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La
incertidumbre sobre la contabilidad de las grandes empresas
estadounidenses, y su perniciosa relación con las
operaciones que realizan sobre derivados financieros, volvió
a adueñarse ayer de Wall Street, cuando los responsables
de General Electric admitieron que el supervisor bursátil
estadounidense ha decidido realizar una investigación
formal sobre las cuentas presentadas por la empresa desde
mayo de 2001 hasta el primer trimestre de este año.
El
problema reside en la valoración de las coberturas
comprometidas por la empresa como sistema para atenuar el
riesgo de los préstamos que realiza GE Capital, su
poderosa filial financiera.
Antes
de que la investigación llegara al estado actual,
la SEC ya había mantenido contactos con la empresa
que volvió a presentar las cuentas de ese periodo
tras realizar una auditoría interna.
Entonces
se aplicó una reducción total del beneficio
neto conjunto supervisado de sólo 381 millones, lo
que supuso una reducción del 1% a repartir entre
14 trimestres, con lo que los cambios apenas fueron perceptibles.
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