| Tom Barrack, el
hombre considerado como el inversor inmobiliario más importante
de EEUU, ha hecho unas declaraciones a la revista Fortune que han sacudido los ambientes financieros estadounidenses. Barrack
sí que ve una burbuja a punto de explotar.
Barrack ha reconocido los insistentes rumores
que circulaban desde hace meses por Wall Street y ha admitido que
su actual estrategia consiste en vender a ritmo pausado todos los
activos inmobiliarios que posee en EEUU, valorados en más
de 25.000 millones de dólares. Por un motivo sencillo y contundente.
Los precios actuales no pueden mantenerse.
En su opinión, permanecer en el mercado
inmobiliario empieza a resultar peligroso. Cree que hay demasiado
dinero y demasiado endeudamiento en el sector para poder mantener
las rentabilidades adecuadas. El debe saberlo, su gestora Colony
Capital en la que mantienen elevadas sumas desde inversores individuales
a fondeos de pensiones ha obtenido en los últimos 15 años
una rentabilidad media anual del 21%.
Respuestas contundentes. Ante
las preguntas de los redactores de Fortune, Barrack ha sido contundente:
quizá no haya una burbuja inmobiliaria general en EEUU, pero
los partícipes de este mercado se comportan del mismo modo
que lo hicieron los inversores con respecto a las tecnológicas
entre 1995 y 2000. La multiplicación de grupos interesados,
desde los inversores individuales de gran patrimonio a las empresas
de capital riesgo o los hedge funds en adquirir propiedades
inmobiliarias para su posterior elevación ha provocado una
subida de los precios que ha reducido la rentabilidad real de las
mejores propiedades a cifras entre el 5% y el 6% que son propias
de los mercados de deuda pública, no del sector inmobiliario.
Y la coyuntura resulta ahora propicia además
para que la burbuja estalle. Por primera vez en cinco años
habría motivos reales para que se produjera una subida de
los precios de los edificios recién construidos. Según
Barrack los costes del proceso de construcción se han elevado
un 20% en sólo nueve meses, por problemas de contratación
en el mercado laboral, que han tirado al alza de los sueldos, y
aumentos en el precio de los materiales provocados por el encarecimiento
de la factura petrolera nacional.
Para Barrack los lugares más peligrosos
son ciudades concretas como las Vegas y Miami donde hay muchos edificios
en construcción que no estarán terminados hasta dentro
de dos o tres años. Según él, el negocio puede
acabar resultando ruinoso si se mantiene el actual ritmo de incremento
de los gastos. Sencillamente porque no hay espacio para aumentar
los precios y la financiación especulativa de los proyectos
provocará rápidas salidas del dinero especulativo
que ha entrado durante casi un lustro en el sector.
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