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El
ahorro de los hogares españoles se ha reducido un
30% entre 1995 y 2001 y el actual nivel de endeudamiento
de las familias está alcanzando tasas insostenibles.
Una alarma ya oída otra veces, pero que llama la
atención cuando la que la lanza es la propia Fundación
de Cajas de Ahorros (Funcas).
En sus últimos Cuadernos de Información Económica,
Funcas analiza el incremento de la ratio de endeudamiento
de los hogares españoles, cuya primera causa es la
adquisición de una vivienda. Según los datos
proporcionados por Funcas, la deuda de las familias en 2004
ya ha alcanzado el 63,4% del PIB y para este año
se prevé un nuevo incremento. La renta de los hogares
ya no llega ni para cubrir las amortizaciones de los pasivos
financieros que tienen que ser pagados a través de
nuevo endeudamiento. En esta situación, las familias
están muy expuestas ante una próxima subida
de tipos de interés.
Responsabilidades. Funcas considera que no se puede
pedir a las entidades financieras que restrinjan la concesión
de créditos, porque prestar dinero es su negocio.
Cajas y bancos cumplen en cuanto ofrecen a los ciudadanos
una amplia variedad de productos de ahorros. Además,
según afirmó esta mañana en rueda de
prensa el director de la publicación de Funcas, Victorio
Valle Sánchez, un endurecimiento de las condiciones
monetarias en la zona euro no provocaría una crisis
de las entidades financieras, porque estas están
preparadas para enfrentarse a un cambio en el ciclo. Sin
embargo, los hogares podrían verse en la situación
de no poder cumplir con sus plazos de pago y esto les llevaría
a recortar drásticamente el consumo.
El Estado. Valle Sánchez afirmó además
que no se puede hacer la moralina a las familias pidiéndoles
que ahorren más. Funcas tampoco cree que las
empresas, cuyo ratio de endeudamiento está en el
81,8% del PIB, tengan que recortar sus deudas. Es
normal que las empresas tengan una elevada necesidad de
financiación externa y que la busquen en el mercado,
según los expertos de la Fundación. Este mecanismo,
además, permite que el mercado ejerza un control
sobre las inversiones empresariales, otorgando financiación
más barata a las que considere buenas y rentables.
En cambio, según Funcas, una primera respuesta a
estos problemas es incrementar el ahorro público
para mejorar la capacidad de financiación de la economía
española. Valle Sánchez dijo que la administración
pública debería aprovechar el buen comportamiento
de la economía para incrementar su tasa de ahorro
y criticó los Presupuestos del Estado para 2006 por
ser demasiado expansivos. En su opinión, el Estado
habría tenido que ponerse como objetivo para el próximo
año alcanzar un superávit de hasta el 1,5%
o el 2% del PIB.
Valle
Sánchez también manifestó que los Gobiernos
deberían dejar de utilizar las rebajas fiscales
como arma electoral. Incluso el director de la revista
de Funcas dijo que los recortes de impuestos que se han
hecho a lo largo de los últimos años han contribuido
a reducir la propensión al ahorro de las familias,
porque los hogares dan ahora por descontado que antes o
después se les va a reducir más el gravamen
fiscal y cuentan con estos recursos que aún no tienen
a la hora de tomar sus decisiones de gasto.
Norte y Sur. El ahorro medio de las familias se
sitúa en el 14% de la renta bruta, pero su distribución
geográfica varía mucho. Funcas ha elaborado
un detallado mapa del ahorro en el que se evidencia que
las provincias del norte son las más ahorradoras.
Por el otro extremo se sitúa Andalucía, la
región que menos ahorra de todo el país. La
provincia con más porcentaje de ahorro sobre la renta
bruta es Alava, que se contrapone a Granada con un 8,8%.
Los expertos de Funcas admiten que esta distribución
está indisolublemente relacionada con la renta per
cápita de las diferentes provincias, siendo las más
ahorradoras las que tienen las rentas superiores. Sin embargo,
según la Fundación, también se trata
de una mayor o menor propensión al ahorro.
El
mapa también evidencia que en los grandes centros
urbanos, comenzando por Madrid y Barcelona, los hogares
tienen más dificultad para ahorrar.
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