| El presidente
del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Martín
Redrado, ha estado esta semana en Madrid para participar en el IX
Encuentro de América Latina con los mercados. Redrado
se ha mostrado satisfecho con la evolución de Argentina y
cree que el principal problema estratégico que tiene América
del Sur es la integración energética, algo en lo que,
a su juicio, hay que avanzar antes de plantearse utopías
como la creación de un banco central regional. El presidente
del BCRA se ha mostrado confiado en que pronto comiencen
las negociaciones con el FMI, aunque advierte que cualquier paso
en este sentido tendrá que hacerse sobre la base del programa
argentino sin que se impongan condiciones del exterior. También
ha dejado claro que, a pesar de los rumores, él no está
interesado en sustituir a Rafael Bielsa al frente de la Cancillería.
La economía argentina parece
que comienza a tomar aliento. A final de año el PIB podría
crecer a un ritmo del 8% según usted ha adelantado, ¿cree
que tal y como están evolucionando las variables del país
este crecimiento será sostenible?
Argentina lleva tres años consecutivos
creciendo a tasas del 9% y este año será del 8%. Nosotros
buscamos que se converja a una tasa de crecimiento del 5% anual
y para ello se requiere una mayor inversión que lo sustente.
Pero claramente Argentina presenta nuevos fundamentos macroeconómicos
como la solidez fiscal. Por primera vez, Argentina tiene un programa
que es sostenible, que acumula más de tres puntos porcentuales
respecto al PIB de superávit primario y que claramente puede
proyectarse sin dificultades hacia adelante.
También existe un tipo de cambio más
flexible que nos permite absorber con más capacidad los shocks
externos que puedan sacudir al país o a la región.
Otro factor importante es que contamos con una política monetaria
prudente, una política que en estos momentos es contractiva:
la base manetaria se ha reducido un 3,5% en términos reales.
Se trata, además, de la política más transparente
de Latinoamérica, no lo decimos nosotros sino el Banco Internacional
de Pagos (BIS).
¿Qué otros nuevos fundamentos
macroeconómicos justifican el optimismo sobre la evolución
de Argentina?
El sistema financiero se ha consolidado tras
la crisis. Hoy el crédito al sector privado crece a una tasa
del 30% anual. Y lo más importante es que en términos
de rentabilidad y solvencia los bancos han realizado este año
capitalizaciones por valor de 1.000 millones de dólares (828,7
millones de euros) y que, además, estas inyecciones de dinero
las han realizado los bancos extranjeros, lo que muestra que ha
cambiado el ambiente en materia de inversiones en este sector y
que ya tenemos un sistema mucho más sólido y consolidado.
Otro elemento que apoya el crecimiento económico
es que tenemos un comercio exterior mucho más agresivo que
el que teníamos anteriormente. Agresivo en el sentido de
que aumenta a un mayor ritmo, con exportaciones récord, y
lo más importante, con nuevos destinos. Actualmente existe
una mayor diversificación geográfica. Como resultado,
Argentina es un país con un flujo de fondos positivos que
a mi juicio es claramente sostenible en el tiempo. Hay superávit
gemelos: comercial, por cuenta corriente y fiscal. Y estos dos últimos
son los que permitirán que la situación pueda mantenerse.
La clave de cara al futuro es mejorar las condiciones
de inversión para que en la actual dinámica de crecimiento
fuerte de las exportaciones se pueda ampliar la oferta de productos
argentinos. En algunos sectores, como el de la agroindustria o el
de alimentación, las empresas están llegando al límite
de su capacidad instalada. Por eso es necesario contar con un sistema
que permita revitalizar la inversión. El crédito crece,
pero lo tiene que hacer a plazos más largos.
¿Cree que el reforzamiento del
Gobierno de Kirchner tras las elecciones legislativas tendrá
una repercusión positiva en ese incremento de la inversión?
A mí no me gusta hacer valoraciones
políticas porque yo soy un técnico, pero siempre unas
elecciones plantean incertidumbres aunque en esta ocasión
los mercados ya descontaban el triunfo del presidente. De hecho,
no se han producido cambios importantes y el comportamiento de los
mercados argentinos ha sido paralelo al de los internacionales:
En los últimos dias los tipos de interés de los bonos
a 10 años de EEUU han subido, lo que ha provocado una salida
de fondos de los mercados emergentes y la depreciación del
tipo de cambio de Brasil y Argentina. Pero, sin duda, el país
tiene ahora las condiciones políticas y macroeconómicas
para que Argentina vuelva después de un periodo muy difícil
a atraer inversiones.
De hecho ya lo está haciendo, aunque
de una manera selectiva. Las inversiones se están centrando
en algunas industrias como el agro, la minería y en otros
sectores con capacidad de exportar, como el de la construcción.
Una de las variables que más
disgustos está dando a la Administración argentina
es la evolución de la inflación, ¿qué
piensa que debería hacerse para frenar la escalada alcista
de los precios?
El BCRA está alerta y ya ha tomado medidas
para cambiar el sesgo de la política monetaria que fue claramente
expansiva en los años 2003 y 2004 debido al proceso iniciado
para salir de la crisis. Pero este año, por primera vez,
ha habido una caída de la base monetaria (-3,5%), lo que
ha provocado un aumento de las tasas que el Banco Central paga al
mercado a través de la colocación de títulos
(letras de 30 días y a dos años) y esto ha generado
un aumento de los tipos de interés de aproximadamente 300
puntos básicos.
Creemos que para solucionar este asunto es
necesario una coordinación de la política fiscal,
salarial y monetaria que permita anclar las expectativas de inflación
y generar las condiciones para que haya más inversión
en Argentina. Nosotros concedemos especial importancia a la política
fiscal y salarial, que este año han sido muy expansivas,
porque la monetaria tarda más en tener efectos sobre la economía.
Según la literatura económica no se refleja hasta
después de 12 a 24 meses. Por eso es fundamental que las
políticas fiscales y salariales estén también
comprometidas con la estabilidad de los precios.
Algunos expertos consideran que la
intervención del BCRA en los mercados de divisas para comprar
dólares genera inflación porque se inyectan pesos
en el sistema.
Eso es una visión muy parcial porque
el BCRA está aumentando reservas, no está emitiendo
pesos para financiar al sector público ni para financiar
la asistencia financiera. Es decir, no está realizando una
emisión espuria de dinero sino más bien lo que está
haciendo es respaldar y monetizar el superávit de comercio
exterior que está acumulando Argentina, y que es, a mi juicio,
también un reaseguro frente a futuras crisis.
Yo soy un economista que cree que los países
tienen que hacer políticas anticíclicas. Es decir,
ahorrar en las épocas de vacas gordas para gastar en los
tiempos de vacas flacas. El hecho de aumentar reservas (desde un
piso de 8.500 millones de dólares hasta los 26.000 millones
actuales) es un rasgo de menor vulnerabilidad de la economía.
Para mí la clave no es cuánto
compra el BCRA, sino cuánto se esteriliza. La politica de
esterilización que estamos llevando acabo para retirar todos
los pesos que sobran es muy agresiva. Hemos retirado del mercado
11.000 millones de pesos (3.047 millones de euros) a través
de la colocación de títulos, 6.500 millones (1.800
millones de euros) a través del pago de redescuentos (deudas
que los bancos tenían con el BCRA), por medio de operaciones
de pases, a través de los cuales tomamos dinero del mercado
a siete días con garantía de títulos (instrumentos
que sirven para fijar los tipos de interés de referencia),
hemos retirado otros 2.000 millones (554 millones de euros) y 150
millones (41,5 millones de euros) más mediante la venta de
títulos en cartera.
En definitiva, la política monetaria
lo que está haciendo es satisfacer la demanda de dinero y
absorber el resto. Por tanto, resulta simplista afirmar que se emite
para comprar dólares. Se emite, sí, y, además
se tiene como respaldo la divisa estadounidense, y además,
se está esterilizando esa emisión, por lo que no resulta
inflacionaria. Es una crítica demasiado simplista que no
tiene en cuenta los detalles 'micro' que hemos hecho para crear
un sistema sólido.
Lo que es fundamental es generar reglas estrictas
que no permitan que el sistema financiero financie al sector público.
Un error capital de las décadas pasadas fue generar un sistema
en el que era más fácil invertir en títulos
públicos que prestar al capital privado.
¿Ha cambiado la actitud de los
bancos argentinos respecto al crédito?
Está cambiando. Yo estoy satisfecho
de cómo está evolucionando el crédito a corto
plazo en pesos. Ha habido un incremento de todas las líneas
de crédito (hipotecarias, comerciales, a empresas) con plazos
de hasta un año muy fluido. Hoy si eres un comercio o empresa,
y estas en la economía formal, tienes a tu disposición
una gran afluencia de pesos a tipos de interés razonables.
El gran desafío es el crédito
a plazos más largos que permita financiar la inversión.
Para conseguirlo tiene que haber mayor complementación entre
la banca y los mercados de capitales para que las entidades fiancieras
puedan titulizar, emitir títulos que les permita sacar de
su balance activos y colocarlos en los mercados, fundamentalmente
en fondos de inversión y aseguradoras, que son inversores
de largo plazo. De este modo se ampliaría el plazo de fondeo
que es, a mi juicio, el principal desafío para poder prestar
también a más largo plazo.
Sin embargo, a pesar de los avances,
organismos como el FMI han reclamado en multitud de ocasiones que
se realicen reformas en el sector bancario.
Yo creo que ese asunto está resuelto.
Yo he terminado con todas las compensaciones de bonos que estaban
pendientes y hemos generado una serie de regulaciones nuevas que
han logrado ampliar el crédito. Me parece que en estos momentos
la demanda de reestructuración es vieja. Ayer estuve con
el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Anoop Singh,
en una reunión bilateral en el marco del seminario latinoamericano
y ha admitido que el sistema financiero argentino no tiene temas
pendientes en la negociación con el Fondo. El presidente
del Banco de España, Jaime Caruana, también ha reconocido
que el sistema financiero argentino ha dejado la crisis atrás
y ahora está en una fase de consolidación y crecimiento.
Hace poco se reguló la creación
de las cajas cooperativas en Argentina, pero no se ha abierto ni
una todavía, ¿por qué?
Hace un mes salió una nueva regulación
que permite que las cooperativas que existen en muchos pueblos del
interior del país, como las eléctricas o teléfónicas,
puedan tener su propia cooperativa de crédito. Hasta ahora
existía una división que, a mi juicio, era absurda
en términos de riesgo. Ahora tenemos que dar a este proyecto
una mayor difusión por el interior del país para lo
que he dispuesto que uno de los directores del banco salga en 30
días a explicar en las ciudadades importantes del interior
en qué consiste la creación de estas cajas. Confiamos
en que en los próximos meses comencemos a ver la apertuda
de estas cajas cooperativas de crédito, sobre todo en los
pueblos más pequeños.
Otro de los asuntos pendientes que
tiene Argentina es la negociación de un acuerdo con el FMI
para reestructurar la deuda que mantiene con el organismo
Lo primero que hay que decir es que Argentina
ha tenido un comportamiento ejemplar. Somos un pagador neto respecto
a los organismos internacionales. En los últimos dos años,
el país ha desembolsado 14.000 millones de dólares
(11.601 millones de euros) en términos netos. Y esto poca
gente lo sabe porque tenemos fama de ser incumplidores pero con
los organismos interncionales hemos tenido un flujo positivo para
ellos, negativo para Argentina. Al FMI se le ha pagado 7.700 millones
(6.381 millones de euros) y desde septiembre del pasado año
no ha habido ni revolving de los vencimientos, se ha pagado
todo, capital e intereses.
Creemos que es necesario una negociación
con el FMI pero haciéndolo sobre el programa argentino sin
que se impongan cosas desde el exterior. Confío en que muy
pronto nos pongamos a trabajar con el Fondo para encontrar un acuedo
racional sobre bases realistas. Y sobre todo espero que le den crédito
a un país en el que pocos creían hace dos años
y que ha ido resolviendo uno a uno sus problemas.
¿Qué opina de la actitud
de Washington y el FMI hacia Argentina durante la difícil
época del default?
No me gusta opiniar ni se lo que pasó.
Mi responsabilidad como autoridad monetaria no me permite opinar
sobre asuntos políticos.
Un país que sí ha mostrado
explícitamente su apoyo a Argentina ha sido Venezuela con
gestos como la compra de deuda del país, ¿estas adquisiciones
realmente ayudan económicamente a Argentina?
Sin duda. Hoy Argentina es un pagador neto
con los organismos internacionales, hay vencimientos muy fuertes
a los que hacer frente y no estamos aumentando deuda sino que estamos
mejorando su perfil. De forma que si hay compradores como Venezuela,
bienvenidos sean. Pero no creo que haya que darle más importancia
que a una operación de mercado abierto. Hay alguien a quien
le interesa comprar esos títulos y Argentina, por su parte,
está aprovechando para activar hasta 2015 vencimientos que
tenía a corto plazo. Esto permite al país cumplir
con sus compromisos a corto y renovarlos con mecanismos de mercado,
lo que supone que Argentina está funcionando poco a poco
como una economía normal.
Latinoamérica ha iniciado un
proceso de integración regional que en este momento lidera
Chávez, ¿cree que esta cooperación podría
en el largo plazo dar como fruto también la creación
de una autoridad monetaria conjunta al estilo del Banco Central
Europeo?
No. Soñar no cuesta nada, pero como
profesional con los pies en la tierra, yo creo que hay muchas cosas
que hacer antes. Pienso que es mucho más tangible, por ejemplo,
establecer acuerdos energéticos. El principal problema estratégico
que tiene América del Sur es resolver la creación
de un anillo estratégico entre Bolivia, Brasil, Chile, Perú,
y por qué no también Venezuela, para tener la infraestructura
necesaria que permita ofrecer provisiones permanentes de energía
a nuestras industrias y sectores productivos.
Yo creo que queda mucho que hacer en la integración
física y de infraestructuras. Y para financiarla están
las distintas instituciones financieras que tienen los países
y las regionales como la Corporación Andina de Fomento (CAF)
o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Pensar en un banco
central es precipitado porque las economías de la región
han sido muy volátiles y antes tienen que demostrar que son
capaces de la convergencia económica. El sueño y logro
político que ha conseguido Europa con la moneda única
necesita, a mi juicio, unas condiciones previas en el terreno fiscal
y laboral que dote a nuestras economías de flexibilidad para
competir en el mundo.
Hace unos días se conoció
que será Ben Bernanke el hombre que sucederá al frente
de la Reserva Federal de EEUU (FED) a Alan Greenspan, ¿espera
que se produzca algún cambio en la política monetaria
de EEUU?
Las expectativas de inflación en EEUU
se han incrementado por lo que claramente la Reserva Federal (FED)
va a continuar la política monetaria de aumento de los tipos
de interés, una política que confirmará el
sucesor de Greenspan. Bernanke es muy conocido académicamente
por su trabajo sobre metas de inflación, es uno de los padres
teóricos de este asunto. No me cabe duda que siendo un hombre
sólido y coherente las perspectivas de subidas de tipos de
interés van a ir más allá que durante la era
Greenspan. Pero todo dependerá de cómo se vayan confirmando
las expectivas y en particular de la evolución de los costes
laborales para ver si hay lo que los banqueros llamamos efectos
de segunda ronda. Hay que estar muy alerta para evitar que éstos
se produzcan. Estamos en un escenario en el que los años
de políticas laxas han quedado definitivamente atrás.
Rafael Bielsa ha anunciado que dejará
su cargo al frente de la Cancillería argentina para dedicarse
a sus labores de diputado en el Congreso y parece ser que su nombre
suena como posible sustituto.
Sinceramente yo no tengo ningún interés
en ser canciller. Me parece que Argentina para mostrar seriedad
tiene que tener continuidad en la política monetaria. Creo
que no es conveniente cambiar al gobernador del Banco Central. Sería
malo para el país, para el Gobierno y también para
mi persona.
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