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Aunque
en un primer momento Honduras esperaba con preocupación
la llegada del huracán Beta, un cambio inesperado
en el trayecto del fenómeno meteorológico
propició que sólo se sintieran los efectos
en el norte del país. Fuentes de la Embajada española
en Honduras explicaron a Americaeconomica.com que
aunque algunos países han ofrecido ayuda internacional,
el presidente de la República, Ricardo Maduro, ha
asegurado que si bien la Administración hondureña
ha agradecido la rápida respuesta por parte de diferentes
gobiernos, cuenta con suficientes recursos para hacer frente
a los desastres originados por Beta.
Los
funcionarios explicaron además que actualmente el
Gobierno de Honduras realiza una evaluación de las
zonas más afectadas y aunque todavía no hay
información preliminar, no se ha hablado de ninguna
muerte. Sin embargo, las mismas fuentes añadieron
que las autoridades se vieron obligadas a evacuar a 11.000
hondureños de los estados de Gracias a Dios, Atlántida
y Colón.
El
sentir general del país es que el
huracán ha pasado de largo, ya que ha impactado tangencialmente sobre Honduras
y que aunque Beta ha provocado inundaciones
y desprendimientos, se temía un mayor impacto en
la región.
El
presidente de Honduras ha añadido
que el suelo del país está saturado por agua
debido a los últimos fenómenos registrados
en la presente temporada de huracanes, con lo que aludía a que las
inundaciones suponen un peligro mucho mayor que los fuertes vientos.
Estado
de alerta. A pesar de que Beta no ha causado
de momento grandes estrasgos en Honduras, el Gobierno de Ricardo Maduro
mantiene al país bajo estado de alterta debido a las fuertes precipitaciones que se mantendrán durante los próximos días.
Según ha declarado el portavoz de la Comisión
Permamente de Contingencias, José Ramón Molina,
el mal tiempo ha dificultado el envío de alimentos
y ayuda sanitaria a las regiones más afectadas
por la tormenta tropical, situadas en el litoral hondureño.
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