niegan
que el acercamiento se vaya a efectuar. El portavoz del Ejecutivo
argentino, Alberto Fernández, ha desmentido de forma contundente
que el mandatario esté interesado en pactar con Duhalde.
Según Fernández, ambos líderes representan
ideas muy distintas y sería imposible formar un bloque unido.
Una postura que incluso ha respaldado la esposa del ex presidente,
Chiche Duhalde.
El propio Kirchner también ha desmentido
esa posibilidad. Página 12 ha publicado que en el
último acto electoral que el presidente ha protagonizado
en la capital, en donde ha apoyado a Bielsa, ha asegurado que no
van a pactar con el pasado.
Menem vuelve. Pero quizá
tengan que llegar a un acuerdo con el pasado cercano si quieren
evitar que irrumpa de nuevo el pasado remoto que representa un Carlos
Menem, vivo y bien, que aspira a renovar su escaño de senador
en La Rioja y que si lo hace no dudará, según sus
propias palabras, en volver a disputarle la Presidencia a cualquier
rival que le salga al paso. Por cierto, Menem mantiene intacto,
como todos los demás, su carné del PJ.
De modo que los analistas políticos
argentinos dan casi por segura la próxima foto de reconciliación
del cuarteto en discordia. Será bonito ver otra vez en el
balcón de la Casa Rosada a Néstor, Cristina, Eduardo
y Chiche saludando a la afición.
Pocos columnistas prestaban hoy atención
a las últimas advertencias de Alberto Fernández que
amenazaba con la posibilidad de que el Frente para la Victoria del
actual presidente y la lista de Kirchner se sentasen en las Cámaras
en grupos parlamentarios distintos.
Después de las elecciones, el presidente
argentino, tendrá que volver a centrar su atención
en algunos asuntos conflictivos que tiene pendientes. Uno de ellos
es, por ejemplo, el acuerdo con el FMI. Pero hay muchos más.
Como el problema de la inflación que se espera que acabe
el año en alrededor del 11% y que mantiene tensa a la población.
También tendrá que definir de dónde va a sacar
los 1.300 millones de dólares (1.082 millones de euros) que
necesita antes de final de año para hacer frente a los vencimientos
e intereses de la deuda externa. De momento, esta semana el presidente
ha optado por conseguir dinero de la 'caja de los ingresos públicos'.
Asuntos pendientes. Kirchner
ha decidido no arriesgarse a salir al mercado y que le pase lo mismo
que en septiembre, cuando el Ministerio de Economía tuvo
que declarar la subasta desierta. Los inversores pidieron más
de lo que el Gobierno estaba dispuesto a ofrecer. Por eso ha decidido
sacar el dinero de la Administración Federal de Ingresos
Públicos (AFIP).
El mecanismo que ha utilizado es sencillo.
Según cuenta el diario argentino Clarín, el Ministerio
de Economía colocó a la AFIP Letras del Tesoro (Letes)
por valor de 400 millones de pesos (112 millones de euros) a 90
días y un tipo de interés del 3,75% anual. Según
fuentes de la AFIP citadas por el diario austral, el dinero que
ha invertido este organismo corresponde a excedentes de su presupuesto
y es el que se utiliza para financiar compras de inmuebles y aperturas
de nuevas oficinas.
Además, Kirchner también ha acelerado
las gestiones para que Venezuela compre otros 350 millones de dólares
(291 millones de euros) en Bonos del Estado Nacional a amortizar
en 2012 (Boden 2012) de los 500 millones (416 millones de euros)
que se Chávez se ha comprometido a adquirir.
Después de las elecciones y si, tal
y como avanzan las encuestas, el presidente logra una mayor autonomía
en el Congreso sobre todo si se produce el pacto esperado entre
Kirchner y Duhalde, es posible que los inversores vuelvan a dejarse
seducir por Kirchner y que el mandatario haga alguna incursión
en los mercados de deuda. Ese será el momento también
para plantear las reformas que son necesarias para solucionar los
asuntos pendientes, unas medidas que estarán apoyadas, además,
por los buenos datos macroeconómicos. Esta semana se ha conocido
que el PIB de agosto creció un 8,9% con respecto al mismo
periodo del año anterior. A final de año, el crecimiento
podría ser del 8% o incluso más, según algunos
economistas argentinos.
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