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Europa se ha convertido en el paraíso
de las divisiones de fusiones y adquisiciones de la banca de inversión
de EEUU. Y la fiesta podría durar gracias a la competencia
feroz que desarrollan las empresas de capital riesgo y las compañías
tradicionales. Hay dinero disponible. Para unos y para otros.
Y como consecuencia los anuncios de operaciones
se multiplican. En el tercer trimestre de este año, según
las cifras de la consultora Dealogic, Europa ha registrado anuncios
de fusiones y adquisiciones por valor de 262.679 millones de euros,
superando en un 50,6% las cifras de EEUU que sólo han alcanzado
los 174.384 millones de euros.
Esta es la primera vez que que se produce este
fenómeno desde el primer trimestre de 2003 y casi se sitúa
en línea con las cifras habituales en los años de
la "burbuja tecnológica". Con una diferencia sustancial.
En aquellos tiempos, la mayoría de las operaciones se realizaban
a través de canjes de acciones, gracias a la sobrevaloración
que acumularon los mercados. En esta nueva oleada, el 74% de las
operaciones se realizan por medio de pagos en efectivo.
Apuestas cada vez más fuertes.
Además, las empresas de capital riesgo estadounidenses
están aumentando las cantidades de dinero que se juegan en
sus apuestas europeas. Los inversores apoyan este salto, cualitativo
y cuantitativo. Según los datos de la consultora especializada
Private Equity Intelligence desde enero hasta octubre de este año,
las empresas de capital riesgo han conseguido recaudar 149.000 millones
de dólares (123.202 millones de euros), una cifra muy superior
al anterior récord histórico de doce meses obtenido
en 2000, un año en que la recaudación fue de 98.000
millones de dólares (81.031 millones de euros).
Es decir que dos meses antes de que acabe 2005,
estos grupos ya han conseguido aumentar en un 52% el récord
histórico de captación de dinero en un ejercicio completo
que alcanzar hace un lustro. Y ahora están obligados a invertir
ese dinero y sacarle rendimiento en un año en que además,
como decíamos al principio, las empresas europeas han vuelto
con fuerza a planear y realizar fusiones y adquisiciones. Y muchas
veces no tienen problemas en pagar más que lo que ofrecen
sus rivales.
Cuentan con el beneficio adicional de las sinergias
y los recortes de costes posteriores a las operaciones como ventaja.
Y con mucha potencia de fuego adicional. Según los datos
de Lehman Brothers el efectivo disponible en las compañías
europeas para realizar operaciones ha aumentado hasta octubre de
este año en un 18% con respecto al mismo periodo de 2004.
En valor absoluto las empresas del Viejo Continente tendrían
ahora 264.594 millones de euros para utilizar. Algo más del
doble que lo que tienen los grupos de capital riesgo.
Un ejemplo en España. Un
buen ejemplo de esta lucha ha sucedido en España hace pocos
meses cuando France Telecom adquirió el 80% de Amena, derrotando,
entre otras, las ofertas previas de varios fondos de capital riesgo.
Según algunos rumores, los próximos
objetivos del capital riesgo podrían ser el suministrador
de gas británico Centrica y la empresa de materiales de construcción
francesa Saint Gobain. Compañías que valen más
de 10.000 millones de euros.
El apoyo simultáneo que la banca de
inversión internacional ofrece a compañías
y a fondos de capital riesgo para que afronten operaciones de adquisición
ha vivido ya un episodio judicial en EEUU. Un juez del Estado de
Delaware ha lanzado una dura crítica a Credit Suisse First
Boston por asesorar al mismo tiempo a Kohlberg Kravis Roberts y
a los directivos de Toys RUs cuando ambas partes adquirieron
la compañía juguetera en julio pasado. Además,
la entidad suiza dio créditos tanto al grupo inversor como
a los ejecutivos para financiar la operación.
De igual forma, las críticas en el mercado financiero también
se han hecho extensivas a Goldman Sachs, que habría incurrido
también en un conflicto de intereses, porque está
asesorando simultáneamente al NYSE y a Archipiélago
en la operación de fusión entre las dos sociedades.
Algunos analistas creen que estos conflictos
de intereses pueden extenderse dada la dura competencia entre los
bancos de inversión para hacerse con las comisiones por la
tarea de asesoramiento en las adquisiciones. Este año habrían
alcanzado unos ingresos récord porque las compras de los
grupos de capital riesgo movieron 222.000 millones de dólares.
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