Viernes 28 de octubre de 2005
 
Martín Redrado, presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA)
 

"Es pronto para pensar en un Banco Central Latinoamericano"

Gema Velasco
 

El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Martín Redrado, ha estado esta semana en Madrid para participar en el IX Encuentro de América Latina con los mercados. Redrado se ha mostrado satisfecho con la evolución de Argentina y cree que el principal problema estratégico que tiene América del Sur es la integración energética, algo en lo que, a su juicio, hay que avanzar antes de plantearse utopías como la creación de un banco central regional. El presidente del BCRA se ha mostrado confiado en que pronto comiencen las negociaciones con el FMI, aunque advierte que cualquier paso en este sentido tendrá que hacerse sobre la base del programa argentino sin que se impongan condiciones del exterior. También ha dejado claro que, a pesar de los rumores, él no está interesado en sustituir a Rafael Bielsa al frente de la Cancillería.

La economía argentina parece que comienza a tomar aliento. A final de año el PIB podría crecer a un ritmo del 8% según usted ha adelantado, ¿cree que tal y como están evolucionando las variables del país este crecimiento será sostenible?

Argentina lleva tres años consecutivos creciendo a tasas del 9% y este año será del 8%. Nosotros buscamos que se converja a una tasa de crecimiento del 5% anual y para ello se requiere una mayor inversión que lo sustente. Pero claramente Argentina presenta nuevos fundamentos macroeconómicos como la solidez fiscal. Por primera vez, Argentina tiene un programa que es sostenible, que acumula más de tres puntos porcentuales respecto al PIB de superávit primario y que claramente puede proyectarse sin dificultades hacia adelante.

También existe un tipo de cambio más flexible que nos permite absorber con más capacidad los shocks externos que puedan sacudir al país o a la región. Otro factor importante es que contamos con una política monetaria prudente, una política que en estos momentos es contractiva: la base manetaria se ha reducido un 3,5% en términos reales. Se trata, además, de la política más transparente de Latinoamérica, no lo decimos nosotros sino el Banco Internacional de Pagos (BIS).

¿Qué otros nuevos fundamentos macroeconómicos justifican el optimismo sobre la evolución de Argentina?

El sistema financiero se ha consolidado tras la crisis. Hoy el crédito al sector privado crece a una tasa del 30% anual. Y lo más importante es que en términos de rentabilidad y solvencia los bancos han realizado este año capitalizaciones por valor de 1.000 millones de dólares (828,7 millones de euros) y que, además, estas inyecciones de dinero las han realizado los bancos extranjeros, lo que muestra que ha cambiado el ambiente en materia de inversiones en este sector y que ya tenemos un sistema mucho más sólido y consolidado.

Otro elemento que apoya el crecimiento económico es que tenemos un comercio exterior mucho más agresivo que el que teníamos anteriormente. Agresivo en el sentido de que aumenta a un mayor ritmo, con exportaciones récord, y lo más importante, con nuevos destinos. Actualmente existe una mayor diversificación geográfica. Como resultado, Argentina es un país con un flujo de fondos positivos que a mi juicio es claramente sostenible en el tiempo. Hay superávit gemelos: comercial, por cuenta corriente y fiscal. Y estos dos últimos son los que permitirán que la situación pueda mantenerse.

La clave de cara al futuro es mejorar las condiciones de inversión para que en la actual dinámica de crecimiento fuerte de las exportaciones se pueda ampliar la oferta de productos argentinos. En algunos sectores, como el de la agroindustria o el de alimentación, las empresas están llegando al límite de su capacidad instalada. Por eso es necesario contar con un sistema que permita revitalizar la inversión. El crédito crece, pero lo tiene que hacer a plazos más largos.

¿Cree que el reforzamiento del Gobierno de Kirchner tras las elecciones legislativas tendrá una repercusión positiva en ese incremento de la inversión?

A mí no me gusta hacer valoraciones políticas porque yo soy un técnico, pero siempre unas elecciones plantean incertidumbres aunque en esta ocasión los mercados ya descontaban el triunfo del presidente. De hecho, no se han producido cambios importantes y el comportamiento de los mercados argentinos ha sido paralelo al de los internacionales: En los últimos dias los tipos de interés de los bonos a 10 años de EEUU han subido, lo que ha provocado una salida de fondos de los mercados emergentes y la depreciación del tipo de cambio de Brasil y Argentina. Pero, sin duda, el país tiene ahora las condiciones políticas y macroeconómicas para que Argentina vuelva después de un periodo muy difícil a atraer inversiones.

De hecho ya lo está haciendo, aunque de una manera selectiva. Las inversiones se están centrando en algunas industrias como el agro, la minería y en otros sectores con capacidad de exportar, como el de la construcción.

Una de las variables que más disgustos está dando a la Administración argentina es la evolución de la inflación, ¿qué piensa que debería hacerse para frenar la escalada alcista de los precios?

El BCRA está alerta y ya ha tomado medidas para cambiar el sesgo de la política monetaria que fue claramente expansiva en los años 2003 y 2004 debido al proceso iniciado para salir de la crisis. Pero este año, por primera vez, ha habido una caída de la base monetaria (-3,5%), lo que ha provocado un aumento de las tasas que el Banco Central paga al mercado a través de la colocación de títulos (letras de 30 días y a dos años) y esto ha generado un aumento de los tipos de interés de aproximadamente 300 puntos básicos.

Creemos que para solucionar este asunto es necesario una coordinación de la política fiscal, salarial y monetaria que permita anclar las expectativas de inflación y generar las condiciones para que haya más inversión en Argentina. Nosotros concedemos especial importancia a la política fiscal y salarial, que este año han sido muy expansivas, porque la monetaria tarda más en tener efectos sobre la economía. Según la literatura económica no se refleja hasta después de 12 a 24 meses. Por eso es fundamental que las políticas fiscales y salariales estén también comprometidas con la estabilidad de los precios.

Algunos expertos consideran que la intervención del BCRA en los mercados de divisas para comprar dólares genera inflación porque se inyectan pesos en el sistema.

Eso es una visión muy parcial porque el BCRA está aumentando reservas, no está emitiendo pesos para financiar al sector público ni para financiar la asistencia financiera. Es decir, no está realizando una emisión espuria de dinero sino más bien lo que está haciendo es respaldar y monetizar el superávit de comercio exterior que está acumulando Argentina, y que es, a mi juicio, también un reaseguro frente a futuras crisis.

Yo soy un economista que cree que los países tienen que hacer políticas anticíclicas. Es decir, ahorrar en las épocas de vacas gordas para gastar en los tiempos de vacas flacas. El hecho de aumentar reservas (desde un piso de 8.500 millones de dólares hasta los 26.000 millones actuales) es un rasgo de menor vulnerabilidad de la economía.

Para mí la clave no es cuánto compra el BCRA, sino cuánto se esteriliza. La politica de esterilización que estamos llevando acabo para retirar todos los pesos que sobran es muy agresiva. Hemos retirado del mercado 11.000 millones de pesos (3.047 millones de euros) a través de la colocación de títulos, 6.500 millones (1.800 millones de euros) a través del pago de redescuentos (deudas que los bancos tenían con el BCRA), por medio de operaciones de pases, a través de los cuales tomamos dinero del mercado a siete días con garantía de títulos (instrumentos que sirven para fijar los tipos de interés de referencia), hemos retirado otros 2.000 millones (554 millones de euros) y 150 millones (41,5 millones de euros) más mediante la venta de títulos en cartera.

En definitiva, la política monetaria lo que está haciendo es satisfacer la demanda de dinero y absorber el resto. Por tanto, resulta simplista afirmar que se emite para comprar dólares. Se emite, sí, y, además se tiene como respaldo la divisa estadounidense, y además, se está esterilizando esa emisión, por lo que no resulta inflacionaria. Es una crítica demasiado simplista que no tiene en cuenta los detalles 'micro' que hemos hecho para crear un sistema sólido.

Lo que es fundamental es generar reglas estrictas que no permitan que el sistema financiero financie al sector público. Un error capital de las décadas pasadas fue generar un sistema en el que era más fácil invertir en títulos públicos que prestar al capital privado.

¿Ha cambiado la actitud de los bancos argentinos respecto al crédito?

Está cambiando. Yo estoy satisfecho de cómo está evolucionando el crédito a corto plazo en pesos. Ha habido un incremento de todas las líneas de crédito (hipotecarias, comerciales, a empresas) con plazos de hasta un año muy fluido. Hoy si eres un comercio o empresa, y estas en la economía formal, tienes a tu disposición una gran afluencia de pesos a tipos de interés razonables.

El gran desafío es el crédito a plazos más largos que permita financiar la inversión. Para conseguirlo tiene que haber mayor complementación entre la banca y los mercados de capitales para que las entidades fiancieras puedan titulizar, emitir títulos que les permita sacar de su balance activos y colocarlos en los mercados, fundamentalmente en fondos de inversión y aseguradoras, que son inversores de largo plazo. De este modo se ampliaría el plazo de fondeo que es, a mi juicio, el principal desafío para poder prestar también a más largo plazo.

Sin embargo, a pesar de los avances, organismos como el FMI han reclamado en multitud de ocasiones que se realicen reformas en el sector bancario.

Yo creo que ese asunto está resuelto. Yo he terminado con todas las compensaciones de bonos que estaban pendientes y hemos generado una serie de regulaciones nuevas que han logrado ampliar el crédito. Me parece que en estos momentos la demanda de reestructuración es vieja. Ayer estuve con el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Anoop Singh, en una reunión bilateral en el marco del seminario latinoamericano y ha admitido que el sistema financiero argentino no tiene temas pendientes en la negociación con el Fondo. El presidente del Banco de España, Jaime Caruana, también ha reconocido que el sistema financiero argentino ha dejado la crisis atrás y ahora está en una fase de consolidación y crecimiento.

Hace poco se reguló la creación de las cajas cooperativas en Argentina, pero no se ha abierto ni una todavía, ¿por qué?

Hace un mes salió una nueva regulación que permite que las cooperativas que existen en muchos pueblos del interior del país, como las eléctricas o teléfónicas, puedan tener su propia cooperativa de crédito. Hasta ahora existía una división que, a mi juicio, era absurda en términos de riesgo. Ahora tenemos que dar a este proyecto una mayor difusión por el interior del país para lo que he dispuesto que uno de los directores del banco salga en 30 días a explicar en las ciudadades importantes del interior en qué consiste la creación de estas cajas. Confiamos en que en los próximos meses comencemos a ver la apertuda de estas cajas cooperativas de crédito, sobre todo en los pueblos más pequeños.

Otro de los asuntos pendientes que tiene Argentina es la negociación de un acuerdo con el FMI para reestructurar la deuda que mantiene con el organismo

Lo primero que hay que decir es que Argentina ha tenido un comportamiento ejemplar. Somos un pagador neto respecto a los organismos internacionales. En los últimos dos años, el país ha desembolsado 14.000 millones de dólares (11.601 millones de euros) en términos netos. Y esto poca gente lo sabe porque tenemos fama de ser incumplidores pero con los organismos interncionales hemos tenido un flujo positivo para ellos, negativo para Argentina. Al FMI se le ha pagado 7.700 millones (6.381 millones de euros) y desde septiembre del pasado año no ha habido ni revolving de los vencimientos, se ha pagado todo, capital e intereses.

Creemos que es necesario una negociación con el FMI pero haciéndolo sobre el programa argentino sin que se impongan cosas desde el exterior. Confío en que muy pronto nos pongamos a trabajar con el Fondo para encontrar un acuedo racional sobre bases realistas. Y sobre todo espero que le den crédito a un país en el que pocos creían hace dos años y que ha ido resolviendo uno a uno sus problemas.

¿Qué opina de la actitud de Washington y el FMI hacia Argentina durante la difícil época del default?

No me gusta opiniar ni se lo que pasó. Mi responsabilidad como autoridad monetaria no me permite opinar sobre asuntos políticos.

Un país que sí ha mostrado explícitamente su apoyo a Argentina ha sido Venezuela con gestos como la compra de deuda del país, ¿estas adquisiciones realmente ayudan económicamente a Argentina?

Sin duda. Hoy Argentina es un pagador neto con los organismos internacionales, hay vencimientos muy fuertes a los que hacer frente y no estamos aumentando deuda sino que estamos mejorando su perfil. De forma que si hay compradores como Venezuela, bienvenidos sean. Pero no creo que haya que darle más importancia que a una operación de mercado abierto. Hay alguien a quien le interesa comprar esos títulos y Argentina, por su parte, está aprovechando para activar hasta 2015 vencimientos que tenía a corto plazo. Esto permite al país cumplir con sus compromisos a corto y renovarlos con mecanismos de mercado, lo que supone que Argentina está funcionando poco a poco como una economía normal.

Latinoamérica ha iniciado un proceso de integración regional que en este momento lidera Chávez, ¿cree que esta cooperación podría en el largo plazo dar como fruto también la creación de una autoridad monetaria conjunta al estilo del Banco Central Europeo?

No. Soñar no cuesta nada, pero como profesional con los pies en la tierra, yo creo que hay muchas cosas que hacer antes. Pienso que es mucho más tangible, por ejemplo, establecer acuerdos energéticos. El principal problema estratégico que tiene América del Sur es resolver la creación de un anillo estratégico entre Bolivia, Brasil, Chile, Perú, y por qué no también Venezuela, para tener la infraestructura necesaria que permita ofrecer provisiones permanentes de energía a nuestras industrias y sectores productivos.

Yo creo que queda mucho que hacer en la integración física y de infraestructuras. Y para financiarla están las distintas instituciones financieras que tienen los países y las regionales como la Corporación Andina de Fomento (CAF) o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Pensar en un banco central es precipitado porque las economías de la región han sido muy volátiles y antes tienen que demostrar que son capaces de la convergencia económica. El sueño y logro político que ha conseguido Europa con la moneda única necesita, a mi juicio, unas condiciones previas en el terreno fiscal y laboral que dote a nuestras economías de flexibilidad para competir en el mundo.

Hace unos días se conoció que será Ben Bernanke el hombre que sucederá al frente de la Reserva Federal de EEUU (FED) a Alan Greenspan, ¿espera que se produzca algún cambio en la política monetaria de EEUU?

Las expectativas de inflación en EEUU se han incrementado por lo que claramente la Reserva Federal (FED) va a continuar la política monetaria de aumento de los tipos de interés, una política que confirmará el sucesor de Greenspan. Bernanke es muy conocido académicamente por su trabajo sobre metas de inflación, es uno de los padres teóricos de este asunto. No me cabe duda que siendo un hombre sólido y coherente las perspectivas de subidas de tipos de interés van a ir más allá que durante la era Greenspan. Pero todo dependerá de cómo se vayan confirmando las expectivas y en particular de la evolución de los costes laborales para ver si hay lo que los banqueros llamamos efectos de segunda ronda. Hay que estar muy alerta para evitar que éstos se produzcan. Estamos en un escenario en el que los años de políticas laxas han quedado definitivamente atrás.

Rafael Bielsa ha anunciado que dejará su cargo al frente de la Cancillería argentina para dedicarse a sus labores de diputado en el Congreso y parece ser que su nombre suena como posible sustituto.

Sinceramente yo no tengo ningún interés en ser canciller. Me parece que Argentina para mostrar seriedad tiene que tener continuidad en la política monetaria. Creo que no es conveniente cambiar al gobernador del Banco Central. Sería malo para el país, para el Gobierno y también para mi persona.

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