Viernes 28 de octubre de 2005
 
Se reduce el porcentaje de bonos indexados a la tasa selic y al tipo de cambio
 
Lula lava la cara a la deuda interna
Americaeconomica.com
 

El Gobierno de Lula da Silva ha hecho un gran esfuerzo desde que llegó al poder para mejorar el perfil de la deuda interna del país. Y lo está consiguiendo. Según los últimos datos, el porcentaje de bonos que ofrecen una rentabilidad fija y que no están indexados ni a los tipos de interés ni al tipo de cambio representa ahora el 25,76% del total frente al 1,91% de cuando llegó Lula al poder. Este cambio reduce la vulnerabilidad de la deuda brasileña y ayudará a la nación a mejorar su índice de riesgo país, ahora situado en los 370 puntos básicos.

El porcentaje de los bonos que reciben el nombre de prefijados, aquellos que no están indexados ni a la tasa selic ni a los precios y que tienen un valor definido en el momento de emisión, respecto al total de la deuda interna se ha incrementado hasta el 25,76% hasta sumar 240.390 millones de reales (88.767 millones de euros), un volumen nunca visto desde que el Ministerio de Hacienda inició la serie histórica de títulos prefijados en diciembre de 1999. Como muestra de este incremento basta un dato. En enero de 2003, cuando Lula llegó al poder, el porcentaje de deuda prefijada era del 1,91% del total.

Este incremento responde al cambio de estructura de la deuda brasileña. Mientras que estos bonos aumentan su peso, otros lo reducen poco a poco. Es el caso de los títulos indexados a la evolución de los tipos de interés, cuyo porcentaje del total de la deuda ha caído desde el 55,85% en agosto al 54,33% en septiembre hasta alcanzar los 507.000 millones de reales (187.218 millones de euros). También se reduce el volumen de bonos vinculados al tipo de cambio, que ha pasado a representar el 3,82% desde el 4,11% de agosto hasta situarse en los 35.600 millones (13.145 millones de euros).

El efecto de los tipos de interés. Este cambio en el perfil de la deuda responde al deseo del Gobierno de mejorar su estructura y reducir su vulnerabilidad a variaciones del tipo de cambio o de los tipos de interés. Sin embargo, a pesar de esta mejora, el Gobierno no ha podido evitar que la deuda interna se haya incrementado debido, entre otras cosas, al impacto de los tipos de interés en el porcentaje de bonos indexados a la tasa selic. En un año, ese incremento ha sido de 100.000 millones de reales (36.926 millones de euros) hasta alcanzar en septiembre los 933.200 millones de reales (344.599 millones de euros).

Mientras el Gobierno lava la cara de la deuda, el Partido de los Trabajadores (PT) que lidera hace lo propio con su imagen. La nueva cúpula directiva del PT ha dado esta semana una muestra de la que será su implacable política contra los corruptos. Esta formación política ha expulsado al ex tesorero Delubio Soares, la primera sanción interna relacionada con los escándalos de los sobornos.

El PT ha seguido la recomendación de la Comisión de Ética del partido y ha sometido a la votación de los 56 miembros del órgano de dirección la expulsión de Soares. El "sí" ganó por una mayoría de 37 votos.

Primera expulsión en el PT. Soares dimitió en julio como tesorero por su participación en los casos de corrupción, una implicación que él mismo reconoció después. Ha sido esta confesión la que ha propiciado su expulsión del PT. Al parecer, fue uno de los principales artífices, junto al publicista Marcos Valerio, del esquema montado para sobornar a diputados de otros partidos con el objetivo de garantizarse el apoyo a los proyectos del Gobierno en el Congreso.

Pero no es ésta la única estrategia que el partido gobernante va a poner en marcha para ganarse la confianza de los electores. Además, ha iniciado una gira por diferentes programas del país para reconstruir su imagen. Algo que, de momento no ha impedido, un nuevo varapalo en las encuestas de Lula y su Gobierno.

Según la agencia Datafolha, los brasileños siguen castigando a la Administración brasileña por el estallido de los casos de corrupción. Según una encuesta divulgada esta semana, el porcentaje de la población que califica al Ejecutivo de bueno u óptimo es el mismo que el que lo considera malo o pésimo: el 28%. En agosto, esa cifra era en el primer caso del 31% y en el segundo del 26%.

Otro varapalo en las encuestas. El prestigio de Lula también sufre un duro varapalo. Cae 11 puntos porcentuales si se compara con los datos de julio, mes en el que por primera vez se incluye la pregunta que hace referencia directa a la percepción que tiene la población del presidente. En ese momento, el 51% de los brasileños encuestados afirmó que la labor de Lula era buena y hoy son sólo el 40% los que la califican de esta manera. El porcentaje de los que opinan mal del presidente se ha incrementado desde el 12% al 20%.

A pesar de todo, la oposición parece que no acaba de salirse con la suya y hoy viernes 28 de octubre ha recibido una muy mala noticia. El Tribunal Supremo ha anulado la propuesta aprobada por la Comisión de Ética para quitar al diputado del PT y ex ministro de la Presidencia, José Dirceu, su mandato y derechos políticos durante ocho años. Un nuevo triunfo de Dirceu frente a quienes preferirían verle fuera de la Cámara baja.

Mientras tanto, en el Congreso siguen las investigaciones. Hace unos días una de las comisiones parlamentarias que investiga los casos de sobornos ha decretado el levantamiento del secreto bancario de 14 fondos de inversión relacionados, en su mayoría, con empresas estatales y de 30 brokers para averiguar su vinculación con los préstamos concedidos al PT que nutrieron la contabilidad paralela de esta formación política.

El secreto bancario. La mayoría de los fondos investigados pertenece a empresas y entidades financieras estatales como, por ejemplo, Previ, del Banco de Brasil; Funcef, de la Caixa Económica, y Petros, de Petrobras.

La Comisión también ha levantado el secreto bancario para que pueda descubrirse el nombre de las personas y empresas relacionadas con el Instituto de Reaseguros de Brasil, entidad que está siendo investigada por el Gobierno después de que se conociera que un aliado del Gobierno de Lula presionó a esta firma con el objetivo de conseguir dinero para financiar el partido.

Estas actuaciones se enmarcan en las investigaciones que se están llevando a cabo en la Cámara baja brasileña para depurar responsabilidades en los casos de corrupción que han sacudido al Gobierno. Los diputados han pedido incluso ayuda a EEUU para descubrir quién participó ilegalmente en la financiación de las campañas electorales de Lula. Un grupo de diputados viajará al país norteamericano para entrevistarse con funcionarios del Departamento de Justicia y con el fiscal de distrito de Manhattan. Pretenden encontrar documentos bancarios que revelen el nombre de las personas que están detrás de las contribuciones a las campañas realizadas desde cuentas en EEUU.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.