Este
fin de semana se ha organizado un gran revuelo en Brasil
y Cuba después de que una revista brasileña,
Veja, la misma que destapó los primeros
casos de corrupción asegurara en un reportaje que
el Gobierno cubano había contribuido con tres millones
de dólares (2,5 millones de euros) a la campaña
electoral que llevó a Lula al poder.
La
embajada de la isla en Brasil ha emitido un comunicado en
el que niega tajantemente esta información, que califica
de calumnia e injuria. El Gobierno cubano asegura que nunca
ha interferido en los asuntos internos del país que
dirige Lula. Según el comunicado, se trata de una
campaña de mentiras contra Cuba que busca entorpecer
la relación bilateral entre ambos países y
desviar la atención de los brasileños sobre
las investigaciones de corrupción que se están
llevando a cabo en EEUU. Detrás de esta información
estarían, según la Embajada cubana, "los
agresivos planes del imperialismo contra Cuba y contra Lula".
Malestar
en el Gobierno de Lula. Las acusaciones lanzada
por la revista Veja se apoyan en declaraciones
del abogado Rogerio Buratti (involucrado en un caso de corrupción)
y el economista Vladimir Poleto, ambos ex asesores del actual
ministro de Economía, Antonio Palocci, cuando era
alcalde de Ribeirao Preto.
La
información también ha sentado muy mal en
el Gobierno brasileño. Según aseguró
ayer el ministro de la Secretaría de Relaciones Institucionales,
Jacques, Wagner, "las especulaciones que contiene la
revista semana son, como en otras ocasiones, fantasías".
Y negó que Cuba haya contribuido a la campaña
de Lula de 2002.
Según
afirma Wagner, las contribuciones y gastos de la campaña
presidencia de 2002 fueron registrados de forma transparente
por el frente que apoyó la candidatura de Lula.
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