Viernes 21 de octubre de 2005
 
“No escampa” en Cuba”
Aurelio Pedroso (La Habana)
 

Si un cubano de a pie, callejero y conversador comenta que “no escampa”, no se preocupe en mirar al cielo o a los charcos de la vía pública si no nota la presencia del agua: “No escampa” es una fórmula del habla coloquial para señalar que cesan de ocurrir desgracias.

Pero esta vez sí hay mucho agua y vendrá más. Este sunami vertical comenzó en estos días por las provincias orientales como consecuencia de los coletazos de lluvia enviados por la tormenta Wilma , que en tiempo record se convirtió en huracán de máxima intensidad, con muchas probabilidades de visitar el occidente de la isla este fin de semana

Vaya temporadita la de este año. Felicitaciones a quienes alertaron desde temprana fecha tamaño acabose, aunque ciertamente lo mejor hubiese resultado que se equivocaran

Tantos huracanes que se han acabado las letras para bautizarlos, hecho que hacía 70 años no ocurría. De ahora en adelante –habrá que tener en cuenta que la temporada culmina el 30 de noviembre–, habrá que echar mano al alfabeto griego.

Las lluvias en oriente han sido más que intensas. Miles de personas han sido evacuadas por la defensa civil para evitar males mayores. Tanta fue la fuerza del agua, que se llevó en claro la línea conductora que desde Santiago de Cuba debe alumbrar a la provincia de Guantánamo.

Y para colmo, en esta última ciudad, segunda en importancia en la isla, los pozos de la termoeléctrica se inundaron y la central detuvo las labores para incrementar aún más los famosos “apagones”.

La Habana ahora mismo sufre de continuos cortes de electricidad. Y no por el huracán, sino porque la planta Antonio Guiteras precisa de un mantenimiento general como consecuencia de un esfuerzo no muy loable durante el verano.

En fin, que ya hemos comenzado a prepararnos para el diluvio de fin de semana. Los expertos conceden muchas posibilidades de que de un momento a otro comience San Isidro a hacer de las suyas.

Volverán las afectaciones en viviendas, sembrados, viales y en todo aquello humano o material que el exceso del líquido pueda dañar. Como es habitual, Cuba sabe enfrentarse a tales desgracias a pesar del desgaste económico que tal “guerra” acarrea.

Wilma será uno más. Y vendrán otros. Vaya, que “no escampa”.
Edita Asesores de Publicaciones S.L.