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La
sociedad gestora de la Bolsa de Londres ha anunciado su
intención de cerrar en breve el periodo de puja para
hacerse con su control.
Para
entonces, ha adelantado un plan de retribución a
los accionistas, que podría compensar las reticencias
a ser adquirida por rivales.
La
puja por el control de London Stock Exchange (LSE) está
próxima a su fin, y los analistas comienzan a coincidir
en que la compañía está reforzando
su intención de permanecer como sociedad independiente
y no someterse al control de rivales como Euronext y Deutsche
Boerse, o el banco australiano Macquarie, interesados en
su adquisición.
Esta
misma semana, las autoridades británicas de Competencia
impusieron condiciones a una posible operación sobre
LSE, en especial a Euronext, que con esta compra se convertiría
en la mayor sociedad gestora de bolsas, por delante del
NYSE.
En
una intensa jornada, que incluía la presentación
de sus resultados, la sociedad gestora de la Bolsa de Londres
ha dejado claro que desea cerrar cuanto antes el plazo para
evaluar ofertas de compra.
Admite
que las negociaciones sobre esta cuestión prosiguen,
y ha declinado desvelar si finalmente aceptarán o
rechazarán estas ofertas.
Pero
en el día de hoy ha anunciado una notable mejora
de sus planes de retribución a sus accionistas, que
incluye unas inversiones de unos 370 millones de euros,
con un dividendo que se duplicará desde los dos hasta
los cuatro peniques.
El
anuncio de la mejora de la política de retribución
a los accionistas se produce justo en el día en el
que London Stock Exchange ha comunicado el aumento en un
24% de sus beneficios en su primer semestre fiscal, hasta
los 75 millones de euros, gracias al incremento de la contratación
y al resugir de las OPV.
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