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faltan menos de cinco meses para que el Gobierno de Alejandro
Toledo termine su legislatura, la crisis de su gabiente
está lejos de solucionarse. El actual ministro de
Relaciones Exteriores, Óscar Maúrtua, acudirá
hoy ante la Comisión de Fiscalización del
Congreso peruano, para dar su versión sobre el contenido
de una cinta en la que el ex canciller Fernando Olivera,
reveló a un empresario televisivo que en su designación
como ministro de Relaciones Exteriores faltaba la firma
del entonces jefe del Gabinete, Carlos Ferrero. Según
la grabación, cuya veracidad aún es estudiada
por expertos, Maúrtua era el único que conocía
estas presuntas irregularidades.
Pero
tras las declaraciones de Maúrtua, la comisión
encargada de llevar el caso, tendrá aún que
cerciorarse de la autenticidad de la cinta, cuyos resultados
podrían tardar casi dos semanas más, según
indica la prensa regional. No obstante, el Ejecutivo ha
detallado que la grabación es pésima por lo
que existen posibilidades de que sea un engaño.
El
veredicto podría afectar a las relaciones que Alejandro
Toledo mantiene con Olivera, ya que éste es líder
del Frente Independiente Moralizador (FIM), un partido que
gobierna en coalición con el Ejecutivo toledano desde
2001. Sin embargo, el presidente peruano afirmó que
su alianza con el FIM sigue firme y que no se discute bajo
ningún término su revisión o continuidad.
Prácticamente las mismas palabras que defendió
cuando se inició la crisis en su Gobierno el pasado
mes de agosto.
Olivera
y Ferrero, enemigos. La tormenta se desató
cuando el ministro de Relaciones Exteriores anterior a Olivera,
Miguel Rodríguez Cuadros, anunció su dimisión
para, según fuentes consultadas por Americaeconomica.com,
convertirse en el representante de Naciones Unidas en Ginebra.
Toledo nombró entonces a su aliado en el poder, Fernando
Olivera, para que ocupase el cargo.
Pero
esta decisión no sentó bien a Carlos Ferrero,
que renunció a su puesto como primer ministro por
discrepar con la decisión del presidente de Perú.
Con él, tuvieron que presentar la dimisión
el resto de sus colegas para que volviesen a jurar sus cargos,
tal como legisla la Constitución peruana.
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