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Lunes 31 de octubre de 2005 
 
El huracán Beta sale de Nicaragua sin dejar víctimas mortales
 

El Gobierno de Nicaragua se prepara para contabilizar los destrozos provocados por el huracán Beta, después de que el fenómeno meteorológico haya concedido un respiro al país tras haberse degradado a tormenta tropical. Según informaciones del Ejército nicaragüense, el temporal que hasta el momento no ha dejado ninguna víctima mortal, ha sido especialmente violento en el Caribe nicaragüense, lo que ha obligado a evacuar a más de un 5% de los 350.000 habitantes que viven en la región. Aunque los expertos aseguran que Beta comienza a salir de Nicaragua, las autoridades mantienen el estado de alerta por las fuertes precipitaciones.

Pero Beta también ha desatado su furia sobre Honduras, en concreto en la región fronteriza con Nicaragua. Según los últimos informes, el huracán ha forzado a casi 8.000 hondureños a desalojar sus viviendas durante los últimos dos días. Además, el país también se encuentra en alerta máxima ya que se preven fuertes lluvias en el centro y en el sur.

El presidente de Honduras, Ricardo Maduro ha añadido que el suelo hondureño está saturado por agua debido a los últimos fenómenos registrados en la presenta temporada de huracanes, porque lo que las inundaciones suponen un importante peligro en comparación con lo que puedan provocar los fuertes vientos.

Los gobiernos de ambos países han comenzado a pedir asistencia internacional para paliar los efectos de este último temporal. De momento el presidente de Nicaragua, Enrique Bolaños, ha anunciado que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) le ha ofrecido una ayuda de 250.000 dólares (207.314 euros), según recoge la prensa local.

El número 23. Beta constituye el huracán número 23 de una extraordinaria temporada activa de fenómenos meteorológicos desde el 1 de junio de este año. Con Wilma se agotó la designación de temporales con nombres franceses, españoles e ingleses lo que obligó a los expertos a recurrir al alfabeto griego para denominar a los huracanes posteriores.

 

 
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