| El Gobierno de
Lula da Silva ha hecho un gran esfuerzo desde que llegó al
poder para mejorar el perfil de la deuda interna del país.
Y lo está consiguiendo. Según los últimos datos,
el porcentaje de bonos que ofrecen una rentabilidad fija y que no están
indexados ni a los tipos de interés ni al tipo de cambio
representa ahora el 25,76% del total frente al 1,91% de cuando llegó
Lula al poder. Este cambio reduce la vulnerabilidad de la deuda
brasileña y ayudará a la nación a mejorar su
índice de riesgo país, ahora situado en los 370 puntos
básicos.
El porcentaje de los bonos que reciben el nombre
de prefijados, aquellos que no están indexados ni a la tasa
selic ni a los precios y que tienen un valor definido en el momento
de emisión, respecto al total de la deuda interna se ha incrementado
hasta el 25,76% hasta sumar 240.390 millones de reales (88.767 millones
de euros), un volumen nunca visto desde que el Ministerio de Hacienda
inició la serie histórica de títulos prefijados
en diciembre de 1999. Como muestra de este incremento basta un dato.
En enero de 2003, cuando Lula llegó al poder, el porcentaje
de deuda prefijada era del 1,91% del total.
Este incremento responde al cambio de estructura
de la deuda brasileña. Mientras que estos bonos aumentan
su peso, otros lo reducen poco a poco. Es el caso de los títulos
indexados a la evolución de los tipos de interés,
cuyo porcentaje del total de la deuda ha caído desde el 55,85%
en agosto al 54,33% en septiembre hasta alcanzar los 507.000 millones
de reales (187.218 millones de euros). También se reduce
el volumen de bonos vinculados al tipo de cambio, que ha pasado
a representar el 3,82% desde el 4,11% de agosto hasta situarse en
los 35.600 millones (13.145 millones de euros).
El efecto de los tipos de interés.
Este cambio en el perfil de la deuda responde al deseo
del Gobierno de mejorar su estructura y reducir su vulnerabilidad
a variaciones del tipo de cambio o de los tipos de interés.
Sin embargo, a pesar de esta mejora, el Gobierno no ha podido evitar
que la deuda interna se haya incrementado debido, entre otras cosas,
al impacto de los tipos de interés en el porcentaje de bonos
indexados a la tasa selic. En un año, ese incremento ha sido
de 100.000 millones de reales (36.926
millones de euros) hasta alcanzar en septiembre los 933.200 millones
de reales (344.599 millones de euros).
Mientras el Gobierno lava la cara de la deuda,
el Partido de los Trabajadores (PT) que lidera hace lo propio con
su imagen. La nueva cúpula directiva del PT ha dado esta
semana una muestra de la que será su implacable política
contra los corruptos. Esta formación política ha expulsado
al ex tesorero Delubio Soares, la primera sanción interna
relacionada con los escándalos de los sobornos.
El PT ha seguido la recomendación de
la Comisión de Ética del partido y ha sometido a la
votación de los 56 miembros del órgano de dirección
la expulsión de Soares. El "sí" ganó
por una mayoría de 37 votos.
Primera expulsión en el PT.
Soares dimitió en julio como tesorero por su participación
en los casos de corrupción, una implicación que él
mismo reconoció después. Ha sido esta confesión
la que ha propiciado su expulsión del PT. Al parecer, fue
uno de los principales artífices, junto al publicista Marcos
Valerio, del esquema montado para sobornar a diputados de otros
partidos con el objetivo de garantizarse el apoyo a los proyectos
del Gobierno en el Congreso.
Pero no es ésta la única estrategia
que el partido gobernante va a poner en marcha para ganarse la confianza
de los electores. Además, ha iniciado una gira por diferentes
programas del país para reconstruir su imagen. Algo que,
de momento no ha impedido, un nuevo varapalo en las encuestas de
Lula y su Gobierno.
Según la agencia Datafolha, los brasileños
siguen castigando a la Administración brasileña por
el estallido de los casos de corrupción. Según una
encuesta divulgada esta semana, el porcentaje de la población
que califica al Ejecutivo de bueno u óptimo es el mismo que
el que lo considera malo o pésimo: el 28%. En agosto, esa
cifra era en el primer caso del 31% y en el segundo del 26%.
Otro varapalo en las encuestas. El
prestigio de Lula también sufre un duro varapalo. Cae 11
puntos porcentuales si se compara con los datos de julio, mes en
el que por primera vez se incluye la pregunta que hace referencia
directa a la percepción que tiene la población del
presidente. En ese momento, el 51% de los brasileños encuestados
afirmó que la labor de Lula era buena y hoy son sólo
el 40% los que la califican de esta manera. El porcentaje de los
que opinan mal del presidente se ha incrementado desde el 12% al
20%.
A pesar de todo, la oposición parece
que no acaba de salirse con la suya y hoy viernes 28 de octubre
ha recibido una muy mala noticia. El Tribunal Supremo ha anulado
la propuesta aprobada por la Comisión de Ética para
quitar al diputado del PT y ex ministro de la Presidencia, José
Dirceu, su mandato y derechos políticos durante ocho años.
Un nuevo triunfo de Dirceu frente a quienes preferirían verle
fuera de la Cámara baja.
Mientras tanto, en el Congreso siguen las investigaciones.
Hace unos días una de las comisiones parlamentarias que investiga
los casos de sobornos ha decretado el levantamiento del secreto
bancario de 14 fondos de inversión relacionados, en su mayoría,
con empresas estatales y de 30 brokers para averiguar su
vinculación con los préstamos concedidos al PT que
nutrieron la contabilidad paralela de esta formación política.
El secreto bancario. La mayoría
de los fondos investigados pertenece a empresas y entidades financieras
estatales como, por ejemplo, Previ, del Banco de Brasil; Funcef,
de la Caixa Económica, y Petros, de Petrobras.
La Comisión también ha levantado
el secreto bancario para que pueda descubrirse el nombre de las
personas y empresas relacionadas con el Instituto de Reaseguros
de Brasil, entidad que está siendo investigada por el Gobierno
después de que se conociera que un aliado del Gobierno de
Lula presionó a esta firma con el objetivo de conseguir dinero
para financiar el partido.
Estas actuaciones se enmarcan en las investigaciones
que se están llevando a cabo en la Cámara baja brasileña
para depurar responsabilidades en los casos de corrupción
que han sacudido al Gobierno. Los diputados han pedido incluso ayuda
a EEUU para descubrir quién participó ilegalmente
en la financiación de las campañas electorales de
Lula. Un grupo de diputados viajará al país norteamericano
para entrevistarse con funcionarios del Departamento de Justicia
y con el fiscal de distrito de Manhattan. Pretenden encontrar documentos
bancarios que revelen el nombre de las personas que están
detrás de las contribuciones a las campañas realizadas
desde cuentas en EEUU.
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