Viernes 28 de octubre de 2005
 
El desarrollo científico y tecnológico explican y transforman la realidad en la que vivimos
 
El papel social de la Ciencia
Alberto Miguel Arruti
 

Recientemente ha tenido lugar en Madrid el "Congreso Soberanía Tecnológica de Europa", celebrado con motivo del centenario del Instituto de la Ingeniería de España. La técnica, en la mayor parte de los casos, es una consecuencia, una aplicación de la ciencia. Pero ambas realidades son distintas. La ciencia aspira a explicar, a comprender la realidad. La técnica aspira a dominar, a transformar esa realidad.

Durante siglos, la ciencia fue una actividad prácticamente inútil. Los griegos, auténticos creadores de la ciencia actual, no supieron ver la utilidad de la misma. Fue necesario llegar al Siglo XVI para que surgiera la figura de Francis Bacon (1561-1626). De él ha escrito Farrington que su historia "es la de una vida consagrada a una gran idea. Arriagó la idea en él siendo un muchacho, fue creciendo con la variada experiencia de su vida, y seguía ocupándose la mente en su lecho de muerte. La idea, en parte realizada y en parte enmohecida, con frecuencia todavía mal interpretada, ha pasado a ser hoy en día un lugar común, pero en día constituyó una novedad. Consiste simplemente en que el conocimiento debería dar su fruto en obras, que la ciencia debería ser aplicable a la industria, que los hombres deberían tomar como un deber sagrado el organizarse con vista a mejorar y transformar las condiciones de vida".

Hoy la técnica es considerada un factor económico en el desarrollo de los países. En todas partes, se habla de I+D. Y se lamenta que España invierta menos recursos en investigación, que otros países de su entorno y de sus características. Se lamenta también que la Unión Europea, cuna de la investigación científica mundial, haya sido superada por EEUU.

En este congreso se han abordado aquellos puntos más importantes de la técnica moderna. Se ha puesto un especial interés en la llamada Gran Convergencia Tecnológica del Siglo XXI. Se trata de la NBIC (Nano-Bio-Info-Cogno). Aquí está, en gran medida, el futuro del siglo en que vivimos.

También se ha hablado del bioetanol y de otros potenciales combustibles renovables, que constituyen una clara alternativa a los combustibles fósiles actuales, llamados a desaparecer. España se encuentra relativamente avanzada en este terreno. El cambio climático ha sido también objeto de un especial interés. La absorción del efecto invernadero en nuestro mundo constituye un tema de mayor interés y actualidad.

La ciencia y, en consecuencia la técnica, se encuentran estrechamente ligada al orden social. Así Max Weber ha podido escribir que "la creencia en el valor de la verdad científica no deriva de la naturaleza, sino que es un producto de culturas definidas".

El desarrollo de la ciencia sólo se produce en determinadas sociedades. Así ha surgido la sociología de la ciencia. Uno de sus máximos representantes, Robert K. Merton, ha escrito que "lo que para nosotros es un fenómeno normal que no requiere ninguna explicación y resguarda muchos valores culturales evidentes, ha sido en otros tiempos y es aún en muchos lugares algo anormal e infrecuente. La continuidad de la ciencia exige la participación activa de personas interesadas y capaces en las actividades científicas, pero sólo condiciones culturales apropiadas aseguran este apoyo a la ciencia".

También pueden considerarse aquellas condiciones que dificultan, de forma deliberada, el desarrollo científico. Estas condiciones pueden ser políticas o económicas. Recordemos, por ejemplo, las limitaciones impuestas a los científicos por la Alemania nazi, con el pretexto de elaborar una "ciencia judía".

Edita Asesores de Publicaciones S.L.