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Las
relaciones diplomáticas entre los gobiernos de Perú
y Chile vuelven a estar en crisis. El Congreso peruano discutirá
hoy un proyecto de ley para determinar el inicio de las
200 millas de su mar territorial, una iniciativa que ha
enfurecido a su país vecino, que asegura que sobrepasará
el límite fonterizo marítimo entre ambas naciones.
Los dos gobiernos tienen intereses en el área conflictiva,
rica en recursos marítimos entre los que destaca
la anchoveta, la materia prima para la elaboración
de la harina de pescado, de la que Perú es el principal
productor del mundo, y Chile el segundo.
Pero
el Gobierno chileno ya ha asegurado que ignorará
la resolución adoptada en el Congreso de Perú.
Así lo ha hecho saber el canciller de Chile, Ignacio
Walker, quien ha señalado a la prensa local que la
aprobación del proyecto de ley carece absolutamente
de efecto jurídico en el ámbito internacional.
Además, su colega de Defensa, Jaime Ravinet, ha indicado
que las Fuerzas Armadas del país mantendrán
la vigilancia de sus fronteras terrestres y el mar territorial.
Desde
Perú la percepción es diferente. El ministro
de Relaciones Exteriores de este país andino, Oscar
Maúrtua, ha calificado la discusión de la
medida como un acto soberano e interno. El canciller inició
esta semana conversaciones con representantes de los diferentes
partidos políticos y directores de medios de comunicación
para explicarles la necesidad de que el Congreso peruano
acepte el proyecto de ley.
La
disputa entre los dos países, que en días pasados
intercambiaron varias notas de disconformidad, podría
extenderse a la Cumbre de las Américas, que se celebrará
los días 4 y 5 de noviembre en Buenos Aires. El presidente
chileno, Ricardo Lagos, ha anunciado que explicará
su posición ante los gobiernos de Brasil y Argentina.
Lagos ha rechazado cualquier reunión con su homólogo
peruano, Alejandro Toledo, durante el encuentro, para resolver
la controversia.
Chile
apoyará su postura en razones históricas,
ya que considera que su frontera marítima con Perú
quedó definida en los dos acuerdos que se firmaron
en 1952 y 1954, que fueron suscritos por representantes
chilenos, peruanos y ecuatorianos. Sin embargo, Perú
asegura que estos documentos regulan exclusivamente la pesca.
Desde
Bolivia se mira con especial atención al conflicto.
El Gobierno boliviano reclama a su país vecino una
salida soberana al mar, una zona que perdió en 1904
tras la firma del polémico Tratado de Paz y Amistad,
que reguló el fin de la Guerra del Pacífico
que enfrentó a ambos países y por el que se
establecían definitivamente las fronteras entre las
dos naciones. Los bolivianos perdían con ello una
salida soberana de 400 kilómetros al Océano
Pacífico.
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