| El
Gobierno de Nicaragua se prepara para contabilizar los destrozos
provocados por el huracán Beta, después
de que el fenómeno meteorológico haya concedido
un respiro al país tras haberse degradado a tormenta
tropical. Según informaciones del Ejército
nicaragüense, el temporal que hasta el momento no ha
dejado ninguna víctima mortal, ha sido especialmente
violento en el Caribe nicaragüense,
lo que ha obligado a evacuar a más de un 5% de los
350.000 habitantes que viven en la región. Aunque
los expertos aseguran que Beta comienza a salir
de Nicaragua, las autoridades mantienen el estado de alerta
por las fuertes precipitaciones.
Pero
Beta también ha desatado su furia sobre
Honduras, en concreto en la región fronteriza con
Nicaragua. Según los últimos informes, el
huracán ha forzado a casi 8.000 hondureños
a desalojar sus viviendas durante los últimos dos
días. Además, el país también
se encuentra en alerta máxima ya que se preven fuertes
lluvias en el centro y en el sur.
El
presidente de Honduras, Ricardo Maduro ha añadido
que el suelo hondureño está saturado por agua
debido a los últimos fenómenos registrados
en la presenta temporada de huracanes, porque lo que las
inundaciones suponen un importante peligro en comparación
con lo que puedan provocar los fuertes vientos.
Los
gobiernos de ambos países han comenzado a pedir asistencia
internacional para paliar los efectos de este último
temporal. De momento el presidente de Nicaragua, Enrique
Bolaños, ha anunciado que el Banco Centroamericano
de Integración Económica (BCIE) le ha ofrecido
una ayuda de 250.000 dólares (207.314 euros), según
recoge la prensa local.
El
número 23. Beta constituye el huracán
número 23 de una extraordinaria temporada activa
de fenómenos meteorológicos desde el 1 de
junio de este año. Con Wilma se agotó
la designación de temporales con nombres franceses,
españoles e ingleses lo que obligó a los expertos
a recurrir al alfabeto griego para denominar a los huracanes
posteriores.
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