Viernes 28 de octubre de 2005
 
El mandatario venezolano participará en un evento paralelo contra el Gobierno
de EEUU, la III Cumbre de los Pueblos
 
Chávez 'calienta' la Cumbre de las Américas
G. Velasco
 

El presidente de EEUU, George Bush, tendrá la semana que viene, en la Cumbre de las Américas, una nueva oportunidad para 'vender' a los mandatarios latinoamericanos las ventajas de su proyecto de integración comercial para todo el continente, el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Pero su homólogo venezolano, Hugo Chávez, está dispuesto a fastidiarle la misión. Él será el protagonista de una cumbre paralela anti Bush y también es quien se ha encargado de caldear el ambiente con el anuncio de nuevos avances en sus planes para lanzar Petrocaribe y Petrosur, proyectos que molestan especialmente en Washington.

Los próximos días 4 y 5 de noviembre, la ciudad argentina de Mar de la Plata se convertirá en un hormiguero de presidentes, ministros, sindicalistas, músicos... Todos ellos tienen una cita, la IV Cumbre de las Américas. Pero no será el único evento que centrará la atención de los medios de comunicación internacionales. Habrá otro paralelo, la III Cumbre de los Pueblos, una 'contra cumbre' organizada por una multitud de organizaciones anti globalización, partidos de izquierda de todo el mundo y sindicatos. Allí estará, por ejemplo, el líder de los 'piqueteros' argentinos, Luis D'Elía, un hombre próximo a Kirchner, representantes de la Confederación de Trabajadores de Argentina (CTA), las Madres de la Plaza de Mayo, el premio Nobel de la Paz Aldolfo Pérez Esquival, y cantantes como el cubano Silvio Rodríguez, el francés Manu Chao o el argentino Horacio Fontova. Y también estará Chávez.

La asistencia, ya confirmada, del presidente de Venezuela otorgará a este encuentro un rango del que no gozaría sin su presencia y una importancia política que restará protagonismo a la Cumbre de las Américas, la oficial a la que asistirán Bush y los 34 mandatarios latinoamericanos (todos los de la región menos el cubano, Fidel Castro). Es posible, además, que algún otro presidente se dé una vuelta por el recinto donde se celebra la reunión 'rebelde'.

Una manifestación masiva. El objetivo de este evento es fundamentalmente mostrar su rechazo a Bush, un hombre que despierta muy pocas simpatías en el país anfitrión, por lo que es muy probable que la manifestación convocada para recibirle, y no con aplausos, sea un éxito. Algunos organizadores hablan incluso de 10.000 personas.

Varios asuntos económicos centrarán la III Cumbre de los Pueblos. Uno de ellos será la oposición al ALCA que ha propuesto Washington y con la que, según sus detractores, el país estadounidense pretende imponer su hegemonía en el subcontinente. Chávez ha sido uno de los más radicales opositores a este plan y ha planteado otra opción para librarse de Washington, la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), un proyecto que ha contado con el apoyo del resto de países latinoamericanos en los diferentes encuentros que se han producido a lo largo de este año.

No obstante, el plan de Bush parece a estas alturas un proyecto cadáver. El ALCA tenía que haber entrado en vigor este año, pero las diferencias con países como Argentina, Brasil y Venezuela han impedido su puesta en marcha. De hecho, en la anterior Cumbre de las Américas, la celebrada en Monterrey en enero de 2004, estas tres naciones impidieron que en la declaración final se hiciera una referencia explícita sobre la fecha de entrada en vigor del ALCA. ¿Ocurrirá lo mismo esta vez?

No parece que la actitud de las naciones latinoamericanas haya cambiado demasiado. Washington lo sabe y por eso, mientras insiste cada vez que puede en la idea del ALCA, va tejiendo poco a poco su red comercial a través de acuerdos bilaterales con los países de las diferentes áreas comerciales, como Centroamérica, donde acaba de entrar en vigor el Cafta, o la Comunidad Andina de Naciones (CAN), cuyos países miembros ultiman un acuerdo que probablemente esté listo antes de final de año, para disgusto de Chávez.

La desazón de Chávez. Esta misma semana, el Gobierno venezolano ha mostrado su desazón por la intromisión de Washington en su plan de integración económica para la comunidad andina. El avance de las negociaciones para la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU ha molestado al Ejecutivo venezolano e incluso ha amenazado con realizar "ajustes" en las relaciones económicas que mantiene con las naciones que firmen el acuerdo con Washington.

Se trata de una muestra más de la pelea que mantienen EEUU y Venezuela por hacerse con el liderazgo del proceso de integración económica en el subcontinente. De momento, parece que Chávez gana gracias a su proyecto para unir energéticamente a los diferentes bloques comerciales. Pero la insistencia de Bush en planear sobre los países andinos supone una amenaza.

Las negociaciones que mantienen estas naciones, entre ellas Colombia, Ecuador y Perú, con Washington para la firma de un TLC avanzan y Chávez se ha puesto en guardia. El ministro de Integración y Comercio Exterior, Gustavo Márquez, ha sido claro: las relaciones económicas que mantiene Venezuela con aquellos países que firmen el TLC con EEUU sufrirán ajustes. El funcionario venezolano hizo estas declaraciones en una entrevista concedida al canal estatal Venezolana de Televisión, en la que advirtió que si esa situación llega a darse "habrá que discutir muchas cosas".

Algunos expertos venezolanos han criticado las amenazas del Gobierno de Chávez y consideran que es una muestra más de que la Administración venezolana utiliza el petróleo como arma política. De hecho, muchos de los países andinos que mantienen negociaciones con EEUU están pendientes de la concreción de algunos proyectos de cooperación energética con Venezuela.

Proyectos en peligro. Este es el caso de Colombia, país que negoció la creación conjunta de un gasoducto binacional. Este proyecto lleva ya rondando las mentes de sus promotores más de un año, pero en sucesivas ocasiones se ha aplazado. Sin embargo, hace algo más de un mes que las negociaciones se desbloquearon y comenzó a tomar forma el acuerdo. En otros países, como en Ecuador, existe un acuerdo para que Venezuela venda gas licuado del petróleo, un pacto que tiene que renegociarse este año porque en noviembre finaliza el contrato que mantiene la petrolera estatal venezolana, Pdvsa, con la empresa holandesa Trafigura.

Además, Chávez también ultima la creación de Petroandina, un proyecto de integración energética que permitirá a los países de este bloque comercial adquirir crudo venezolano a precios preferenciales.

Pero no sólo el petróleo. También podría haber otros negocios en peligro en el caso de que Venezuela decida tomar represalias contra los países que firmen el TLC con EEUU. En Ecuador, por ejemplo, están pendientes de que se concrete la compra por parte del Gobierno de Chávez de bonos emitidos por el Tesoro ecuatoriano y que podría ascender a 300 millones de dólares (248 millones de euros), según se rumorea en círculos financieros del país.

El presidente venezolano probablemente se anime a mostrar su opinión sin tapujos sobre los planes comerciales de EEUU en Latinoamérica durante la Cumbre de los Pueblos, un evento en el que también está previsto que se organice un foro sobre energía con Petroamérica como protagonista, otro de los proyectos de Chávez que ya está en avanzado estado de gestación tras los acuerdos firmados para crear Petrocaribe, Petrosur y la mencionada Petroandina, los tres pilares de la integración energética latinoamericana que impulsa el mandatario.

Petrocaribe avanza. Precisamente Chávez ha aprovechado estos días previos a la Cumbre de las Américas para dar un paso más para la puesta en marcha de uno de esos tres bastiones, Petrocaribe, un plan que enoja especialmente a Washington.

Hace unos días, por primera vez, un funcionario estadounidense hizo una referencia explícita sobre el malestar que genera en el Gobierno de Bush este proyecto. Pero el mandatario venezolano, indiferente a las quejas de Washington, sigue avanzando hacia su objetivo. Esta semana ha firmado varios acuerdos bilaterales y ha anunciado que el mes que viene comenzarán las primeras entregas venezolanas de derivados del petróleo.

Los últimos países que han rubricado los convenios bilaterales han sido las islas caribeñas San Cristóbal y Nevis y Dominica (que se unen a San Vicente y Las Granadinas) y en las próximas semanas el resto de países que firmaron a finales de junio el acuerdo de Petrocaribe (Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, Santa Lucía, San Cristóbal y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Surinam y la República Dominicana) suscribirán sus respectivos pactos.

El ministro de Energía de Venezuela y presidente de Pdvsa, Rafa Ramírez, también adelantó que Venezuela aportará 10 millones de dólares (8,3 millones de euros) para contribuir al desarrollo de la infraestructura de almacenamiento y embarque de hidrocarburos en las islas del Caribe. El primer país en el que se iniciarán las obras será Dominica, donde se quiere construir un terminal de almacenamiento desde donde atender a otras islas vecinas.

Un desafío. La actitud de Chávez es un desafío en toda regla a los intereses estadounidense. Así se entiende el cabreo que mostró la pasada semana el subsecretario de Estado asistente para el Hemisferio Occidental de EEUU, Daniel Fisk, quien aseguró que Venezuela está tratando de "insertar una cuña" entre EEUU y el Caribe con la creación de Petrocaribe. Esta actitud no sólo se la reprocha a Chávez, sino también al Gobierno de Fidel Castro "con sus programas de servicios médicos y becas para estudiar en universidades cubanas".

Pero a pesar de todo, Petrocaribe sigue adelante. Y es probable que incluya en un futuro próximo a más miembros de los previstos. El presidente venezolano anunció hace unos días en París (Francia) que los territorios franceses de ultramar, Martinica y Guadalupe también formarán parte de este proyecto. Además, Ramírez ha asegurado que Venezuela estudia extender el convenio firmado entre este país y el Caribe para el suministro de crudo en condiciones preferentes a las naciones de Centroamérica.

Y de pulso en pulso, el próximo lunes, a tan sólo unos días de que se inicie la Cumbre de las Américas, comenzará a funcionar la cadena de televisión regional Telesur, creada a iniciativa de Chávez para competir con la CNN estadounidense. Parece que todo esta preparado para que la Cumbre de Mar del Plata se convierta en un espectáculo con Chávez y Bush como protagonistas, un nuevo escenario para la pelea entre el ALCA y el ALBA.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.