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Los
responsables del Tesoro de EEUU vivirán el próximo
año un tiempo ajetreado. Las
emisiones de deuda alcanzarán un nuevo récord
histórico y el regreso del "treinta años"
será fundamental para reconstruir de las zonas afectadas
por los huracanes.
El
país norteamericano alcanzará en 2006 un endeudamiento
nunca visto antes en su necesidad de solicitar al mercado
tanto el dinero necesario para mantener la administración
en marcha, como las cantidades adicionales que deben usarse
para pagar los gastos extraordinarios derivados del impacto
de las catástrofes naturales.
Y
el grueso de las emisiones se realizará el próximo
año. En el último trimestre de 2005, sin embargo,
el volumen de bonos nuevos colocados será discreto:
sólo 44.000 millones de dólares (36.457 millones
de euros).
La
administración intenta fijar un calendario claro
para evitar la presumible volatilidad que va a introducirse
en el mercado por culpa de la avalancha de nuevo papel y
de la necesidad de aumentar los intereses ofrecidos a los
inversores.
Pero
las fechas y las cantidades definitivas se van a ir desvelando
trimestre a trimestre.
El
regreso. Eso sí, las administraciones locales
van a bajar su ritmo de endeudamiento. Y esa circunstancia
otorga más espacio a los nuevos bonos federales.
La
feria comenzará en el primer trimestre del próximo
año, sobre el que ya se conocen varias cosas.
Por
ejemplo que las emisiones federales alcanzarán un
récord histórico: 171.000 millones de dólares
(141.685 millones de euros), y que cerca del 20% del total
de esa suma se colocará en febrero en una subasta
de deuda a 30 años que efectúa así
su regreso después de cuatro años de ausencia.
Tipos
de interés. La caída del ritmo de emisiones
de las administraciones locales es forzada. La tendencia
actual de los tipos de interés de referencia, ya
en el 4%, detiene el proceso de refinanciaciones emprendido
para rebajar costes financieros.
El
límite. Con las nuevas emisiones anunciadas,
el Gobierno federal superará el límite oficial
establecido sobre el endeudamiento que se sitúa por
el momento en 8,18 billones de dólares (6,78 billones
de euros).
Una
cantidad que supone el 68% del PIB estadounidense de un
año. Lo cierto es que durante el mandato de Bush
la recaudación fiscal no ha dejado de menguar.
En
2000, la cifra suponía un 20,9% del PIB. En 2004,
sólo supuso un 16,3%. Algo menos que este año
en el que se espera que aumente hasta el 17,5%. En 2004,
el déficit público marcó un récord
histórico: 412.800 millones de dólares (342.033
millones de euros).
El
año fiscal 2005 que se cerró en septiembre
fue mejor. La cifra se redujo un 19,3% hasta 333.000 millones
de dólares (275.713 millones de euros). Pero esa
tendencia no se mantendrá.
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