La
crisis política que sacude Brasil desde hace casi
cuatro meses parece que está dejando de hacer mella
en los ciudadanos brasileños, al menos en lo que
respecta a las perspectivas económicas del país.
El Índice de Confianza del Consumidor se incrementó
un 1,5% entre septiembre y octubre. Sin embargo, los empresarios
se mantienen pesimistas.
El
Índice de Confianza del Consumidor lo ha elaborado
la Fundación Getúlio Vargas (FGV). Se trata
de un indicador que consta de cinco preguntas y que tiene
el objetivo de captar a lo largo del tiempo la opinión
de los consumidores respecto a la evolución actual
y futura de la economía, el mercado laboral y los
precios.
El
Índice de Expectativas se incremento un 2,9%, lo
que demuestra que los brasileños son optimistas respecto
a la evolución de la economía en los próximos
meses. Sin embargo, empeora su percepción de la marcha
de la situación financiera de los núcleos
familiares: el porcentaje de personas que calificaron de
buena su situación descendió desde el 18,5%
de septiembre al 18,3% de octubre.
Los
empresarios y el real. Los empresarios son, en
general, más pesimistas que los consumidores. Según
la encuesta trimestral que elabora la Confederación
Nacional de Industria (CNI), la industria ha perdido dinamismo,
sobre todo entre las pequeñas y medianas empresas,
lo que ha afectado al mercado laboral. Además, el
stock de productos finales permanecen por encima
de lo deseado y esperado por tercer trimestre consecutivo.
Según
el coordinador de la unidad de encuestas de la CNI, estos
stocks y la estabilización de la producción
es lo que explica el pesimismo del sector. Además,
también está afectando al ánimo de
los empresarios la evolución de la tasa de cambio.
En estos momentos, el real sigue fortaleciéndose
frente al dólar. Según datos del Banco Central
(BC), hoy por cada dólar se recibían 1,25
reales, dos menos que el viernes cuando la tasa de cambio
cerró a 1,27 reales por divisa estadounidense. La
fortaleza de la moneda doméstica brasileña
afecta fundamentalmente al margen de beneficio de las empresas
exportadoras que las obliga a aumentar los precios, lo que
genera mayores expectativas de pérdida en el mercado
externo.
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