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El
descenso de la renta fija europea durante el mes de octubre
no impide que el comportamiento de los bonos en 2005 siga
siendo destacado. Pese a que su precio está cerca
de sus mínimos de los últimos seis meses,
los bonos se han revalorizado más de un 8% desde
enero.
Octubre
ha sido el peor mes para la renta fija europea en los últimos
dos años, después de que en sus primeros días
el presidente del Banco Central Europeo (BCE) expresara
su intención de mantener una estrecha vigilancia
del comportamiento de los precios, lo que fue interpretado
como una señal de que los tipos de interés
en la zona euro comenzarán a subir antes de lo esperado.
Además,
las palabras de Trichet, reforzadas por declaraciones de
otros miembros del consejo de Gobierno del BCE, unidas a
ciertos síntomas de recuperación en la economía
europea han caído en un contexto de por sí
negativo para los bonos.
Durante
este verano, la renta fija europea alcanzó sus mínimos
históricos de rentabilidad, al calor de rumores de
una posible bajada de tipos de interés en agosto,
un movimiento que finalmente no se produjo.
Los
inversores manifestaron entonces sus dudas respecto al comportamiento
del mercado y consideraron que los bonos estaban sobrevalorados
y su rentabilidad demasiado reducida si se tenían
en cuenta los fundamentales de la economía de la
eurozona.
El
precio de los bonos ha descendido más de un 11% desde
los mencionados mínimos de rentabilidad, lo que ha
impedido que la renta fija europea registre un año
tan positivo como el pasado.
Muy
distinto ha sido el comportamiento de los bonos en EEUU,
que acumulan un retroceso del 6,5% desde enero. Ayer, la
Reserva Federal decretó la séptima subida
de tipos en lo que va de año.
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