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Las
elecciones bolivianas previstas para el próximo 4
de diciembre están canceladas. La Corte Nacional
Electoral ha decidido la suspensión después
de que el pasado viernes el Congreso no consiguiera ningún
acuerdo sobre una nueva distribución de los escaños.
Hoy lunes, los comités cívicos de cada una
de las regiones enfrentadas en la 'guerra autonómica'
mantiene reuniones extraordinarias. El presidente Eduardo
Rodríguez vigilará estas negociaciones, si
no hay un pacto, podría imponer un reparto de los
asientos en el Congreso a través de un decreto.
El mandatario
boliviano ha advertido en dos ocasiones con acabar con este
enfrentamiento a través de un decreto ley y así
asegurar el calendario electoral. Pero en ambas ocasiones
ha optado por no ejecutarlo. Algunos analistas creen que
esta solución podría tener unas repercusiones
muy negativas a medio plazo.
La discusión
del nuevo reparto de los escaños se hace a instancia
del Tribunal Constitucional. El fallo de esta Corte obliga
a la redistribución, pero no dice cómo, sin
embargo, sí indica que el cambio se debe hacer a
través de una ley, con la aprobación de la
Cámara baja, no a través de un decreto. Si
el presidente llevara a cabo su anuncio, el nuevo reparto
se podría considerar inconstitucional y si se celebran
las elecciones, ilegales.
Por
el momento, los comicios están paralizados y sin
nueva fecha prevista. La Corte Nacional Electoral no ha
dado ninguna otra fecha, está a la espera de que
es solucione este conflicto.
Esta
incertidumbre molesta mucha al Movimiento Al Socialismo
(MAS), el único partido político de Bolivia
que mantiene una estructura unida en estos momentos. Su
líder, Evo Morales, el candidato favorito a ganar
las elecciones presidenciales ha lanzado un ultimátum
a los miembros del Congreso. Morales ha advertido que si
esta semana no se acaba con esta crisis, está dispuesto
a emprender grandes movilizaciones.
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